Técnicas para decapar un mueble

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Decapar un mueble es el primer paso para darle una nueva vida. Los procesos de restauración de muebles, sobre todo de piezas que han tenido mucho uso, comienzan eliminando todas las capas y acabados que sus dueños han ido depositando en su superficie. Seguro que tienes en la memoria una imagen de tu padre, madre o abuelo dándole una capa más de pintura blanca al armario de la cocina, la mesa o las sillas del balcón. Hace años no se consideraba necesario decapar los muebles: se aplicaba una nueva mano de pintura, y listo. Pero hoy las cosas han cambiado y se hacen mucho mejor. ¡Vamos a ver cuáles son las técnicas más eficaces para decapar un mueble!

decapar un mueble viejo

Todas las técnicas siguen más o menos el mismo proceso. En primer lugar, el acabado viejo que queremos eliminar debe ablandarse bien para poder eliminarlo con facilidad. Después, la superficie se trata con distintos productos para neutralizar el efecto del decapante y dejarla impecable. También se puede decapar un mueble con medios mecánicos; es decir, sin usar productos químicos y empleando solo herramientas o lijas. Para elegir la técnica, producto o útil adecuado para cada caso hay que tener en cuenta una serie de aspectos. Además, es importante saber distinguir cuándo es necesario decapar un mueble y en qué casos no conviene o no es importante hacerlo.

¿Cuándo hay que decapar un mueble?

Cuando un mueble es antiguo, de estilo, lleva un chapado delicado o detalles de marquetería, lo normal es no decaparlo. Los muebles antiguos suelen llevar maravillosos barnizados a muñequilla, realizados con goma-laca mediante un proceso artesanal y al alcance tan solo de barnizadores experimentados. Son cientos de capas de laca que forman un acabado cristalizado, cálido y de una belleza excepcional que gana con los años. Por eso, es importante conservar estos barnices y restaurarlos para recuperar todo su esplendor. Si quieres saber cómo hacerlo, no te pierdas este post donde te damos 10 trucos low cost para restaurar muebles. ¡Te sorprenderán!

Si en lugar de restaurar un mueble lo que quieres es pintarlo, puede que no sea necesario decapar la madera. Solo tendrás que hacerlo si el mueble llevar varias capas de pintura que forman grietas y goterones; en ese caso, el proceso de decapado será imprescindible. Pero si solo lleva una mano de pintura o de barniz, entonces puedes pintarlo directamente con productos tan innovadores como la chalk paint. Ahorrarás mucho tiempo y el resultado será estupendo.

Aspectos a tener en cuenta

A la hora de decapar un mueble viejo puedes elegir entre distintas técnicas. Ten en cuenta estos factores cuando vayas a decantarte por una u otra.

  • ¿Dónde vas a decapar el mueble? Si vas a trabajar al aire libre, en un lugar muy ventilado y sobre una superficie muy protegida (o que no te importe que se manche), puedes utilizar productos decapantes en gel.
  • ¿Tienes toma de corriente? Si es así, podrás utilizar una pistola decapadora o una lijadora. Estas herramientas te ahorrarán mucho tiempo. Eso sí, ten en cuenta que el espacio se llenará de serrín.
  • ¿Vas a barnizar o a pintar el mueble después? Si lo vas a barnizar, te interesará que la madera conserve su aspecto original y esté en perfecto estado. Pero si lo vas a pintar, no es tan importante. Dependiendo del caso, puedes usar técnicas diferentes.

Decapar un mueble: técnicas y productos

Si tienes claros todos los consejos anteriores, es el momento de empezar a decapar tus muebles. Puedes elegir entre distintas técnicas que te proporcionarán excelentes resultados. Aunque, por supuesto, debes hacerlas bien. No te desesperes si al principio te cuesta: como cualquier proceso de restauración de muebles, el decapado es más fácil y rápido a medida que se adquiere experiencia. ¡Toma nota!

