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Cómo ser decano. Requisitos y sueldo.

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La universidad es considerada como un centro libre del saber y la cultura, por eso siempre se ha intentado dotar a la misma de la mayor autonomía posible. Para ello cuenta con sus propias estructuras de gestión y gobierno, en la que destacan importantes figuras como la del decano.

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Qué es un decano

La palabra decano proviene del latín y significa “líder de diez”. Se denominaba así a las personas que gestionaban la formación dentro de los monasterios medievales, único lugar en aquella época en la que la educación tenía cabida.

Cada decano tenía bajo su supervisión a diez monjes que se encargan a su vez de la formación del resto. En esta época el puesto se obtenía por la sencilla razón de ser el más viejo del lugar.

El término se popularizó y se acabó utilizando para designar al líder de una comunidad de sacerdotes y posteriormente al líder de una facultad dentro del ámbito universitario.

Hoy en día el decano es el encargado de presidir una facultad concreta dentro de una cierta universidad. Existe por tanto el decano de la facultad de Derecho, el de la facultad de Física, etc.

Qué hace un decano

Aunque cada universidad se organiza de la forma que estima más conveniente, lo normal es que el decano dependa jerárquicamente del vicerrector. Dentro de sus funciones se incluyen todas aquellas que son necesarias para el buen funcionamiento de la facultad que dirige:

  • Dirigir el desarrollo de las actividades académicas en su facultad.
  • Velar por el cumplimiento de los principios educativos del centro.
  • Prestar atención personal a estudiantes, profesores y personal administrativo.
  • Dirigir y promover las relaciones entre su facultad y otras unidades de la universidad.
  • Representar a la facultad.
  • Convocar y presidir el Consejo de Facultad.
  • Elaborar informes que analicen la forma en la que se está llevando a cabo la gestión de la entidad que dirige.
  • Hacer un seguimiento del gasto del presupuesto.

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Requisitos para ser decano

Como cada universidad tiene libertad para organizarse es posible que los requisitos cambien ligeramente de un centro educativo a otro. Lo que está claro es que el puesto de decano es más un puesto “político” que un puesto docente, puesto que obtener este cargo depende de los votos de la comunidad universitaria.

La persona que desee presentarse a unas elecciones para ser decano debe estar adscrito a la facultad en la que se celebrarán las elecciones. Sobre si necesita ser o no catedrático eso ya depende de la universidad en cuestión.

Si te interesa el tema de los catedráticos, puedes seguir leyendo sobre él en nuestro artículo “Cómo se catedrático. Requisitos y sueldo”.

Lo que sí se suele exigir es una antigüedad mínima en la universidad. El plazo varía, pero lo más común es exigir unos 10 años para garantizar que el aspirante conoce en profundidad el funcionamiento de la universidad a todos los niveles.

En cualquier caso, a nivel académico será necesario que el aspirante tenga una titulación universitaria, un doctorado y que trabaje como profesor en la facultad que aspira a dirigir.

El funcionamiento de las elecciones es muy similar al de las elecciones para cargos políticos. Aquellas personas que cumplan con los requisitos para ser elegibles pueden presentar libremente su candidatura y hacer campaña. Formándose una mesa electoral o comisión que se encargará de controlar que el proceso electoral se desarrolla con transparencia y de forma legal.

Serán electores aquellas personas que establezca el estatuto de la universidad, pero normalmente se entiende que pueden votar todos los miembros de la comunidad universitaria agrupados en censos que engloban a los profesores funcionarios, el resto de personal docente e investigador, estudiantes y el personal de administración y servicios.

Hasta hace unos años no existían limitaciones en el tiempo que se podía estar en el cargo, pero cada vez son más las universidades que limitan el mandato a dos legislaturas, que generalmente suelen ser de cuatro años cada una de ellas. Se entiende que un plazo de ocho años es más que suficiente para poder desarrollar un proyecto y a la vez evita que la gente se “acomode” en un puesto.

Por muy bien que lo haga el director de una facultad un cambio siempre supone la entrada de aire fresco y eso es algo que va bastante bien en instituciones tan clásicas como la universidad.

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Sueldo de un decano

Durante el ejercicio de su cargo el decano seguirá cobrando el mismo salario que corresponda al puesto que tenía en la universidad (catedrático, profesor titular, etc.) lo que ocurre es que se añade un complemento por el desempeño de la labor de director de la facultad.

El importe de ese complemento por cargo académico es variable en función de la facultad y la universidad de que se trate, pero la media está en 8.000 € más al año.

En España faltan decanos

La labor de decano ha estado tradicionalmente unida a un cierto prestigio profesional, pero en los últimos años las cosas están cambiando y parece que ya no es así. Si en los años 80 del siglo pasado hasta un 90% de los profesores se presentaban cuando se abrían las elecciones para ser decano, hoy en día en algunas facultados incluso resulta complicado encontrar candidatos.

En la actualidad que haya como mucho dos o tres candidatos es la tónica habitual. De hecho, en alguna ocasión alguna facultad se ha encontrado con el problema de no tener profesores dispuestos a asumir el cargo.

Pero el problema no reside sólo en los candidatos, a veces los propios electores tampoco tienen demasiado interés en el proceso. Cada vez son más los alumnos que se abstienen en votar en las elecciones a decano o a cualquier otro cargo de gobierno en la universidad.

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¿Por qué ya no están interesados los profesores en ser decanos?

En realidad es básicamente por una cuestión práctica. Ser decano implica más compromiso y más trabajo y para muchos la compensación económica que se recibe al detentar este cargo no es suficiente para justificar más horas de trabajo y tener más responsabilidad y preocupaciones.

A ello hay que sumar que los decanos tienen prohibido ejercer actividad profesional fuera de la universidad, lo que para muchos supone un grave impedimento y merma sus ingresos. Especialmente si se trata de ámbitos en los que se pueden obtener importantes ingresos trabajando fuera de las aulas, como ocurre con los profesionales del Derecho o de la Medicina.

Beneficios de ser decano

Aunque hay personas a las que por sus características personales lo de tener un puesto de responsabilidad de este tipo no les llama la atención, también hay profesionales para los que acceder a este puesto es una forma de experimentar de manera diferente la vida universitaria.

Muchos decanos destacan que su experiencia al frente de la facultad ha sido muy positiva, al poder tener una relación más estrecha tanto con los profesores como con los alumnos. Implica la oportunidad para poner en marcha y desarrollar un proyecto que puede afectar de forma positiva a muchos profesionales y estudiantes.

Si te interesa la vida universitaria te recomendamos que no te pierdas nuestros artículos “¿Cuáles son las mejores universidades de España?” y “¿Cuáles son las peores universidades de España?”

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Sobre el autor Mayka Jimenez

Experta en Derecho, marketing digital y Redes Sociales. Me encanta escribir ¡y leer!

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