Diabetes tipo 2: ¿qué es? Síntomas, cura, tratamiento y recomendaciones en nuestro curso/guía

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La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades cuya incidencia más ha aumentado en los últimos años. el fuerte aumento del sobrepeso y la obesidad en gran parte de la población mundial ha hecho que las estadísticas se disparen en los últimos tiempos. La diabetes tipo 2, también conocida como diabetes mellitus, se ha convertido en una preocupación importante para las autoridades sanitarias… Además de suponer una amenaza cada vez más evidente para todos. Si no sabes cuáles son los síntomas de esta enfermedad, cómo se puede prevenir y tratar y de qué manera podría afectarte, sigue leyendo: en este artículo encontrarás muchas respuestas a tus dudas.

diabetes tipo 2

Como comentábamos, la incidencia de la diabetes tipo 2 (y de cualquier tipo de diabetes) está relacionada directamente con la obesidad, la mala alimentación y los hábitos de vida incorrectos. Esta enfermedad suele estar relacionada con el infarto de miocardio, algo que la convierte en un factor de riesgo importante que incluso puede llegar a causar la muerte. ¡No es algo para tomárselo a broma! Conocer sus síntomas,los posibles tratamientos y las medidas de prevención que puedes tomar para sortear esta peligrosa enfermedad son claves para mantener la salud y la buena forma física. Te contamos cuáles son y cómo beneficiarte de toda esta información.

Diabetes tipo 2: qué es y qué síntomas tiene

Pero, ¿qué es la diabetes tipo 2? Es una enfermedad crónica que se manifiesta por una alta presencia de glucosa en la sangre, en niveles mucho más elevados de lo que es normal en una persona sana. Además de poder llegar a causar infarto de miocardio, esta enfermedad también está relacionada con problemas de salud graves como el ictus, la neuropatía, la ceguera por afecciones a la retina y otras complicaciones igualmente preocupantes. El proceso por el que se desencadena la diabetes tipo 2 es el siguiente: cuando nuestro organismo metaboliza los alimentos, la glucosa sintetizada es trasladada a los tejidos corporales por la insulina, una hormona que se produce en el páncreas. Una vez en los tejidos la glucosa se transforma en energía, necesaria para su formación. El problema surge cuando las células del organismo no reaccionan ante la citada hormona (algo que se conoce como resistencia a la insulina).

La consecuencia de esta disfunción es que la glucosa procedente de los alimentos se queda en la sangre, en lugar de ser procesada por las células. Esto sucede porque la insulina generada por el páncreas no es suficiente como para que las células puedan absorber la glucosa. El resultado: sobreviene la diabetes tipo 2.

¿A qué se debe la resistencia a la insulina?

Tal vez la pregunta no sea exactamente “a qué se debe”, sino qué la produce o qué desencadena este problema. Hoy día se conocen bien los factores que pueden causar la diabetes tipo 2, y la verdad es que (como tantos otros problemas de salud que aquejan a la sociedad actual) están relacionados con nuestra cultura sedentaria y los malos hábitos que el progreso conlleva. Serían los siguientes:

  • Mala alimentación. Demasiadas calorías, alta presencia de grasas saturadas en la composición de los alimentos procesados… Una buena nutrición es importantísima para el organismo. Si te interesa este tema, te recomendamos que leas este artículo sobre los cursos de dietética y nutrición a los que te puedes apuntar para completar tu formación.
  • Hábitos sedentarios. Hacer poco ejercicio, pasar muchas horas sentados, ir a todas partes en coche…
  • Sobrepeso u obesidad. Directamente relacionado con los dos factores antes indicados.
  • Hipertensión arterial. Se manifiesta cuando la presión arterial es igual o mayor a 140/90 mm Hg, en la mayoría de las mediciones.

Si una persona manifiesta tres o más factores de los citados, se dice que padece síndrome metabólico: un factor de riesgo extremo. Para saber más sobre este tema, puedes acudir a la página de la Fundación para la Diabetes y leer este interesante artículo escrito por el dr. José Ramón Calle, del Hospital Clínico de Madrid.

La diabetes tipo 2 y su componente genético

Si tus hábitos de vida son saludables, cuidas tu alimentación y haces ejercicio, lo más probable es que la diabetes tipo 2 no te afecte. Sin embargo, esto no es siempre cierto. Y es que esta enfermedad puede presentar también causas genéticas… Es decir: si en tu familia hay casos de diabetes tipo 2 o diabetes mellitus, también tú podrías llegar a padecerla. Si es así, no dudes en ponerte en manos de profesionales para que estudien tus probabilidades de tener la enfermedad, de manera que puedas aumentar tus medidas de prevención frente a ella.

Aún así, también hay buenas noticias: las alteraciones genéticas que causan la predisposición a padecer la enfermedad no son suficientes como para desencadenar la enfermedad en sí. Por lo tanto, si mantienes un estilo de vida sano y cuidas a tu organismo, posiblemente nunca la tengas que padecer. Y si por desgracia la padeces, tus hijos pueden librarse de ella mediante una buena educación nutricional que incluya también buenos hábitos vitales.

