¿Qué diferencias hay entre la realidad aumentada y la realidad virtual?

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Ayer os comentaba qué es la realidad virtual y qué aplicaciones tiene o va a tener; un post que sin lugar a dudas dejó muchas dudas abiertas acerca de qué es lo que nos depara el futuro. ¿Os gustaría viajar a Madagascar sin tener que moveros del asiento o protagonizar un videojuego en primera persona? Entonces no os perdáis ese artículo; os será de mucha utilidad para echar a volar vuestra imaginación. Quedó por explicar qué es la realidad aumentada; un término que suele confundirse de manera general con el primero y que en realidad es bastante diferente. ¿Os gustaría saber algo más al respecto? Pues seguid leyendo.

realidad aumentada

Conceptos: qué es la realidad aumentada y qué es la realidad virtual

Vamos a empezar por el final, pues es un concepto que ya vimos. ¿Qué es la realidad virtual? Ni más ni menos que el uso de las tecnologías, del medio y de las ilusiones para generar una realidad paralela; un entorno ficticio en el que el interesado pueda vivir una experiencia como si de la realidad se tratara. Esto ha venido viéndose típicamente desde los años 90 a través de los diversos sistemas de videojuegos que han ido saliendo a mercado. Sin lugar a dudas la industria que más ha hecho por desarrollar estas tecnologías.

Muchos suelen confundir esto con la realidad aumentada, pero a decir verdad poco o nada tiene que ver. ¿Qué es y por qué se habla tanto de ella últimamente?

La realidad aumentada, como su propio nombre indica, es un sistema a través del cual haciendo uso de las tecnologías adecuadas los usuarios pueden percibir la realidad de manera mucho más detallada. Digamos que se trata de una serie de tecnologías que simulan, potencian y complementan los sentidos que tenemos. Un buen ejemplo en este campo serían las Google Glass, el gadget que permite a los usuarios ver la hora directamente en los cristales de las gafas, hacer zoom como si de unos prismáticos se tratasen, sacar fotografías a lo que se está viendo, etc.

No obstante hay ejemplos que en la práctica son mucho más evidentes. ¿Alguna vez os habéis fijado en las nuevas tecnologías que a modo experimental están probando en determinados quirófanos? Hay sistemas de realidad aumentada mediante los cuales los cirujanos con capaces de ir midiendo la temperatura y la frecuencia cardíaca del paciente sin tener que andar revisando monitores; y lo que es mejor, que las propias gafas (suelen llevar ese formato) ofrecen a los médicos la posibilidad de detectar venas, arterias, músculos y demás con solo enfocarlos. Así se evitan errores que podrían ser muy graves.

¿Habéis visto “after earth”? Se trata de una película de Will Smith en la cual este es capaz de visionar una rotura de hueso y de saber cómo debe hacer el tratamiendo oportuno simplemente empleando un escáner portatil. Eso sería realidad aumentada (a pesar de que el ejemplo venga de una película bastante mala).

Diferencias entre la realidad aumentada y la realidad virtual

  • Tecnología de suplantación

    En la realidad virtual, tal y como os he comentado, todo gira entorno a transmitir la sensación de que el usuario está viviendo una experiencia totalmente ajena. Eso requiere que cada uno de los detalles del sistema esté pensado para marcar diferencias con la realidad; suplantándola, vaya. De ahí que se suelan utilizar casco o gafas opacas y no transparentes, sistemas de movilidad con bandas de rodación y arneses, habitaciones cerradas con proyecciones específicas, etc.

    En la realidad aumentada se tiene constancia de qué es lo que realmente hay frente a nosotros. Es decir, seremos capaces de ver las farolas, los árboles, la acera o mismamente a nuestros amigos; pero eso sí, con la diferencia de que tendremos a nuestro alcance sistemas integrados que potenciarán esa realidad. Un ejemplo sería el que os ponía más arriba, el del zoom. ¿Os imagináis ir con unas gafas al campo que os permitieran hacer zoom digital para ver qué es lo que hay 2 km más allá?

  • Realismo

    La realidad aumentada tiene una cosa buena: únicamente tiene que hacer bien la función para la que ha sido diseñada. De hecho lo del zoom que os comentaba es “sota, caballo y Rey”. Si funciona funciona, y si no funciona, pues no funciona. No hay medias tintas.

    Pues bien, resulta que los sistemas de realidad virtual sí que tienen ese problema, ya que si no se consiguen buenos gráficos, buenas definiciones y mil historias más de manera simultánea el efecto no será realista. De ahí que este tipo de sistemas suelan ser más costosos y que evolucionen más rápido.

  • Equipamiento

    A poco que os hayáis parado a mirar qué es lo que hace falta para simular una experiencia de realidad virtual como es debido os habréis fijado en que la equipación necesaria es bastante considerable. Gafas específicas (y no visores de estos para el móvil), cintas para caminar, etc. En cambio con los sistemas de realidad aumentada esto no pasa. Por lo general vale con unas gafas similares a las de Google Glass o con cualquier otro gadget que pueda ofrecer una funcionalidad adicional (hay diversos formatos; no solo las gafas).

  • Precio

    Está claro que los precios de ambos sistemas no suelen ser los mismos; o al menos no si recurrimos a las gamas altas. El hecho de que el hardware y el software deban ser mucho más avanzados en el campo de la realidad virtual hace que los precios se disparen (hay excepciones en la realidad aumentada). Quién sabe cómo quedará el asunto en el futuro, pero por ahora son sistemas bastante costosos que ofrecen funcionalidades más que limitadas.

  • Practicidad

    Las aplicaciones que se están estudiando para la realidad virtual no tienen repercusiones efectivas sobre el día a día de las personas, ya que tal y como os he ido comentando todo se está enfocando desde un punto de vista del ocio. En cambio la realidad aumentada puede ser de mucha ayuda en tareas reales de a diario. El caso de los quirófanos del que os hablaba es uno, pero imaginad también los sistemas que poco a poco están apareciendo y que permiten ver a personas invidentes haciendo uso de la estimulación cerebral; o mismamente las lunas “inteligentes” que ya se están estudiando para implantar en los coches (que os permitirán generar un mapa orográfico de la ruta y mostrarlo en el cristal, enseñaros cuál es la temperatura, etc.).

Trabajar en el campo de la realidad virtual

A pesar de que los sistemas de realidad virtual sean aún bastante básicos no hay duda de que seguirán en constante avance; y especialmente teniendo en cuenta que el futuro del ocio (y especialmente de los videojuegos) depende en gran medida de los desarrollos que se vayan dando. Eso quiere decir que poco a poco el mercado laboral relacionado a este campo irán abriéndose a las PYMES e incluso a los profesionales independientes; creando nuevas oportunidades laborales que requerirán, eso sí, de perfiles altamente cualificados.

En el post de las oportunidades laborales en la realidad virtual tenéis más detalles, pero haceros a la idea de que el diseño en tres dimensiones, la programación y la ingeniería electrónica y de software van a ser pilares fundamentales.¿Os interesaría ir formándoos para entrar por la puerta grande a este nuevo mercado que cambiará la manera que tenemos que entender el día a día?¿Y si os formáis para trabajar en el sistema de realidad aumentada de Pokemon Go? Pues os invito a que echéis un vistazo a nuestro buscador de cursos. Ahí tenéis cursos adecuados a vuestro perfil; sea técnico o universitario. ¡El futuro os espera!

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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