La deuda soberana sube. ¿Cuál es su proyección?

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Sobra decir que gestionar un país es una ardua tarea, pues más allá de tener que lidiar con las problemáticas diarias y con las gestiones recurrentes hay que hacer frente a los detalles de la macro-economía. Un terreno complejo donde los analistas suelen fallar cada dos por tres y donde un pequeño vaivén puede hacer que miles de personas queden desempleadas, que haya un estallido social o mismamente que el estado o el sector privado pierdan miles de millones de euros. Por esa razón vamos a echar un vistazo a dos de los aspectos más peliagudos de las grandes cifras que todo país maneja: el déficit y la deuda pública en España. ¿Queréis conocer algo más al respecto?

Deuda pública

Deuda pública

Qué es el déficit y qué problemas acarrea

Déficit y deuda pública

Déficit y deuda pública

Seguramente habréis escuchado en muchas ocasiones el término “déficit”, ¿verdad? Bueno, pues sabed que a grandes rasgos significa la diferencia existente entre los ingresos de un Estado y sus gastos; o siendo más específicos la diferencia existente cuando un país gasta más de lo que ingresa, pues al contrario estaríamos hablando de “superávit” y las caras serían más alegres. Por otra parte también cabría añadir que en este caso estoy enfocándome en el déficit público de España, pues el privado vendría a ser lo mismo con la salvedad de que se da en el entorno privado (en las empresas, etc.).

Ahora bien, ¿qué problemas trae consigo el hecho de que un país esté en déficit? A decir verdad es un problema gordo si no se resuelve a tiempo, pues los fallos que puede causar en el sistema pueden ser considerables. Ahí van algunos de los más destacados:

  • Falta de recursos

    El Estado se financia básicamente a través de impuestos, por lo que si la actividad económica decae, también lo harán estos. Y claro, como os podréis imaginar ello supone que la administración cuente con menos recursos para gestionar sus operaciones. Es decir, que se quedará corta de dinero para gestionar las pensiones, los presupuestos de los organismos, etc. ¿Qué hacer en estos casos? Pues hasta que se consigue arreglar el desaguisado que ha llevado al país a esta situación la principal vía pasa por la deuda pública.

  • Deuda pública

    El Estado, cuando se encuentra en déficit y no tiene los suficientes recursos a su alcance emite bonos de deuda en los mercados financieros. Con ello consigue vender el compromiso de pago a quienes aporten capital. Ofreciendo a cambio un interés, claro está. ¿Cuánto? Pues dependerá de la Prima de Riesgo y de otros factores, pues los acreedores no tendrán la misma seguridad de retorno prestando dinero a un estado como el español que a uno como el libio.

    Todos los países del mundo tienen deuda pública, por lo que no es algo extraño de ver. El problema viene cuando se necesita de recursos externos para cumplir con los presupuestos generales en vez de para realizar inversiones estratégicas. Es decir, cuando la deuda viene dada por una situación de déficit no prevista.

  • Devaluación monetaria

    La exportación es una de las vías por las que se intenta generar ingresos adicionales, por lo que si el país se encuentra en un marco deficitario podrá optar por devaluar la moneda (bajar su valor). Ello hará que sea más competitivo en el mercado global, y que por ende reactive la economía ingresando nuevos capitales y saliendo del déficit. Pero claro, como os podréis imaginar, si se devalúa una moneda, la población pierde poder adquisitivo. Por lo general no es mucho, pero podrían llegar a darse casos extremos como los de Venezuela.

    Nota: España no puede devaluar la moneda. Es competencia del Banco Central Europeo.

  • Subida impositiva

    Otra de las vías que tienen los estados para conseguir más ingresos a fin de salir del déficit es la subida de impuestos. Una solución sencilla y rápida, pero que acarrea el problema de que no está generando una actividad productiva detrás, sino que simplemente está apretando más el cinturón a los contribuyentes. Cuando esto se hace los organismos públicos suelen encontrarse con que los grandes contribuyentes salen del país buscando territorios más laxos con este tema.

  • Recesión

    Si todo lo anterior sale mal podríamos llegar a la recesión económica. Un nivel de crisis en el que la economía decae en su conjunto.

Como podéis ver el déficit público, además de ser una cifra que de vez en cuando puede mostrarse en el telediario, es también un grave problema que puede llevarse consigo una economía avanzada. De ahí que una gestión responsable y unos nervios de acero sean claves para gestionar lo público (y lo privado).

Déficit y deuda pública en España

Déficit en España

Déficit en España

España históricamente ha tenido una balanza negativa en este aspecto, pues salvando los años de bonanza (2004-2007) desde hace más de 30 años ha estado en números rojos. En los años 80 y 90 la economía española rondaba el 5% de déficit, con picos de más del 7% a inicios de los 90, cuando nos dio en la cara la crisis petrolífera del Golfo y la burbuja inmobiliaria japonesa, haciéndonos entrar en deriva recesionista. Hasta 2004 la cosa fue estabilizándose hasta llegar al 0%, un hito para nuestra economía. Después llegarían los mencionados años de bonanza, donde atábamos a los perros con longaniza y el superávit campaba a sus anchas con cifras de entorno al 2%; para acabar cayendo en la crisis económica más severa que ha tenido España en los últimos tiempos. En este periodo se llegó al 11% de déficit en 2011, perdiendo el país casi 120.000 millones de euros solo ese año.

El panorama aún no se ha arreglado, pues 2015 cerró con cifras negativas del 5,08% y se estima que en 2016 la economía nacional cierre con números rojos del 5% (la UE estimaba un 3,7%). No son datos halagüeños a corto plazo, pero sí positivos poniéndolos en contextos más amplios.

Ahora bien, todo este movimiento de cifras negativas, de recesión y de crisis socio-económica ha hecho que el Estado haya tenido que salir del atolladero solicitando financiación externa; es decir, recurriendo a la deuda pública. Sin lugar a dudas este es uno de los datos macro-económicos más delicados de España, pues el incremento de la deuda se ha disparado de los 384.000 millones debidos en 2007 a los 1,073 billones actuales. Cifras de vértigo, no hay duda. La gráfica se muestra así:

Deuda pública en España

Deuda pública en España

La deuda española en el contexto internacional

¿Es mucha deuda?¿Es poca deuda? El sistema público español ha demostrado que puede hacer frente a la situación (lo que no quita que se deba reducir la cifra cuando antes). No obstante, para ponernos en contexto, ahí van las cifras de otros países de nuestro entorno cultural, económico y/o político. Recordemos que la deuda pública de España se situó en el 99,80% del PIB en 2015.

  • Alemania → 71,20%
  • Francia → 96,20%
  • Reino Unido → 89,10%
  • Italia → 132,30%
  • Portugal → 129%
  • EEUU → 105,15
  • Japón → 230%
  • Colombia → 50,57%
  • Argentina → 52,13%
  • Brasil → 63,31%
  • México → 54,03%

Previsión de déficit y deuda pública en España

Standard & Poor`s

Standard & Poor`s

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta España es al de la despoblación generada por la baja tasa de natalidad, por lo que si no se toman medidas adecuadas nos podríamos encontrar con que en 2050 la deuda pública de España se sitúe entorno al 247% del PIB; colocándose a su vez el déficit en un 17% atendiendo a las estimaciones de Standard & Poor’s. No obstante, también es cierto que la agencia de calificación crediticia indicó en su momento cómo una gestión de cuentas adecuada y una política responsable respecto a la tasa de natalidad podría llevar al país a contabilizar a finales de 2050 un déficit de menos del 2%. Es decir, España necesita tomar medidas para garantizar el Estado de Bienestar.

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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