Consecuencias del Brexit para Reino Unido

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El 23 de junio del pasado año (2.016) los británicos decidieron en referéndum que Reino Unido abandonase la Unión Europea (UE) y sus instituciones. Desde entonces, el proceso efectivo de la separación oficial ha puesto en evidencia la necesidad de adoptar medidas a nivel local y a nivel internacional que faciliten la transición a la situación planteada por la reestructuración de la confederación europea. Las cuestiones que necesitan respuestas son aquellas que atañen a la economía, a las relaciones comerciales internacionales y a los movimientos migratorios. Ante este nuevo panorama político cabe preguntarse: ¿Cuáles serán las consecuencias del Brexit para Reino Unido?

Firma oficial para activar el Brexit.

La Primera Ministra de REino Unido, Theresa May, firma la petición del Brexit.

Consecuencias del Brexit en la economía de Reino Unido

Hace ya casi un año (23 de junio de 2.016) que los británicos decidieron en las urnas, vía referéndum, dejar de formar parte de la UE tras 44 años de unión. Dado que desde entonces Reino Unido ha duplicado su Producto Interior Bruto (PIB) por habitante, según afirma Guillermo de la Dehesa, Presidente de Honor del Centre for Economic Policy Research de Londres (CEPR), cuáles serán las consecuencias del Brexit para la economía británica es una de las cuestiones que más incertidumbre genera en el adiós a la UE.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó en abril del año 2.016, tres meses antes de celebrarse el referéndum, un informe acerca de las consecuencias del Brexit para la economía del país saliente. Bajo el título “Las consecuencias económicas del Brexit: una decisión impositiva”, la organización intergubernamental alertaba de ocho grandes amenazas:

  1. Aumento de impuestos sobre el país y sobre su actividad económica.
  2. Peligro en la financiación de su déficit por cuenta corriente debido al aumento de la salida de capitales y a la reducción de entrada de capitales.
  3. Pérdida del libre acceso al Mercado Único así como el acceso preferencial a los mercados de 53 países que no forman parte de la UE.
  4. Incremento de pagos arancelarios y negociación y firma de acuerdos en materia de comercio exterior con un total de 162 países.
  5. El incremento de medidas restrictivas sobre la libertad de movimiento de trabajadores europeos en Reino Unido tendrá repercusiones directas en su crecimiento económico.
  6. Depreciación de la moneda de Reino Unido (libra esterlina) frente al dólar (EE UU) y el euro (UE).
  7. La previsión para el año 2.020 es la reducción de un 3% del PIB de Reino Unido.
  8. La previsión para el año 2.030 es la reducción de un 5% del PIB de Reino Unido.

Nos vamos de la Unión Europea pero no de Europa. Queremos seguir siendo unos socios y aliados comprometidos con nuestros amigos de todo el continente. Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May.

Federico Steinberg, investigador principal de Economía Internacional del Real Instituto Elcano, califica de “medidas suicidas” las propuestas hechas públicas por la Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May. Tras la victoria del no a Europa y, en consecuencia, la derrota de los defensores políticos de la permanencia, con el hasta entonces Primer Ministro David Cameron a la cabeza, May asumió, tras la dimisión de este, la responsabilidad de conducir la salida británica del marco organizativo, comercial y estructural de la UE. El investigador emplea este calificativo porque según él “un Reino Unido fuera del mercado interior y cerrado para los negocios y las personas no tardará en descapitalizarse”.

Gráfico que muestra la opinión de los empresarios de Reino Unido sobre la fractura con la UE.

Gráfico sobre la opinión de los empresarios británicos sobre el Brexit. fuente: El País.

En este sentido, la City de Londres dejará de ser un epicentro de referencia de los grandes negocios y las finanzas con mayúsculas para la confederación europea. Para Miguel Otero Iglesias, investigador principal de Economía Política Internacional del Real Instituto Elcano, “la City es sin duda el centro financiero del euro, gestionando el 40% de las operaciones denominadas en esta moneda”. Según Otero Iglesias este porcentaje tan alto del negocio a nivel mundial relativo al mercado europeo es posible “gracias a que todos los agentes financieros que operan desde la Milla Cuadrada, indistintamente de su nacionalidad, obtienen un pasaporte europeo para poder captar e invertir fondos libremente en toda la UE”. Otero Iglesias afirma categóricamente que este es “un privilegio” que con el Brexit se perderá.

