Cómo ser fiscal. Requisitos, sueldo y cursos

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La figura del fiscal siempre despierta mucho interés. En gran medida porque el cine ha contribuido a poner en torno a la figura de este profesional un halo de grandiosidad. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el perfil del juez. Lo cierto es que el papel que desempeña un fiscal tiene una importancia capital dentro del ordenamiento jurídico español. Sus funciones merecen la pena ser repasadas y las personas que se decantan por dedicarse profesionalmente a este sector asumen una responsabilidad muy grande. Como en tantas otras profesiones, es la rama del derecho la que da cobijo a los fiscales, después de que estos superen un exigente proceso de selección en forma de oposición. En el presente artículo vamos a ahondar en la figura del fiscal y a repasar sus principales cuestiones (Post relacionado “Oposiciones a Tramitación Procesal: Requisitos, salario y cursos”).

Qué hace un fiscal

Como hemos señalado en el párrafo anterior, el trabajo de fiscal es una tarea determinante dentro de la justicia española. Su papel se encuentra sometido a un par de principios inviolables como son el de legalidad y el de imparcialidad. Los fiscales tienen que llevar a cabo su trabajo de acuerdo con los límites que le marca el ordenamiento jurídico que impera en España y la norma reguladora que atañe a los propios fiscales. Una de las principales vocaciones del trabajo del fiscal es defender el interés social. Esto lo puede lograr ejerciendo una férrea defensa del interés público y de la legalidad en los límites que marca la ley. Esta actividad los fiscales la pueden ejercer actuando en los tribunales de justicia en cualesquiera que sean los órdenes jurisdiccionales previstos. Estos pueden ser social, penal, contencioso-administrativo y civil.

Lo cierto es que las funciones que debe asumir un fiscal vienen claramente definidas en su estatuto dentro del artículo tercero. Por ejemplo, recoge que será su responsabilidad tutelar que la función jurisdiccional se lleve a cabo de acuerdo con lo que recogen al respecto las leyes vigentes velando por el cumplimiento de los plazos previstos y pudieron hacer uso de las actuaciones, acciones o recursos que considere oportunos para hacer cumplir lo recogido en la ley.

Los fiscales también tendrán que ejecutar todas las funciones que prevea la ley para defender la independencia que es inherente tanto a los tribunales de justicia como a los jueces, así como preservar el respeto hacia las instituciones constitucionales y las libertades públicas y los derechos fundamentales con las actuaciones que resulten necesarias para su defensa. Además, podrán ejercitar las acciones de índole civil o penal o mostrar oposición a las que promuevan otros para actuar contra delitos y faltas. En el caso de la jurisdicción penal, será competencia del fiscal señalar a la autoridad judicial competente que adopte cuantas medidas cautelares resulten necesarias en la defensa de los menores. Esto incluye también solicitar diligencias que tengan como objetivo esclarecer los hechos o pedir que el procedimiento en cuestión se instruya de forma directa en el marco que recoge la ley orgánica al respecto. El fiscal también puede pedir a la policía judicial que ejecute aquellas diligencias que considere necesarias.

De igual manera, los fiscales tienen la capacidad de tomar parte en los procesos que tengan que ver con el estado civil y en el resto que así recoja la ley para ejercer su defensa del interés público, la legalidad y el interés social. Asimismo, deberá defender la protección procesal de las víctimas y la protección de los peritos y los testigos que puedan intervenir en un proceso judicial. Para ello puede impulsar la ejecución de los mecanismos necesarios para que reciban tanto las asistencias como las ayudas que resulten más efectivas en cada caso.

Por lo que se refiere a los casos que versan sobre la responsabilidad penal de menores, el fiscal deberá ejercer las funciones que le confiera la legislación específica que regula estos casos teniendo el fiscal que dirigir sus actuaciones a la satisfacción del interés superior del menor. Esta deberá ser su máxima pretensión en estos casos. Por otra parte, será igualmente competencia del fiscal impulsar o incluso brindar el auxilio judicial internacional que se encuentre previsto en los convenios internacionales, tratados y leyes que se encuentran en vigor en la actualidad dentro del territorio español.

Requisitos para ser fiscal

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El principal requisito que debe cumplir una persona interesada en ser fiscal es que tenga interés por el mundo del derecho porque esta será la rama a la dedicará en el futuro su vida profesional. En cualquier caso, la apuesta por una formación de calidad también es un requisito de obligado cumplimiento. De esta manera, durante las primeras etapas escolares se recomienda al candidato que preste especial atención a asignaturas tales como lengua y literatura para después en el bachillerato cursar la rama de humanidades y en la universidad matricularse en el grado de derecho.

Una vez completados los estudios universitarios, el aspirante deberá afrontar las oposiciones para fiscal del estado, un proceso que es idéntico al que deben afrontar los jueces. La oposición consta de un primer ejercicio, que es un examen tipo test sobre cuestiones jurídicas. El segundo y el tercer ejercicio consisten en la exposición oral de un tema elegido al azar ante el tribunal calificador por parte del opositor. Los que concluyan con éxito las oposiciones podrán ingresar en la Escuela de Práctica Judicial. Aquí realizarán un curso de dos años de duración que consta de dos partes. La primera tiene una duración 9 meses y es de carácter teórica y la segunda dura 6 meses y es de carácter práctico.

Por otra parte, los opositores a fiscal deben ser españoles, mayores de edad, licenciados en derecho, que no estén inmersos en ninguna causa de incapacidad y no superen la edad de jubilación forzosa en España ni la vayan a alcanzar durante el tiempo que dure la oposición hasta la toma de posesión de las plazas que se ponen en liza incluyendo el curso de selección que los candidatos deben cumplir en el Centro de Estudios Jurídicos.

Sueldo de un fiscal

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El sueldo mensual medio neto de un fiscal en sus primeros años de carrera en España se suele situar rondando los 3.400 euros, pero a lo largo de su trayectoria, conforme va ganando años de experiencia, su retribución se puede incrementar considerablemente hasta el punto de que algunos fiscales en España alcanzan la jubilación con unas nóminas que se pueden encontrar próximas a los 7.600 euros. Esto significa que el sueldo anual neto de un fiscal puede empezar siendo de 47.000 euros aproximadamente y llegar a alcanzar la cota de los 106.000 euros con el paso del tiempo.

Cursos de fiscal

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Escuela de Técnica Jurídica

Los cursos de fiscal se convierten en herramientas preparatorias para el proceso de oposición que deben superar los aspirantes. Unos de los preparadores que gozan de mayor reputación son los que prestan sus servicios en la Escuela Técnica Jurídica. Los interesados pueden solicitar más información o incluso reservar su plaza para los cursos de preparación en su página web en un cuestionario que existe para tal efecto. Ofrece clases en modalidad online y presencial y en la fase inicial junta a los opositores a fiscal con aspirantes de otros cuerpos como pueden ser jueces y secretarios judiciales.

Centro de Estudios Financieros

Otra buena opción para prepararse las oposiciones de fiscal es el Centro de Estudios Financieros. Ofrece programas de cursos por un precio de 300 euros al mes. Organiza grupos de trabajo en Valencia, Barcelona y Madrid. En la primera ciudad las clases acostumbran a comenzar en septiembre y en las otras dos se puede negociar con la organización el comienzo de las clases a lo largo del año.

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Sobre el autor Alberto Gomez Aviles

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