Certificado de últimas voluntades

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Todo el mundo tiende a pensar que el fallecimiento es algo que queda lejos, pero a decir verdad nunca se sabe cuándo puede llegar el fatídico día. Así pues lo mejor que se puede hacer es ir previniendo y haciendo un testamento acorde alas propiedades y herederos que podáis tener. Algo que quedará irremediablemente unido al certificado de últimas voluntades, un documento del que vengo a hablaros en esta ocasión y del que probablemente habréis oído hablar.

Certificado de últimas voluntades

Certificado de últimas voluntades

Qué es el certificado de últimas voluntades

El certificado de últimas voluntades es un documento público en el que queda registrada la existencia o no de un testamento notarial. El informe en cuestión facilita la información adecuada sobre la última voluntad del fallecido o sobre la inexistencia de registro alguno, en cuyo caso habría que seguir lo que indica la Ley para percibir herencias sin testamento. Pero a modo de resumen, y antes de llegar al apartado donde os lo explico, sabed que el método se ejecuta en base a la relación de parentesco.

Lectura recomendada: «Pensión de viudedad: ¿quién tiene derecho a cobrarla?«.

Donde se solicita el certificado de últimas voluntades

El certificado de últimas voluntades se solicita en las delegaciones territoriales del Ministerio de Justicia, en los Registros Civiles o en cualquiera de los puntos autorizados para este tipo de funciones (por ejemplo en las delegaciones consulares de España en el extranjero). También existe la posibilidad de realizar los trámites de manera virtual, os lo explico más abajo.

Certificado digital

Para agilizar la burocracia existe la posibilidad de hacer la solicitud del certificado de últimas voluntades por Internet. Para ello tendréis que acceder a la página del Ministerio de Justicia y tener a mano la documentación que os explico en el siguiente punto.

Tasas oficiales y requisitos para acceder al documento

Modelo 790

Modelo 790

¿Queréis saber si existe un testamento? Entonces, una vez pasados 15 días desde el fallecimiento, tendréis que solicitar el certificado de últimas voluntades. Pero eso sí, hay algún que otro requisito y coste para ello:

  • Tendréis que abonar la tasa oficial, que asciende a 3,5 euros
  • Habréis de rellenar el modelo 790 del Ministerio de Justicia
  • Tenéis que presentar el DNI del fallecido o el certificado de defunción
  • Hay que esperar 15 días antes de empezar con los trámites. Más que nada por respeto.

Una vez hecho todo lo anterior recibiréis el informe en cuestión en las delegaciones del Ministerio de Justicia o en los centros autorizados.

Testamentos con deudas

Las deudas que hayan podido tener los fallecidos se heredan, así que tenéis que tener mucho cuidado con lo que aceptáis. Si se os ocurre aceptar una herencia que tenga cargas hipotecarias, deudas con financieras y demás pasaréis a convertiros en titulares de la deuda. ¿No interesa? Pues echad un vistazo al siguiente punto, que os vendrá de perlas en según qué casos.

Herencias a beneficio de inventario

En no pocos casos las herencias incluyen deudas, y claro, eso no es plato de buen gusto. ¿Qué hacer en estos casos? Pues depende. Si resulta que el activo heredado es mayor al pasivo podréis optar por aceptar la herencia a beneficio de inventario. Esto significa que con los bienes heredados se abonarán las deudas y que no os haréis responsables de las mismas. Sin lugar a dudas una buena medida.

También cabría destacar cómo este sistema es también idóneo si vais a recibir una herencia en líquido por la que debáis pagar el Impuesto de Sucesiones. Muchas herencias se rehúsan por ello, pero si el fallecido tenía liquidez, se puede compensar a Hacienda transfiriendo estos importes a las arcas públicas.

Tipos de testamentos

Certificado de últimas voluntades

Certificado de últimas voluntades

En la práctica jurídica básicamente existen dos tipos de testamentos: los olográfos y los notariales. El primero de ellos se da cuando el interesado escribe de su puño y letra una carta especificando cuáles son sus deseos a la hora de fallecer. Tendrá que poner la fecha y firmar. Ahora bien, este tipo de testamento suele presentar problemas, pues hay que verificar la autenticidad y puede dar pie a complejos trámites e incluso juicios si alguno de los herederos o alguna autoridad competente tiene dudas acerca de la legitimidad. Eso sí, es útil en casos de urgencia; pues mejor algo que nada.

No obstante la mejor opción, y también la más habitual, es el testamento notarial. Se trata de un documento público emitido por un notario en el que se hace la distribución de los bienes acorde a la ley. El interesado cuenta con el asesoramiento del notario y evita caer en incorrecciones legales que puedan anular su voluntad, como suele suceder con muchos testamentos ológrafos. Tiene un coste que ronda los 40 euros.

Si no hay testamento…

¿Os encontráis frente a un caso en el que el fallecido no hizo testamento y hay propiedades de por medio? Bueno, pues no os preocupéis, pues los bienes no irán para el Estado ni se perderán; existe una legislación muy específica al respecto. En este tipo de casos la herencia se repartirá siguiendo el siguiente orden de parentesco: 1) hijos (si uno de ellos, teniendo hijos, hubiera muerto antes que el padre, su parte se repartirá a partes iguales entre los nietos), 2) nietos, 3) padres, 4) abuelos, 5) cónyuge, 6) hermanos, 7) primos, 8) sobrinos, 9) tíos, 10) Estado.

Así es, si no hay ningún familiar disponible dentro de los mencionados las propiedades caen en manos del Estado; quien tiene que donar dos terceras partes a beneficencia y acción social. El resto, a no ser que el Consejo de Ministros opine diferente, irá destinado a abonar deuda pública.

Si lo que os he comentado en este punto es lo que tenéis sobre la mesa sabed que tenéis que haceros con un documento adicional al certificado de últimas voluntades: la declaración de herederos. Se trata de un informe que se debe hacer ante el notario que corresponda según el lugar donde viviera el fallecido; o al menos si la herencia en cuestión va a transmitirse a ascendientes, descendientes o cónyuge. En este caso hay que aportar el DNI del fallecido, un certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades, el libro de familia y dos testigos que reconozcan a la familia. También podría darse el caso de que los herederos legales sean otros familiares como hermanos, primos o tíos. En este caso la declaración de herederos habría que hacerla ante un juez.

En lo que respecta a los costos de hacer la declaración de herederos el importe varía, pues si se hace ante un notario el importe será de entorno a los 120 euros, mientras que si se hace ante un juez la cosa puede dispararse.

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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