Bioinformática: ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Cómo y dónde se puede estudiar?

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La bioinformática es una disciplina científica que surgió en los años 60 (concretamente en 1965 gracias a los estudios pioneros de Margaret Dayhoff) aunque su desarrollo hasta el estado del arte actual ha sido gracias al trabajo constante que se realizó en los años posteriores, especialmente en los años 80 y 90, así como  a principios del siglo XXI, aunque su evolución ha sido constante hasta el día de hoy.

La bioinformática es un campo muy diverso en cuanto a  técnicas y aplicaciones se refiere, pero cuya notoriedad se puso de relieve debido sobre todo a la contribución que tuvieron en  la secuenciación de diversos genomas entre los que destaca el genoma humano en el año 2002, dentro del famoso proyecto homónimo que dio pie a su descodificación.

¿Que es la bioinformática?

De acuerdo a su nombre se podría definir la bioinformática como una mezcla de biología e informática, la resolución de problemas biológicos mediante técnicas informáticas. Sin embargo va mucho más allá de su nombre y engloba disciplinas científicas relacionadas como pueden ser las matemáticas, la medicina, la física o la química.

La Bioinformática, a grandes rasgos, es todo lo relacionado con cómo utilizar la información disponible de manera eficaz en la frontera entre las diferentes disciplinas científicas relacionadas, desde una perspectiva computacional. Es una disciplina de naturaleza transversal, aplicable a diferentes ámbitos de las ciencias de la vida, como la salud humana, el medio ambiente o la biotecnología.

Más en detalle, la bioinformática es la investigación, desarrollo o aplicación de algoritmos informáticos y modelos probabilísticos orientada a dar sentido a los datos biológicos, médicos, conductuales o de salud, incluyendo la adquisición, almacenamiento, organización, análisis y visualización de los mismos.

Según quien describa qué es o que abarca esta disciplina, se incluyen más o menos subdisciplinas y técnicas dentro de lo que se denomina bioinformática, pudiendo en muchos casos dar lugar a solapamientos con otras clasificaciones como la de biología computacional o biocomputación, ya que muchas veces se usan los tres términos como sinónimos.

 

Tipos de bioinformática

Según la naturaleza de los datos analizados y las posibles aplicaciones de los resultados, la bioinformática se divide en diferentes ramas e incluso subramas.

Por ejemplo el análisis de secuencias, que incluye sub-ramas como el análisis de datos provenientes de secuenciación de ADN, el ensamblaje de secuencias, la anotación de genomas, estudios de biología evolutiva, el estudio de determinantes génicos en enfermedades o el análisis de mutaciones en cancer, es una de las ramas más conocidas de la bioinformática.

La bioinformática estructural es otra de las ramas más conocidas de la bioinformática, la cual incluye el análisis y predicción de la estructura tridimensional de macromoléculas biológicas, proteínas, ARN y ADN. Se trata del estudio tanto de la estructura 3D que pueden adoptar estas moléculas como de su plegamiento, su estructura y función así como su interacción con otras macromoléculas o incluso compuestos químicos.

Otro ejemplo menos conocido puede ser la Bioinformática farmacéutica, una disciplina surgida en el contexto de la revolución genómica, orientada a ayudar al desarrollo y descubrimiento de fármacos. Es una herramienta fundamental para la biomedicina con aplicaciones en farmacología, biología, medicina y química médica.

 

Salidas profesionales

Actualmente la demanda de bioinformáticos está en constante crecimiento a nivel nacional y mundial. Es un perfil profesional muy demandado ya que requiere de una cualificación y  especialización que necesita una formación previa.

El trabajo principal del bioinformático es el manejo de la información biológica. Pero no alcanza con ser un gran programador, ya que la programación ha de ser orientada al problema a resolver y por lo tanto conocerlo y entenderlo.

De igual modo no es suficiente con buscar datos en un mar de información, se debe saber qué hacer con ellos, es decir, formular hipótesis y ponerlas a prueba. Para esto se requiere de la mencionada cualificación y en este sentido, la formación muchas veces es la que marca la especialización del bioinformático.