Diabetes tipo 2: síntomas

Uno de los problemas de la diabetes tipo 2 es que muchas veces se manifiesta como una enfermedad asintomática. Esto significa que no presenta síntomas o señales externas en los afectados. De hecho, muchos enfermos han sabido que la padecían tras hacerse unos análisis de rutina. Sin embargo, conviene estar al tanto de los siguientes síntomas; si notas algunos de ellos, corres mayor riesgo de padecer la enfermedad. Y cuanto antes lo sepas antes podrás ponerle remedio.

  • Sensación constante de sed o necesidad permanente de beber agua.
  • Sentirse cansado sin causa aparente.
  • A veces se manifiesta a través de una pérdida de peso importante.
  • Sensación de hambre a horas o en momentos poco convencionales.
  • Pies y manos doloridos o entumecidos.
  • En mujeres que no han entrado en la menopausia se pueden dar irregularidades en el ciclo menstrual.
  • Los hombres pueden experimentar síntomas de disfunción eréctil

Sin embargo, teniendo en cuenta que la mayor parte de los afectados por la diabetes tipo 2 son personas de más de 50 años, suele ocurrir que tanto ellos mismos como su entorno resten importancia a los síntomas al asociarlos simplemente con problemas típicos de la edad. Por lo tanto, la enfermedad corre el riesgo de no ser diagnosticada. En estos casos, la mejor medida suele ser la prevención: es importante hacerse análisis periódicos que incluyan un control periódico de los niveles de glucosa en sangre.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad que afecta al sistema inmune. Además de otras complicaciones, puede desencadenar brotes de afecciones víricas como el herpes. Para saber más sobre esta enfermedad,que afecta a millones de personas en todo el mundo, te recomendamos que leas nuestro Curso/Guía sobre el herpes.

Tratamiento y cura de la diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es una enfermedad compleja. Aunque es sencilla de prevenir, no lo es tanto de erradicar. Pero como comentábamos antes, a diferencia de la de tipo 1 la diabetes mellitus sí se puede llegar a curar. No vamos a entrar a hablar sobre medicamentos o tratamientos recomendados, ya que este campo debe dejarse siempre a los profesionales de la salud. Es el médico quien debe decidir cuál es el tratamiento farmacológico indicado para cada caso particular, siempre después de realizar los análisis adecuados para conocer el nivel de glucosa en sangr del paciente. Pero si quieres saber más, no dejes de consultar la página web de la Asociación Diabetes Madrid: en ella aparece publicada una interesante tabla para pacientes de diabetes tipo 2 con los medicamentos disponibles, sus ventajas e inconvenientes, sus contraindicaciones y observaciones relevantes.

Por otra parte, en el año 2015 se empezaron a realizar intervenciones quirúrgicas destinadas a eliminar la diabetes tipo 2. Estas operacionesse pueden realizar solo en determinados casos: concretamente, se puede operar a aquellos pacientes que llevan menos de 10 años inyectándose insulina, solo toman antidiabéticos por vía oral y cuyo páncreas todavía realiza su función. Mediante la llamada cirugía metabólica o bypass metabólico, la intervención actúa sobre la zona del tracto digestivo en la que están presentes las hormonas que inducen el metabolismo de la insulina. En el vídeo sobre estas líneas, el doctor Carlos Ballesta, Jefe de la Unidad de Cirugía de la Obesidad y Diabetes del Hospital Ruber internacional, explica los beneficios de este tratamiento. ¡Muy interesante!

Alimentación: más vale prevenir

Además de los tratamientos farmacológicos o las intervenciones quirúrgicas, a la hora de afrontar la diabetes tipo 2 hay una serie de medicamentos imprescindibles que se convertirán en tus mejores aliados. Son baratos,¡ y no necesitan receta! Estamos hablando de los alimentos saludables, los buenos hábitos y el ejercicio. Si bien cada persona es un mundo (y lo mismo rige para cada enfermedad), se pueden planificar tablas con dietas ajustadas a las necesidades de cada persona, así como tiempos de ejercicio. Y cuando hablamos de ejercicio, no nos referimos a «machacar» en el gimnasio o a correr 10 kilómetros en media hora: basta con caminar todos los días durante 1 hora, subir y bajar las escaleras en lugar de coger el ascensor, levantarse del puesto de trabajo y moverse con frecuencia, apuntarse a una clase de aqua-areóbic o de bailes de salón, salir a caminar por el monte o dar un paseo con el erro… Hábitos sencillos, poco cansados e incluso divertidos, que conllevan una importante mejora de la salud.

Lo más habitual es que la presencia de la diabetes tipo 2 vaya acompañada de sobrepeso, e incluso de obesidad. Por esta razón, la primera medida a tomar es reducir la ingesta de calorías. Puede que no seas consciente de ello, pero en lo que a calorías respecta todo suma: desde el café de la mañana hasta el dulce de después de comer, el pincho de tortilla a las 12 o la onza de chocolate para terminar la cena. Si quieres reducir tu peso y tu IMC (índice de masa corporal), es importante prescindir de esas calorías vacías y dar preferencia a la ingesta de nutrientes de calidad. En este sentido hay pocas dietas tan saludables como nuestra dieta mediterránea, que apuesta por las verduras, el pescado y las grasas “buenas” como el aceite de oliva frente a la carne, los alimentos procesados y las grasas saturadas y poliinsaturadas de otras dietas, más perjudiciales para la salud.

