Dermatitis atópica en el bebé: causas y soluciones

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La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria muy común que afecta a la piel del bebé, pero no debemos alarmarnos porque no es grave ni contagiosa. A pesar de que es una erupción cutánea crónica muy frecuente, podemos conocer las causas y las soluciones para evitar los brotes y mejorar la calidad de vida de nuestros hijos.

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica, que se caracteriza por la aparición de lesiones, prurito, piel seca y picor intenso, suele aparecer a partir de tan solo 2-3 meses de edad (aproximadamente la padecen entre un 10-20 % de los niños en algún momento de su vida, y un 2-5 % de los adultos).

En los niños, esta afección a menudo comienza a desaparecer alrededor de los 5 o 6 años de edad, pero con frecuencia se presentan brotes; sin embargo, a pesar de ser una patología crónica, la Asociación de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica (ADEA) considera que “el pronóstico es bueno, en general. Con frecuencia, los niños que presentan la enfermedad, a medida que pasan los años, tienen brotes menos intensos y menos numerosos, de forma que al llegar a la adolescencia se encuentran sin manifestaciones en el 60 % casos”.

La dermatitis atópica en los bebés, también conocida como eczema atópico, se manifiesta en forma de brotes, con periodos de picos de enfermedad y periodos de mejoría.

Los síntomas de este trastorno dermatológico incluyen una erupción cutánea de forma repentina que deja la piel seca, descamada que cursa con picazón. Incluso cuando aparece un brote, la piel suele supurar si se infecta.

En niños menores de 2 años, las lesiones de piel empiezan en la cara, el cuero cabelludo, las manos y los pies. Sin embargo, no es común que la sufran en el área del pañal porque es una zona demasiado húmeda como para que aparezca este trastorno cutáneo.

Signos y síntomas de la dermatitis atópica

En el caso de los lactantes es muy importante acudir al profesional sanitario para que diagnostique la enfermedad, la valore y aplique el tratamiento adecuado, ya que la dermatitis atópica en los bebés transcurre con picor, llanto, agitación e intranquilidad, lo que causa situaciones de estrés y ansiedad en los padres.

El diagnóstico del eczema atópico se realiza por el aspecto de las lesiones y tras realizar una historia clínica completa donde consten los antecedentes familiares y personales de alergia y asma. Ocasionalmente se pueden realizar análisis de sangre para determinar el anticuerpo de la alergia (IgE).

Las manifestaciones y lesiones que produce la dermatitis atópica en la piel del lactante son:

  • Desarrollo de lesiones de eczema seborreico, que de manera progresiva va adquiriendo el aspecto de la dermatitis o eczema atópico.
  • Las lesiones suelen ser pápulas o placas eritematosas y edematosas, casi siempre con erosiones, exudación y costras. Es poco frecuente que aparezcan en el lactante las vesículas características del eczema.
  • El prurito es un signo habitual.
  • Cambios en la piel que pueden incluir alguno de estos indicios:
    • Piel seca en todo el cuerpo o zonas de piel con protuberancias en las partes afectadas.
    • Zonas de piel en carne viva por el rascado.
    • Cambios en el color de la piel, como más o menos color con respecto al tono normal de esta.
    • Enrojecimiento o inflamación de la piel.
    • Zonas gruesas o con apariencia de cuero, lo cual puede ocurrir después del rascado o irritación prolongados.

¿Cuáles son las causas de la dermatitis atópica?

El pediatra Jesús Garrido, autor de Mipediatra online.com, nos describe en el vídeo siguiente la dermatitis atópica del bebé, de una forma comprensible, y, aunque comenta que se desconocen las causas concretas que originan esta patología, es posible la interacción de múltiples factores.