Por lo general suele tratarse de profesionales versátiles con capacidad de realizar diversas funciones y tareas, sin embargo la profesionalización de la bioinformática está generando la aparición de puestos de trabajo cada vez más especializados.  En este sentido, no es lo mismo un experto en diseño de bases de datos, que en análisis de datos genómicos, u ómicos en general, o en diseño de fármacos.

Probablemente, las áreas donde más necesaria es la capacidad bioinformática son la genómica, la medicina preventiva, el desarrollo de nuevos fármacos, los diagnósticos clínicos, la industria alimentaria y la investigación biomédica en general.

De ahí que las principales salidas profesionales sean empresas biotecnológicas, compañías start-up, laboratorios farmacéuticos, químicos o de biocomputación, así como en departamentos de investigación de hospitales, en el sector alimentario y, sobre todo, en el análisis de datos genéticos y genómicos.

 

Dónde y cómo estudiar biotecnología. ¿Qué se necesita para ser un bioinformático?

Para formarse en bioinformática hay varias opciones. Una de las más comunes es la especialización dentro de grados en biología, biotecnología o biomedicina (dependiendo de la Universidad donde se cursen), mediante la realización de cursos reglados dentro del plan de estudios de los mismos.

También mediante la isncripción en grado propio en bioinformática, como ocurre en la Universidad Pompeu Fabra en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña y  la Universida de Barcelona.

Otra opción uiversitaria para formarse en bioinformática es la realización de masters o postgrados como los ofrecidos por la Universidad Autonoma de Barcelona, la de Vic, la oberta de catalunya, la de Valencia, la de Murcia o la Pablo de Olavide de Sevilla.

La última opción  en cuanto a  formación reglada es la realización de ciclos formativos de grado superior. En este caso, hasta donde el autor sabe, se puede estudiar en varios centros, actualmente, como son la escuela universitaria Gimbernat y el instituto Provençana.

Aparte de la formación reglada, pror supuesto, existe la posibilidad de realizar cursos mediante plataformas online como pueden ser coursera o edX.

Los requisitos previos para cursas estos estudios son diversos. A nivel formal, se necesita cumplir una serie de requisitos académicos, los cuales garantizan unos conocimientos a los cuales se adecua el punto de inicio de estos estudios.

Puede ayudar el tener nociones de programación, biología, química, estadística o matemáticas en general, pero en ningún caso on excluyentes ni es necesario el profundizar más allá de los estudios reglados,  dado que los grados son suficientemente extensos como para adquirir estos conocimientos, y otros relacionados, al nivel necesario.

Cuando hablamos de masters o cursos online, si que esta formación previa, en alguna de las áreas relacionadas con la bioinformática, se vuelve necesaria ya que el periodo lectivo es menor y por lo tanto hay conocimientos que idealmente deben haber sido adquiridos previamente. En este sentido no hay que alarmarse, ya que una formación científica general que incluya nociones de programación, o viceversa (programadores con nociones de biología y/o disciplinas afines), debería ser un buen punto de partida.

 

Conclusión

La bioinformática es una disciplina científica en constante evolución. Su estudio garantiza la adquisición de conocimientos en análisis de datos, creación y gestión de bases de datos o  programación en relación con las ciencias de la vida. Además, y quizás sea una de las cosas más importantes, facilita el acceso a un mercado laboral en crecimiento constante en los últimos años. La bioinformática es una disciplina científica con un gran potencial tanto presente como futuro.

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Sobre el autor Meltxor Sanchez

Melchor Sánchez es biotecnólogo y doctor en química computacional. Actualmente es el director científico de Mind The Byte (www.mindthebyte.com), una empresa bioinformática dedicada al diseño y desarrollo de fármacos asistido por ordenador. Además es profesor colaborador de la Universidad oberta de Cataluña (UOC) en el máster oficial en bioinformática y bioestadística, impartido de forma conjunta con la Universidad de Barcelona (UB).

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