Principios del Budismo

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El Budismo es una religión no teísta (es decir, que no cree en un dios) fundada por Siddharta Gautama. Seguida por casi 500 millones de personas en el mundo, estamos ante una de las principales creencias del planeta. Pero va mucho más allá que una mera religión y podemos definirla como una filosofía de vida basada en los principios del budismo.

Escultura Buda
Encontramos diferentes representaciones de Buda en todo el mundo asiático

¿Qué es el budismo?

Si buscamos la definición de budismo, vamos a leer que es una doctrina filosófica y espiritual no teísta y que pertenece a la familia dhármica. Nacida en la India, no existe una estructura jerárquica universal pero ha logrado extenderse por todo el mundo occidental, convertida en una filosofía cada vez más alejada de la fe que sí existe en Asia. 

Pero ¿qué es el budismo? La respuesta es mucho más sencilla. Es una filosofía de vida que se basa en las doctrinas espirituales derivadas de las enseñanzas de Buda. Por tanto, es una religión, pero «no teísta», es decir, no existe creencia en ningún ser supremo (dios) y pertenece a las religiones de corte hinduista o nacidas en el ámbito de la India. 

Sin embargo, la cuestión se complica cuando hablamos de sus principios fundamentales. Al no existir una estructura jerárquica que dirija los dogmas nos encontramos con diversas corrientes. Así, por ejemplo, en Tailandia o China, Buda es reverenciado casi como un dios. Mientras en Nepal o Tibet no se da esa adoración a su figura. Y en el mundo occidental se deja de lado lo religioso para adentrarse en lo filosófico. 

Principios del Budismo

El budismo se basa en seis principios fundamentales, sobre los que se asientan las prácticas para alcanzar el fin último del hombre. Siguiendo los pasos de Buda, se debe llegar a la felicidad pero hacerlo a través de camino de sufrimiento que tendrá como culminación el nirvana. Pero ¿cuales son esos principios?

Tri-Laksana

Con este concepto, y a través de la Anitya; la Anātman; y el Duḥkha, se explica cómo es el mundo que percibimos. El budismo considera que la comprensión de estos tres aspectos es el primer paso para alcanzar nuestro objetivo. 

  • Anitya: todo está en constante cambio y movimiento. Desde nuestra forma de ser hasta las montañas. La idea de nunca ves un mismo río ya que el agua está siempre fluyendo se traslada a la realidad (interior y exterior) que nos rodea. Es decir, todo es transitorio. 
  • Anātman: no existe un alma. No hay nada «intrínsecamente yo» como encontramos en otras religiones. La persona es un conjunto cuerpo-mente que en algún momento dejará de existir, pero no existe un espíritu que se perpetúe en una vida eterna.
  • Duḥkha. Literalmente se traduce como sufrimiento o desilusión, aunque el término es mucho más amplio que eso. Es importante comprender el concepto ya que forma parte de las cuatro verdades nobles del budismo. Es decir, sin ellas, no alcanzaremos el pleno conocimiento de esta religión. 

Karma

Aunque en Occidente confundimos muchas veces karma con suerte, en el budismo son términos muy diferentes. Es más bien la ley de causa y efecto, y el karma incluye los dos conceptos: el hecho intencionado que realizamos y las consecuencias que tiene dicho acto. Pero son actos realizados librementes ya que en el budismo no existe ni el destino ni la predeterminación.

En el Discurso del asceta que imitaba al perro (Kukkuravatika Sutta) se establecen los principios del karma bueno y malo. Dando lugar a cuatro resultados:

  • oscuro con resultados oscuros;
  • brillante con resultados brillantes;
  • oscuro y brillante con resultados oscuros y brillantes;
  • y el karma que no es oscuro ni brillante con resultados que no son oscuros ni brillantes.

El Discurso menor sobre la exposición del karma (Culakammavibhanga Sutta) Buda explica que por estos cuatro preceptos del karma se explican las razones por la que una persona tiene más dinero, riqueza, felicidad, o familia. 

Finalmente, en el Gran discurso de la exposición del karma (Mahakammavibhanga Sutta),  Buda explicaba que, según el karma, existen cuatro tipo de personas y que por sus actos tienen un destino previsto. Pero siempre recordando que no existe un destino predefinido y se produce por actos realizados libremente.

  • Quien hace el mal y va a un infierno, estado de degeneración o un renacimiento inferior.
  • Quien hace el mal y va a un cielo, estado feliz o renacimiento superior.
  • Quien hace el bien y va a un cielo, estado feliz o renacimiento superior.
  • Quien hace el bien y va a un infierno, estado de degeneración o un renacimiento inferior.