  • Genéticos: la dermatitis atópica está muy asociada a la herencia genética paterna. La ADEA explica que un niño con uno de los progenitores con dermatitis atópica tiene un 40 % de probabilidad de sufrirla y un 80 % si ambos padres la padecen.
  • Ambiente: los niños que viven en países desarrollados, los de zonas urbanas donde la contaminación es más alta y los que habitan en climas fríos tienen mayor probabilidad de sufrir dermatitis atópica.
  • Alteraciones de la función barrera de la piel: en la dermatitis atópica, la barrera de la piel está afectada, lo que afecta negativamente al ph por la disminución de los acidos grasos y la producción del factor hidratante natural. Esto trae como consecuencia una mayor penetración de antígenos exógenos y pérdida de agua, lo que contribuye a que piel tienda a ser más seca.
  • Inmunológicos: el sistema inmunológico se encuentra en una alerta continua debido a la alteración de la función barrera de la piel y a estar de forma continua expuesto a antígenos, produciendo hiperreactividad cutánea y mayor respuesta a estímulos.
  • Otros factores desencadenantes: se trata de causas externas que influyen en los trastornos de la piel del niño, como pueden ser:
    • Tejidos en contacto con su piel, como el nylon (que puede causar sudoración) y la lana (que agrava los síntomas).
    • Alimentos y bebidas, como los productos lácteos, frutos secos o los que contienen gluten.
    • Alergias al polen, a los ácaros, al moho y, sobre todo, al pelo de los animales domésticos (perros y gatos).
    • Estrés.
    • Resfriados o la gripe.
    • Contacto con productos irritantes y químicos como los detergentes y perfumes.
    • Estar en ambientes de fumadores.
    • Falta de sueño y ansiedad (efectos secundarios de la enfermedad).

En definitiva, en la mayoría de los casos, los brotes no se pueden relacionar con desencadenantes concretos.

En ocasiones, puede resultar útil anotar en un diario cuándo, dónde y qué puede haber causado los brotes, para intentar identificar los desencadenantes de la aparición.

Dermatitis atópica

10 consejos para controlar la dermatitis de tu hijo y evitar los brotes

Aunque es el especialista quien debe establecer el diagnóstico y el tratamiento farmacológico en caso de necesitarlo, detallamos 10 prácticos consejos que te ayudarán a convivir con dermatitis atópica de tu hijo y a mejorarla:

  1. Sigue las indicaciones del pediatra o dermatólogo en el periodo de brote. La crema o el bálsamo se aplica en asociación con el medicamento que prescriba el médico.
  2. Intenta prolongar la lactancia materna, pues fortalece el sistema inmune del bebé. Si el niño no se alimenta con leche materna, el uso de una leche maternizada que contenga proteína de leche de vaca (llamada leche maternizada parcialmente hidrolizada) puede reducir las probabilidades de padecer dermatitis atópica.
  3. Cuidado con el baño. El agua reseca la piel y con una higiene diaria y algún baño templado adicional cuando el niño se ensucia o suda en exceso es suficiente. Recomendamos usar jabón sin detergente, de ph ácido (inferior a 7) y secar sin frotar con toques suaves.
  4. Hidratar, hidratar, hidratar. Aplicar una crema emoliente o un aceite después del baño para evitar la pérdida de humedad. La hidratación de la piel del bebé puede realizarse varias veces al día si presenta mucha sequedad.
  5. Mantener las uñas del bebé bien cortadas y limpias: para evitar que al rascarse se produzca lesiones o infecciones. Se aconseja ponerles guantes de algodón por la noche para evitar que se rasquen al dormir.
  6. Usar ropa de algodón o lino: estos tejidos facilitan la transpiración. Evitar usar lana y tejidos sintéticos, ya que incrementan la temperatura corporal y acentúan el picor. El calzado o los calcetines en los lactantes deben ser de algodón o hilo.
  7. Temperatura del hogar: el ambiente debe ser constante, y se deben evitar los ambientes secos.
  8. Evitar el uso de lejías y suavizantes en el lavado de la ropa.
  9. Evitar alfombras y peluches que acumulan polvo. Usar aspirador en lugar de escoba para barrer.
  10. Cuidado con el sol: evitar las horas en las que el sol es más potente y utilizar un protector solar de alta protección y específico para la piel infantil.

Si quieres ampliar la información sobre los cuidados de la dermatitis atópica de tu hijo, te invitamos a que leas el decálogo Consejos prácticos para ayudarte a controlar los eccemas de tu hijo y evitar los brotes publicado por ADEA.

Tener a mano estas recomendaciones para prevenir los brotes de dermatitis atópica junto con las indicaciones y tratamientos establecidos por el profesional sanitario contribuirá a mejorar la calidad de vida del bebé y a una mayor tranquilidad en los padres.

En los pacientes con eczcema atópico se deben eliminar todas las situaciones que actúan como factores desencadenantes.

Se sabe que los afectados por dermatitis atópica presentan una deficiencia en los factores naturales de hidratación de la piel (como la urea y los aminoácidos) y una alteración en el metabolismo de los lípidos epidémicos. Esto explica por qué su piel tiende a ser más seca y la función barrera está alterada.