Goldman Sachs, uno de los grupos de inversión de banca más importantes del mundo, ya ha puesto en marcha un plan de reestructuración de su sede en la capital británica que incluye el traslado de cientos de los empleados que integran la plantilla en dicha sede. Según el consejero delegado de la división europea de la compañía estadounidense, Richard Gnodde, en declaraciones a la agencia de información CNBC, han iniciado “un plan de contingencia” que incluye “el traslado de cientos de personas hacia nuevos destinos de Europa”. Goldman Sachs aún no ha hecho pública la elección de la ciudad que reemplazará a Londres como su centro de operaciones europeo.

Consecuencias del Brexit en los movimientos migratorios

En los últimos días unas declaraciones de la Primera Ministra británica, Theresa May, sobre la posibilidad de modificar las leyes de los derechos humanos han generado gran controversia. “Restringir la libertad y los movimientos de sospechosos de terrorismo” serían los objetivos de tales cambios. Los atentados terroristas del 22 de marzo y del 3 de junio del presente año (2.017) en Reino Unido, con 30 muertos en total, han colocado en primera línea de debate electoral y político la cuestión migratoria, aunque también se ha convertido en una de las consecuencias del Brexit de mayor relevancia.

En este sentido, Federico Steinberg apunta que “si la prioridad británica es controlar la inmigración, que es lo que parece interpretar May del resultado del referéndum, entonces un divorcio suave con la UE no será viable”. Las consecuencias del Brexit en el control y por tanto, limitación de los movimientos de los no británicos en sus fronteras, tendrán repercusiones directas sobre la economía. Así, Steinberg afirma que el anuncio de May de que “instará a todas las empresas británicas a informar a las autoridades de cuántos trabajadores extranjeros tiene contratados” de llegar a materializarse “nos retrotrae a la oscura Europa de los años 30, y manda un mensaje muy claro: los no británicos ya no serán bien recibidos en el Reino Unido y la riqueza del antiguo imperio (o su pobreza futura, según se vea) se repartirá entre los ciudadanos británicos”.

Las banderas de la UE y Reino Unido ondean juntas por poco tiempo.

Banderas de Reino Unido y de la Unión Europea aún ondean juntas.

Otra de las consecuencias del Brexit para Reino Unido en materia de movimientos migratorios es la previsible pérdida de su atractivo como territorio en el que florecen los jóvenes talentos europeos. El coste de oportunidad del Brexit será la nulidad en su capacidad de captar profesionales cualificados en diversos sectores productivos. Steinberg apunta a que las palabras de Theresa May acerca de aquellos “quienes se sienten ciudadanos del mundo, en realidad no son ciudadanos de ninguna parte. No entienden lo que significa ser un ciudadano”, rompen con “la tradición cosmopolita liberal británica, que ha sido modelo de la sociedad abierta durante décadas y que ha convertido a Londres en un imán para el talento internacional”.

Consecuencias del Brexit en la esfera política del Reino Unido

“Muy pocos en Londres, y en el resto de Europa, esperaban este resultado. Lo cual demuestra la gran desconexión que hay en la era de la globalización entre la élites móviles transnacionales y sus poblaciones, mayoritariamente sedentarias”. Esta es la valoración del investigador del Real Instituto Elcano Miguel Otero Iglesias del resultado electoral del referéndum que daba el impulso definitivo a la ruptura de Reino Unido con la UE. Las consecuencias del Brexit en la política británica interna también deben ser tenidas en cuenta a la hora de perfilar el nuevo marco de las relaciones en Europa.

Papeleta usada en el plebiscito sobre la permanencia de Reino Unido en la UE.

Pepeleta que se empleó en el referéndum celebrado en Reino Unido sobre el Brexit.