Pratītya-samutpāda

En el Maha-nidana Sutta (Discurso de las causa) Buda elabora el ciclo de sufrimiento en el que se encuentra sumido el hombre en su camino al Nirvana, adentrándose en el ciclo de vida y muerte. Un camino que, desde la ignorancia, tiene 12 eslabones: 

  1. Avidyā: ignorancia
  2. Samskāra: formaciones mentales
  3. Vijñāna: consciencia
  4. Nāma Rūpa: nombre y forma
  5. ŞaDāyatana: sensorialidad
  6. Sparsha: contacto
  7. Vedanā: sensación
  8. Tŗşņa: deseo, querer
  9. ‘‘Upādāna’’: aferramiento
  10. Bhava: devenir
  11. Jāti: nacimiento
  12. Jarā-maraņa: decaimiento, vejez, muerte.

Se trata de un ciclo que se repite hasta superar la ignorancia y en el que se incluyen las experiencias de la vida actual y las que se han vivido anteriormente. El budismo se considera el único camino válido para cerrar este círculo de ignorancia y reencarnación. Y que el punto en el que se consigue es el Nirvana. 

Renacimiento

El budismo nace en la zona de la India, por lo que los principios de Buda están sustentados en la tradición hindú. Pero tiene ciertos matices. Mientras el hinduismo cree en la reencarnación del alma, el budismo no. Esto se debe a que niega la existencia del alma pero sí cree en la existencia de un ciclo de «vidas por vivir». 

Por lo que no se produce una reencarnación del alma, sino de un renacimiento de ese conjunto cuerpo-mente. Y que se repetirá una y otra vez hasta alcanzar el Nirvana. Es importante entender que el renacimiento no es algo deseable. De hecho, el budismo tiene como objetivo romper ese ciclo.

Nirvana

El nirvana, o iluminación, es lograr llegar a un estado de liberación. Mediante la meditación y la comprensión de las cuatro verdades, el hombre rompe el ciclo de renacimientos y, por tanto, acaba con la ignorancia. Y entra en un estado de negación. De negación porque no podemos explicarlo por lo que es y debemos hacerlo por lo que no es: no nacido, no originado, no creado, y no compuesto. Y tampoco es una meta definitiva. Ni un lugar al que llegar después de la muerte. 

Es, por tanto, el preciso momento en el que gracias a la meditación, alcanzamos la comprensión completa del ser. Entendemos la importancia del sufrimiento como camino de vida y terminamos con la ignorancia que nos ata al mundo. Ya no tenemos otra meta que conseguir, con lo que se rompe el ciclo de renacimentos al alcanzar la felicidad plena. 

Las Cuatro Nobles Verdades

En el primer discurso dado por Buda a sus seguidores ofreció las cuatro nobles verdades que había descubierto después de alcanzar la iluminación. En el Dhammacakkappavattana  (La puesta en marcha de la rueda del dharma) Siddharta Gautama establece que los hombres nos apegamos a estados pasajeros y que al ser incapaces de conseguir todo lo que codiciamos nos sumimos en el sufrimiento. 

Las Cuatro Nobles Verdades establecen tanto los principios del budismo, como el camino para llegar al Nirvana. Y son más filosóficas que prácticas. Se recogen en las sutras y aunque parte de las enseñanzas del propio Buda, se irán configurando con el paso de los siglos. Y son un camino de liberación, pues llegar a comprenderlas significa acabar con la ignorancia y, por tanto, con el sufrimiento.

Las sutras son las enseñanzas de Buda. Aunque el fundador de la religión nunca dejó escrito sus textos, sí dio numerosos discursos en los que establecía sus enseñanzas, que reciben el nombre de Dharma.

Estatua de Buda

En China se le representa gordo como símbolo de la felicidad y la suerte

Las Cuatro Nobles Verdades que rigen el budismo son dukkahsamudayanirodha y marga. Vamos a verlas con detenimiento. Aunque no logramos alcanzar el Nirvana en este artículo, al menos podremos conocer mejor las enseñanzas budistas.  

  • Dukkah: Es uno de los principios básicos del budismo. Se podría resumir en que toda la vida es sufrimiento ya que siempre estamos insatisfechos. En ocasiones por no alcanzar nuestras metas, en otras por el fallecimiento de familiares o amigos. Dukkah significa sufrimiento en la lengua Pali. Y esa es la primera verdad: nacemos en el sufrimiento. 
  • Samudaya: Ese sufrimiento nace del apego a las cosas materiales. Y, por tanto, de la ignorancia. Ese deseo nace, además de decisiones propias. Unas decisiones que sin estar predestinadas (las tomamos libremente) se rigen por las normas del Karma.
  • Nirodha: El sufrimiento puede ser vencido. Para eso, y a través de la meditación, debemos comprender las causas que nos llevan a ese anhelo. Y, una vez descubiertas, luchar por vencerlas. 
  • Magga: Se trata del camino que debemos recorrer para salir de la ignorancia. Para eso hay que seguir el sendero óctuple o de las ocho ramas:
    1. Comprensión correcta.
    2. Pensamiento correcto.
    3. Palabra correcta.
    4. Acción correcta.
    5. Ocupación correcta.
    6. Esfuerzo correcto.
    7. Atención correcta.
    8. Concentración correcta.