La cuestión del azúcar

En buena lógica, podríamos pensar que si el problema que causa la diabetes tipo 2 es la presencia de altos niveles de glucosa en sangre, reduciendo el consumo de azúcar podríamos contribuir a eliminar la enfermedad. En realidad, siempre es bueno reducirlo o incluso erradicarlo de nuestra dieta, tengamos o no esta diabetes tipo 2. La mayoría de los alimentos contienen ya glucosa, por lo que el azúcar que consumimos de forma adicional (en el café, la bollería, el chocolate, las galletas) no deja de ser totalmente innecesario. Dicho esto, lo cierto es que con esta medida no podemos resolver el problema causado por la enfermedad: hay que atajarla atacando directamente a otros “responsables”.

¿Quiénes son estos responsables? Muy sencillo: los hidratos de carbono. Los alimentos ricos en estos nutrientes son los máximos “culpabes” del aumento de los niveles de glucosa en sangre, y por lo tanto es muy importante controlarlos en una dieta encaminada a contrarrestar los efectos de la diabetes tipo 2. También es fundamental que tengas esto en cuenta si tienes predisposición genética a padecer la enfermedad. El azúcar forma parte de este grupo, pero hay muchos otros alimentos que también pueden incidir en el problema: arroz y otros cereales, patatas, legumbres, harinas…

La diabetes tipo 2 y los hidratos de carbono

No es fácil establecer límites o ajustes al consumo de hidratos de carbono para hacer frente a la diabetes tipo 2. De hecho, se pueden crear pautas de nutrición con bajo contenido en hidratos, pero también que sugieran un contenido más elevado. Sin embargo y en buena lógica, lo normal es que la dieta se ajuste al estilo de vida de cada uno: en casos de personas con buenos hábitos y que realizan ejercicio de manera habitual, lo normal es prescribir una ingesta de legumbres, arroz y/o pasta más elevada que para quienes lleven un tipo de vida más sedentario.

Más cuidado deben tener aquellos pacientes que estén tomando medicación por vía ora, o sigan un tratamiento con insulina: la presencia de los hidratos puede causar hipo o hiperglucemia, por lo que deben ajustar su ingesta al equivalente de una comida diaria. No dejes de leer este interesante artículo sobre la alimentación en la diabetes tipo 2, redactado por Serafín Murillo (Dietista-Nutricionista e Investigador del CIBERDEM – Hospital Clínic de Barcelona) para la página web de la Fundación para la Diabetes.

La importancia de la prevención

A estas alturas, seguro que ya tienes claro que en lo que a la diabetes tipo 2 respecta es mejor prevenir que curar. Si no padeces esta enfermedad pero temes que podría afectarte (o tal vez a alguien de tu entorno), es el momento de cambiar de hábitos de vida y comenzar unas rutinas más saludables. Incluso si no estás en zona de riesgo, este consejo también es válido: nunca se sabe cuándo puede hacer aparición la enfermedad.

Otra medida importante para personas que pudieran estar en riesgo de padecerla es someterse a mediciones regulares de los niveles de glucosa en sangre. De esta manera se puede diagnosticar la presencia de prediabetes (una afección que, sin llegar a ser diabetes, presenta niveles de glucosa en sangre más elevados de lo normal), algo que implica un riesgo severo de desarrollar diabetes tipo 2 y otras enfermedades graves.

La importancia de la prevención

En pleno siglo XXI, hay muchas enfermedades que han sido erradicadas o que están prácticamente desaparecidas. Otras dolencias que causaron enormes daños cuentan ahora con tratamientos que las curan de manera eficaz. Sin embargo, el progreso y la evolución han traído consecuencias inesperadas que afectan a la salud de las personas; problemas nuevos derivados de un cambio radical en los hábitos de vida. Este es el motivo por el cual, para prevenir la diabetes tipo 2 y muchas otras enfermedades (algunas de ellas mortales) lo mejor es cambiar de rutinas, y apostar por la alimentación sana y el ejercicio.

Además de tener un compromiso con nosotros mismos y nuestro organismo, también es importante pensar en los que vendrán después. Es fundamental apostar por una educación vital que aleje a los niños de la televisión, el ordenador y el móvil (o la tablet) y promueva el ejercicio, el deporte y el juego al aire libre. S a esto le sumamos unos hábitos nutricionales que huyan de los alimentos precocinados, la bollería industrial y la comida “basura”, presentaremos batalla a la enfermedad con todas las armas posibles. Y es que inculcar estos hábitos a las siguientes generaciones puede conseguir que en un futuro, nuestra sociedad se vea definitivamente libre de una peligrosa enfermedad como la diabetes tipo 2.

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Sobre el autor Marta Sanchez

Soy redactora, editora y estilista freelance especializada en decoración y DIY. Me encantan el arte contemporáneo, el interiorismo y el montaje de espacios.

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