A menudo aparecen brotes durante el ciclo de la piel atópica. Se trata de un círculo de causa y efecto que comienza cuando el niño se rasca debido al picor y altera la ya frágil barrera dérmica. Las capas que han quedado expuestas pueden convertirse en un terreno ideal para que crezca una bacteria denominada Staphylococcus aureus. Se multiplican e infectan la piel. La infección causa inflamación, que a su vez provoca picor y el ciclo comienza de nuevo.

Soluciones dermatológicas para la dermatitis atópica

Existen tratamientos que ayudan a romper el ciclo de la piel atópica y que, por consiguiente, contribuyen a la remisión de los brotes, como son los emolientes o hidratantes, los dermocorticoides y corticosteorides, antihistamínicos y antibióticos. Pero también podemos recurrir a remedios naturales para aliviar las molestias producidas por la dermatitis atópica.

Emolientes

También llamados hidratantes, son las lociones y cremas para la cara y el cuerpo que se pueden utilizar junto con los aceites de ducha para mantener la hidratación de la piel. Una piel suave sufre menos picor y, por lo tanto, es menos propensa a rascarse y sufrir irritación.

Los ingredientes clave de las fórmulas de los emolientes suelen ser:

  • Glicerina
  • Parafina
  • Vaselina
  • Ceras naturales, como la de abeja
  • Aceites y compuestos con efectos calmantes y regeneradores

La asociación de estos componentes suavizan y nutren la piel alterada, reponen su barrera protectora natural, reducen el enrojecimiento y calman la inflamacion.

Dermocorticoides

Cuando se producen los brotes es importante complementar los emolientes con los medicamentos que recete el médico, que suelen ser cremas tópicas que contienen corticoides.

Te recomendamos que leas este interesante artículo sobre los dermocorticoides, publicado por la Fondation Dermatique Atopique, en el que se describe el uso de este tratamiento para la dermatitis atópica, al ser un fármaco muy efectivo y de rápida acción que alivia el picor provocado por los brotes de manera casi instantánea. Sin embargo, su aplicación debe limitarse a lo que indique específicamente el pediatra o el dermatólogo.

Antihistamínicos

Los antihistamínicos tomados por vía oral pueden ayudar con la picazón o las alergias. Con frecuencia, se pueden comprar sin necesidad de una receta.

Otros medicamentos

  • Cremas o pastillas antibióticas si la piel se infecta.
  • Fototerapia, un tratamiento médico en el cual la piel se expone cuidadosamente a la luz ultravioleta (UV).
  • Uso de esteroides sistémicos por corto espacio de tiempo.

Remedios naturales y de hierbas medicinales 

  • El ajo actúa como antihistamínico natural y se emplea para tratar infecciones de la piel.
  • El aloe vera refuerza el sistema inmunológico, cura las heridas y alivia las dolencias de la piel. Se emplea para la piel irritada, dermatitis, herpes, urticarias, psoriasis, quemaduras solares, etc.
  • Diente de león. Uno de los múltiples usos de esta hierba es el alivio de algunos problemas cutáneos como el ezcema.

Dudas sobre la dermatitis atópica

A menudo, los padres tienen dudas sobre si su hijo padece o no un brote, o cuándo es preciso acudir al especialista y qué complicaciones puede ocasionar este trastorno dermatológico para el pequeño. A continuación damos respuestas a esas preguntas.

¿Cómo sé si mi hijo tiene un brote de dermatitis atópica?

  • Tiene la piel inflamada o con dolor.
  • Presenta signos de descamación.
  • Si sufre picor que va de moderado a intenso.
  • La piel supura o incluso sangra.
  • La aplicación de una crema hidratante alivia sus síntomas.

 ¿Cuándo debo acudir al médico?

Consulta con tu pediatra si:

  • La dermatitis atópica no mejora con los cuidados en el hogar.
  • Los síntomas empeoran o el tratamiento no funciona.
  • Tiene signos de infección (como fiebre, enrojecimiento o dolor).

 ¿Cuáles son las complicaciones de la dermatitis atópica?

Las complicaciones de la dermatitis atópica incluyen:

  • Infecciones de la piel causadas por bacterias, hongos o virus.
  • Cicatrices permanentes.
  • Efectos secundarios del uso prolongado de medicamentos para controlar el eczema.

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Sobre el autor Nuria del Oso Rodríguez

Hola, soy Nuria del Oso, redactora de contenidos de salud, medicina y vida saludable, editora de textos formativos y correctora de textos.

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