Principales corrientes del Budismo

Vamos a encontrar tres grandes corrientes budistas: Teravada o Hinayana, Mahayana y Vajrayana. Cada una dividida en múltiples sectas y con diferencias no siempre claras entre ellas. Además, fuera del estudio de los teólogos la separación entre ellas se diluyen. Sobre todo en el mundo occidental, que ha ido tomando lo «mejor» de cada una. 

Tervada o Hinayana

Es la más conservadora de las tres grandes corrientes. El nombre de Hinayana (pequeño vehículo) lo toma como respuesta a la aparición de la corriente Mahayana (gran vehículo). Es la religión principal en Camboya, Laos, Birmania, Tailandia, Sri Lanka e Indonesia. Es la más cercana al budismo original y hace hincapié en la forma de vida de cada persona para purificarse y salir del ciclo de vida y muerte. Surge en el siglo III a.C., durante el reinado en la India de Ashoka, quien convocó un concilio para regular la religión budista. Solo rinde culto a un par de bodisatvas (santos u hombres iluminados)


Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad.

Tenzin Gyatso. 14º Dalai Lama y Premio Nobel de la Paz.

Mahayana

Es la más seguida en todo el mundo. Apareción en el siglo I a.C. y es la religión mayoritaria en China, Japón, Vietnam, Corea, Malasia, Singapur, Taiwan, Mongolia, Tibet y Bután. En su vertiente Zen se ha extendido también por el mundo occidental. Al contrario que la Tervada sí rinde culto a los bodisatvas, levantando templos en su honor. Estos santos representan las virtudes budistas e inspiran a los devotos a adquirir esas cualidades a través del amor y compasión.

Vajrayana

También se le conoce como Budismo tántrico, tibetano o esotérico. Parece que surge entre el siglo VIII y el XII y en la actualidad es el más laxo de las tres grandes corrientes. Incorpora elementos, tradiciones y supersticiones de la antigua religión Bon. Sus templos están llenos de representaciones de demonios y bodisatvas, pero también escenas de sexo tántrico, instrumentos musicales y mucho color. Ha pasado de ser la corriente más cerrada de todas a ser un referente turístico y cultural allí dónde se encuentran.

Alan Wallece habla sobre el budismo en Occidente

El budismo en Occidente

El budismo entró en Occidente lentamente, más como un estilo de vida que como una verdadera creencia. De la mano de personalidades del cine como Richard Gere se creó una imagen arquetípica del budismo que mezcla la realidad con otras religiones asiáticas como el hinduismo. De hecho, ¿quién no ha confundido a un Hare Krishna (religión hindú) con un monje budista? 

La imagen del monje, rapado y con túnicas naranjas y amarillas, se ha convertido en el símbolo del budismo. Tal vez por la importancia turística de la corriente Vajrayana, que ha abierto sus templos como una forma de obtener recursos. Aunque también por la relevancia política alcanzada por Tenzin Gyatso el Dalai Lama del Budismo Tibetano (rama que sí cuenta con una jerarquía monástica, siendo una figura similar al Papa cristiano)

Pero el budismo occidental se adentra en ideas de vida saludable y sana. Además de la búsqueda de la felicidad y no siempre desde la meditación. Asimila la tradición Zen, que entró en Estados Unidos y Europa a inicios del siglo XX y se extiende entre la intelectualidad como una forma de contracultura. Picasso, Einstein o Heidegger, serán referentes entre mediados y finales del siglo pasado. 

Pero ¿qué queda hoy? Hoy, salvo excepciones vinculadas a los monasterios budistas, tenemos una cultura oriental que mezcla diversos preceptos pero que se aleja de la realidad religiosa. Así, nos olvidamos de que estamos en un camino de sufrimiento del que debemos salir con meditación y estudio y nos quedamos en la «fachada»: el yoga, la decoración zen, el vegetarianismo (recuerdo de la tradición hindú de no comer carne de vaca). 

Aspectos externos que no profundizan en el verdadero camino del budismo. Y que se asocian más a una vida sana y un respeto por la naturaleza que a los principios del budismo fundado por Buda. Ya que se ha producido una simbiosis entre budismo y cultura occidental.

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Sobre el autor Javier Fornell

Escritor, novelista, amante de los animales, guía turístico por vocación y lector voraz por convicción. Divulgador histórico en televisión y radio, actualmente al frente de Sur Tour. Acompañamiento Turístico.

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