Con decapantes químicos

 

Los decapantes químicos son productos industriales que alteran la estructura de los acabados de pintura o barniz. Para decapar un mueble, hay que aplicarlos directamente sobre la superficie pintada o barnizada; después hay que esperar a que el acabado se empiece a ablandar. Utiliza brochas baratas o viejas, de cerdas duras (el decapante las estropea, por lo que no merece la pena utilizar brochas de calidad), y ponte guantes de fregar, manga larga, gafas protectoras y mascarilla.

Aplica una capa abundante de producto sobre la superficie a decapar, trabajando por partes para evitar que el decapante se evapore. Transcurridos unos 10 minutos, la pintura se empezará a arrugar y a licuar. En ese momento, retírala con una espátula de metal y vierte la pasta restante en una bolsa de basura con papeles de periódicos. Puedes repetir la operación varias veces hasta eliminarla por completo. Termina limpiando la superficie con alcohol de quemar y lanilla de acero. Por último, puedes lijarla con lija nº 280; si es madera, hazlo siempre en el sentido de la veta.

Con disolventes específicos

Los muebles de maderas nobles, con marquetería o con barnices no muy gruesos se pueden decapar con disolventes. Son más fáciles de usar que los decapantes y menos agresivos. Si vas a utilizar alguno de ellos, antes tendrás que equiparte con guantes, ropa de trabajo, gafas y mascarilla. Estos son los más eficaces:

  • Dimetil Formamida. Es un disolvente industrial empleado por restauradores profesionales de muebles. Si vas a decapar un mueble con este disolvente, ponte guantes fuertes y mascarilla con filtro de carbono. Trabaja en un lugar muy ventilado y alejado de fuentes de calor. El dimetil formamida se aplica frotando la superficie del mueble con lanilla de acero nº 000, humedecida en el disolvente. Cuando el barniz se licúe, límpialo de inmediato con un trapo de algodón que no suelte pelo.
  • Alcohol. Los barnizados a muñequilla muy viejos que estén irrecuperables se pueden eliminar con alcohol, lanilla de acero y trapos. La técnica es la misma que con el disolvente anterior.
  • Aguarrás puro (esencia de trementina). Se utiliza para decapar acabados de cera. Frota el mueble con lanilla y aguarrás; retira el líquido negruzco resultante con un trapo.

Decapar un mueble con lija no es lo más recomendable. O por lo menos, no lo es cuando hablamos de muebles valiosos, antiguos o delicados. El papel de lija no solo elimina las pinturas y los barnices; también retira finas capas de madera que pertenecen al mueble, eliminando su “piel” exterior. Por eso, esta técnica solo debe aplicarse a muebles de madera maciza (no chapados ni con marquetería), que no tengan valor como antigüedades.

En realidad, el lijado no es un proceso de decapado en sí. Es más bien una parte de dicho proceso. Lo normal es retirar el grueso de la pintura o el barniz con decapante, limpiar con disolvente y (entonces sí) lijar la madera o el metal con papel de lija. Empieza con un papel de número bajo (más basto) y termina con otro más alto más fino).

Con pistola de aire caliente

La pistola de aire caliente es una herramienta utilizada por muchos pintores profesionales, que las emplean para recuperar superficies de madera con muchas capas de pintura. Más que con muebles, estas pistolas se utilizan sobre todo en puertas, ventanas, cancelas, etc. Si quieres utilizar una pistola de aire caliente (o pistola de decapar) para decapar un mueble, hazlo solo si el mueble lleva una capa gruesa de pintura. Para retirar capas más finas, escoge una de las técnicas anteriores: son más eficaces.

Si no se saben utilizar, las pistolas de aire caliente pueden llegar a quemar la superficie de los muebles de madera. Hay que usarlas con mucha precaución. Por supuesto, quedan totalmente desaconsejadas para limpiar o decapar muebles de estilo, valiosos o fabricados con maderas nobles.

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Sobre el autor Marta Sanchez

Soy redactora, editora y estilista freelance especializada en decoración y DIY. Me encantan el arte contemporáneo, el interiorismo y el montaje de espacios.

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