El día 24 de junio, un día después de la celebración del referéndum, David Cameron dimitía como Primer Ministro de Reino Unido. La decisión de Cameron de abandonar su cargo fue la primera de las consecuencias del Brexit en el plano político, pero no la única. La Ministra Principal de Escocia, Nicola Sturgeon, anunció que si se activaban los procedimientos oficiales para que Reino Unido abandonase la UE Escocia solicitaría un nuevo referéndum sobre su permanencia como parte de Reino Unido. El pasado mes de marzo Sturgeon hizo llegar una carta a Theresa May formalizando la petición de un plebiscito independentista.

Negociaremos como un único Reino Unido, teniendo debidamente en cuenta los intereses específicos de cada nación y región del Estado. Primera Ministra de REino Unido, Theresa May.

Escocia será una de las regiones británicas más afectadas por la ruptura de Reino Unido y la Unión Europea. Anualmente exporta una media de 5.200 millones de euros en whisky, producto estrella de una población de 5,3 millones de habitantes. La industria dedicada al whisky dejaría de beneficiarse del libre acceso al Mercado Único europeo, lo que significa no poder gozar de la ausencia de barreras impositivas y arancelarias. Para Otero Iglesias “ningún país es una potencia global si no es una potencia regional, y ahora mismo el peso de Londres en las decisiones políticas del continente europeo es escaso. Tanto que los escoceses han declarado que prefieren unirse a la tan criticada Bruselas que quedarse en un Reino Unido amenazado por la oclocracia (gobierno de la muchedumbre)”. Esta toma de posiciones suscita la posibilidad de que la materialización del divorcio entre Reino Unido y la UE puede tener el efecto rebote de una segunda escisión: la de Escocia con Reino Unido.

Consecuencias del Brexit: Negociación

El 29 de marzo de 2.017 fue el día que la Primera Ministra británica, Theresa May, eligió para activar el Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea. El Artículo 50 recoge la posibilidad de retirada voluntaria y unilateral de un Estado miembro de la unión. La solicitud del ejecutivo británico llegó en forma de carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, desde Downing Street (Londres). La misiva marca el inicio oficial del proceso burocrático de la marcha de Reino Unido de la UE. Fue el pistoletazo de salida para el comienzo de las negociaciones entre los dos bloques.

La carta que desde Reino Unido llega a Europa para activar el Brexit es entregada al Consejo de Europa.

Momento de la entrega de la carta que activaba el proceso burocrático del Brexit.

Aunque, tal y como reza la carta, “Reino Unido quiere pactar con la Unión Europea una asociación profunda y especial que abarque la cooperación en materia económica y de seguridad”, no parece que el proceso para alcanzar acuerdos vaya a ser fácil. Para Federico Steinberg el despliegue de las fuerzas negociadoras europeas y británicas apuntan a “un Brexit duro”. “Tanto el gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi, como la Canciller alemana, Angela Merkel, se han decantado también por un Brexit duro (que era lo que quería Francia)”, en palabras de Steinberg. En el caso de que en los dos años que el Artículo 50 fija como plazo para concluir la desconexión Reino Unido y la UE no lograsen alcanzar un punto de acuerdo satisfactorio para ambos, el actual gobierno británico ya ha definido la postura a adoptar y así se lo ha hecho saber al Consejo de Europa: “Si salimos de la Unión Europea sin un acuerdo, nuestra postura inicial es que tendríamos que comerciar según las condiciones de la Organización Mundial del Comercio”.

Existe una complejidad evidente en los debates que estamos a punto de emprender, pero debemos recordar que, en el centro de nuestars conversaciones, se encuentran los intereses de todos nuestros ciudadanos. Primer Ministra de Reino Unido, Theresa May.

Solo el devenir de las negociaciones de aquí al año 2.019 determinará cuáles serán realmente las consecuencias del Brexit para Reino Unido una vez que concluya el proceso de separación.

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Sobre el autor Maria Diaz

Licenciada en Periodismo y especializada en el Análisis Político. Mi objetivo es comprender la realidad para poder narrarla, porque historias hay muchas y todas merecen ser contadas.

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