10 Consejos para escoger a un buen abogado

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Hay momentos en la vida en los que llegamos a necesitar un especialista en Derecho. Existen muchas situaciones que requieren de la intervención de estos profesionales, por ejemplo el reparto de una herencia, la firma de un contrato de alquiler de vivienda o el recurso de una multa. Por eso, en el artículo de hoy vamos a ver algunas de las claves más importantes a tener en cuenta cuando se trata de escoger un abogado.
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Para que la relación de servicios se desarrolle con normalidad hay un principio básico: la confianza. El abogado debe tener confianza en su cliente, pero también el cliente debe poder confiar en su letrado. La única manera de que esto ocurra es que ambas partes sean totalmente sinceras en aquellos asuntos en los que deban colaborar. Como cliente debes contarle a tu abogado toda la verdad relacionada con el asunto por el que le hayas contratado. De esta forma, el letrado podrá defender de la mejor manera posible tus intereses. Pero a la vez, también necesitas que el experto en Derecho sea sincero contigo, que no te haga perder ni tu tiempo ni tu dinero en largos procesos judiciales que al final no te van a llevar a ninguna parte.

¿Cómo escoger un abogado?

Proximidad geográfica

Si tienes asuntos legales que resolver es normal que tengas que desplazarte hasta el despacho de tu abogado en diversas ocasiones. De ahí que sea más práctico y más cómodo que escojas a un profesional que trabaje más o menos cerca de tu lugar de residencia o trabajo. Pero puede ocurrir que tú vivas en una ciudad, por ejemplo Madrid, y tengas un litigio en otro lugar, por ejemplo en Andalucía. Aquí puede surgir la duda sobre si te conviene más contratar a un abogado de una ciudad o de otra. A este respecto, nuestro consejo es que siempre escojas a un profesional que esté cerca de ti, aunque en este caso debes tener en cuenta que si el abogado se tiene que desplazar hasta la otra ciudad para el juicio, o para realizar algunos trámites, tendrás que correr con los gastos. Sin embargo, compensa pagar un poco más y tener la tranquilidad de que puedes acudir al despacho de tu abogado en cualquier momento para resolver alguna duda o entregar documentación.

Experiencia

En España tenemos muy buenas facultades de Derecho y la formación que reciben nuestros juristas es una de las más completas. Máxime si tenemos en cuenta que después de terminar la universidad deben realizar obligatoriamente un máster de especialización, por ejemplo un máster en Derecho Laboral. Pero aún así, es normal que una persona que acabe de terminar su formación esté todavía un poco “verde”. Para poder ejercer de forma adecuada el trabajo de abogado no solo hace falta formación, sino que es necesario contar con experiencia tanto a la hora de redactar escritos como de asesorar a clientes y de actuar ante un tribunal. Precisamente por ello, si estás pensando en contratar a un abogado lo mejor es que optes por un profesional que tenga experiencia.
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Especialización

Dentro del Derecho existen muchos campos de especialización. La legislación es tan amplia que para un jurista resulta materialmente imposible controlar todas las normas y todos los procesos, de ahí que sea necesaria una especialización. En la vida cotidiana pueden surgir problemas muy diversos. Puedes tener un problema con la pensión de alimentos, con un ERE, con una Administración Pública… cada uno de estos casos exige actuar de una forma diferente y tener unos conocimientos específicos. Aunque está bien tener lo que podríamos llamar un “abogado de cabecera” que te asesore en cuestiones prácticas del día a día, hay ocasiones en las que vas a necesitar un especialista en una determinada materia. En la actualidad la mayoría de los abogados suelen tener una o dos especialidades. Además, si el despacho al que acudes cuenta con varios profesionales lo normal es que puedan cubrir diferentes ramas del Derecho para darte asesoramiento. No obstante, si el abogado con el que sueles trabajar no tiene demasiada experiencia en una rama del Derecho que te resulta necesaria, lo mejor es que acudas a un especialista.

Respeto a tus intereses

Contratar un abogado no es algo que hagamos todos los días, por eso es posible que llegado el momento de tener que hacerlo nos podamos sentir algo perdidos. Sin embargo, aunque no sepamos mucho de Derecho lo que sí tenemos claro es cómo nos gustan que nos traten. Imagina esta situación, llegas a un restaurante y después de estar más de 20 minutos sentado o sentada esperando no te atienden. Para colmo, cuando por fin llega el camarero parece no tener ningún interés en lo que le estás pidiendo y poco menos que te acaba sirviendo lo que le da la gana. ¿No aguantarías esta situación, verdad? Pues con un abogado tampoco tienes que hacerlo. Algunos profesionales han dejado de lado la rama más humana de su profesión y han dejado de ser conscientes de que sus clientes son personas con problemas (más o menos graves) y que requieren de una atención personalizada. Si notas que el abogado que quieres contratar intenta finalizar la reunión lo antes posible, atiende llamadas o emails mientras está hablando contigo o simplemente no te presta atención, es momento de que te levantes y te marches a buscar a otro profesional. Un buen abogado te prestará atención, estará disponible cuando lo necesites y además pondrá siempre tus intereses por delante de los suyos.

Capacidad para resolver dudas

El abogado que escojas no solo debería ser capaz de defender tus intereses, sino que además debe tener la capacidad para hacerte entender en todo momento lo que está ocurriendo y cómo va actuar. Los temas jurídicos, y especialmente los procesales, pueden resultar muy complejos para personas que son legas en la materia. De ahí la importancia de encontrar a un profesional que sea capaz de explicarte las cosas de forma que tú puedas entenderlas.
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Confianza

Señalábamos al principio de este artículo que la clave en la relación entre un letrado y su cliente es la confianza mutua. Si tu abogado cumple los requisitos que hemos estado viendo hasta ahora seguro que va a tener tu confianza. Pero si por cualquier motivo no acabas de fiarte del profesional, no dudes en romper vuestra relación y buscar a otro. Además, es importante que el abogado que hayas elegido cumpla a la perfección con las obligaciones y los deberes que le impone el código deontológico.

Éxito en casos similares

Este requisito está muy relacionado con la experiencia a la que hacíamos referencia antes. Está claro que un abogado no puede “ganar” todos los casos en los que interviene, pero un buen profesional debería tener tablas suficientes para enfrentarse a aquellos procesos en los que trabaja habitualmente y salir airoso.

Referencias

La reputación es la mejor tarjeta de presentación de un abogado. De nada te sirve que un profesional te diga que ha ganado X número de casos como el tuyo si no tienes forma de comprobarlo. Está demostrado que nos fiamos mucho de las opiniones de los demás a la hora de comprar un producto o de contratar un servicio, y con los abogados ocurre lo mismo. Cuando se trata de contratar a un profesional de este tipo te sientes mucho más seguro o segura si vas referenciado por alguien. Por eso, antes de contratar a un especialista conviene que consultes con tu entorno más cercano por si alguien puede recomendarte un buen abogado. En caso de que no puedas tener referencias directas, siempre puedes hacer búsquedas de opiniones en Internet de aquellos profesionales que te interesan, e incluso puedes pedir información en los Colegios Profesionales, por ejemplo el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid o el Colegio de Abogados de Sevilla. El prestigio de un abogado siempre es importante. Por eso los mejores despachos de abogados se esfuerzan por seguir mejorando a todos los niveles a fin de poder mantener su posición frente a la competencia.

Honorarios

Cuando se trata de comprar algo o contratar un servicio el precio siempre es determinante. Sin embargo, es cierto eso que dicen de que “lo barato puede salir caro”. Con esto lo que queremos decir es que el precio no debe ser el único criterio a tener en cuenta cuando se trata de contratar a un abogado. Solemos tener la falsa creencia de que cuanto más cobre un abogado mejor será o más atención prestará a nuestro caso, pero nada más lejos de la realidad. El precio del servicio no determina que un letrado sea bueno o sea malo. Lo verdaderamente importante es que el precio se ajuste al servicio que estamos demandando. Por ejemplo, sabemos que un divorcio de mutuo acuerdo en el caso de una pareja sin hijos es un asunto que se puede resolver fácilmente, por lo que en ningún caso sería lógico que un abogado nos quisiera cobrar 3.000 € por un proceso de este tipo, por muy buenas referencias que tenga y muy especialista que sea. Si se tienen dudas sobre lo que puede costar más o menos un proceso, nuevamente se puede volver a consultar con los Colegios Profesionales. Es cierto que cada profesional es libre de cobrar los honorarios que estime oportunos, pero en el Colegio nos pueden dar una buena orientación sobre lo que sería lógico pagar por un servicio concreto.

Forma de pago exigida

Es importante que los honorarios sean ajustados, pero también que se den diferentes opciones de pago al cliente. Lo normal es pagar una parte de la minuta al principio del procedimiento y el resto una vez que el profesional ha terminado su trabajo. Si el abogado exige desde el primer momento el pago completo de sus honorarios este debe ser motivo más que suficiente para desconfiar de él.
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La importancia de la primera visita a la hora de escoger abogado

Muchos despachos de abogados ofrecen una primera visita gratuita o a un precio muy reducido. Esta es una buena forma de que puedas tener un primer contacto con el profesional sin comprometerte a nada. Es conveniente que en esa primera visita expongas tu caso claramente, lo que te ha ocurrido y lo que quieres conseguir. Pero recuerda que, además de buscar una solución a tu problema, esa primera reunión debe servirte para hacer un pequeño “examen” al profesional al que estás pensando en contratar. Echando un vistazo al despacho  y a la forma en que se relacionan con clientes y otros empleados del despacho ya te puedes hacer una idea del tipo de personas con las que vas a tratar. Asegúrate de que el abogado te presta la atención debida y de que te explica las cosas de modo que tú puedas entenderlas, resolviendo a la vez las dudas que puedas tener. Pide un presupuesto por escrito y no te comprometas a nada en esa primera visita, date unos días para reunirte y valorar a otros profesionales y para tomar la decisión final sobre cuál es el abogado al que deberías contratar. La relación con tu abogado se va a prolongar en el tiempo, así que es mejor no precipitarse y tomarse las cosas con calma, a fin de asegurarse de que la elección es la correcta.

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Sobre el autor Mayka Jimenez

Experta en Derecho, marketing digital y Redes Sociales. Me encanta escribir ¡y leer!

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