Game based learning: aprender con videojuegos, el futuro de la educación

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Casi todos recordamos con nostalgia nuestra infancia. Era un época donde apenas teníamos preocupaciones y donde nos pasábamos la mayor parte del tiempo jugando. Pero también era una época de aprendizaje continuo. Convertidos en pequeñas esponjas, cuando somos niños estamos adquiriendo todo tipo de habilidades y conocimientos sobre el mundo que nos rodea. Y lo hacemos mientras nos divertimos. ¿Sería también posible, ahora que somos mayores, aprender jugando? El game-based learning opina que sí.

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Cada vez más profesores, instituciones y especialistas piensan que sí. Gracias a Internet y a los teléfonos móviles, el aprendizaje a través de videojuegos (game-based learning) busca recuperar entre los adultos esa forma más natural y efectiva de aprender jugando. Poco a poco los videojuegos se están colando en colegios, institutos y universidades, convertidos esta vez en serias herramientas de aprendizaje; incluso las empresas están ya utilizando el game-based learning para la formación corporativa. Son muchos los que piensan, rompiendo todos los estereotipos, que el futuro de la educación está en los videojuegos.

Las claves del aprendizaje a través del game-based learning

El producto estrella del aprendizaje a través de videojuegos son los “juegos serios” o serious games. Bajo este nombre se agrupan aquellos juegos cuyo objetivo NO es la diversión o el entretenimiento (como pueden ser el FIFA, Mario Bros o Call of Duty), sino la adquisición de conocimientos o habilidades. Estos juegos serios pueden tener como misión preparar a los enfermeros para la atención de emergencias (como es el caso de Pulse!!), aprender un idioma (Duolingo), adquirir las bases de la geometría (Dragon Box Elements), adquirir conocimientos de programación, o mejorar las habilidades de negociación de un equipo de ventas (Navieros).

Lectura recomendada: «Formación en experiencia de usuario«.

Pero, ¿cómo consiguen estos juegos serios enseñar? ¿Cuáles son los mecanismos detrás del game-based learning? Aunque la explicación podría ser mucho más extensa, hay al menos tres elementos que casi todos los serious games suelen tener:

  • Una historia

    A todos nos seducen las tramas interesantes y los personajes con los que nos sentimos identificados. Es por eso que casi todos los juegos serios suelen tener una historia detrás: puede ser un príncipe que quiere rescatar a su princesa, el único superviviente de un apocalipsis zombie o un superhéroe dispuesto a salvar el mundo. Estas narraciones consiguen implicar a los jugadores y hacen más fácil la adquisición de conocimientos de forma activa.

  • La gamificación

    Los juegos serious utilizan las tradicionales dinámicas de juego (rankings, badges, niveles, puntos…) para implicar y motivar a los jugadores. A todos nos gusta conseguir más vidas, superar a nuestros rivales y obtener más monedas, lo que nos mantiene jugando y nos hace esforzarnos más. Cuando se busca el aprendizaje, la gamificación puede ser una poderosa herramienta de motivación.

  • Los simuladores

    Una de las ventajas de los videojuegos es que éstos pueden reproducir las situaciones de la vida real. Esto se consigue gracias a los simuladores, que te permiten practicar y practicar en un entorno seguro y sin riesgos. A la hora de poder aprender algo de una forma sólida y duradera, este elemento es fundamental porque nos permite aprender haciendo (learning by doing).

A pesar de que estos elementos parecen muy obvios y se pueden encontrar en multitud de juegos comerciales, no conviene llevarse a engaño: en los serious games estos tres factores pueden convertirse en poderosas herramientas para el aprendizaje. Y son precisamente algunas de ellas las que están revolucionando la forma en la que adquirimos nuevas habilidades y conocimientos en el siglo XXI.

¿Cuáles son las ventajas del aprendizaje a través de videojuegos?

Nada de todo lo anterior tendría mucha importancia si no fuera por los resultados que está obteniendo el game-based learning. Aunque al principio hubo mucho escepticismo en torno a la capacidad de los videojuegos para enseñar, con el paso de los años numerosos estudios científicos han demostrado algunas de sus ventajas frente al e-learning tradicional o la enseñanza presencial. Estos son sus principales beneficios:

  • La motivación

    La implicación de los alumnos en cualquier proyecto es a menudo la mejor garantía de aprendizaje; todos le ponemos más ganas y más entusiasmo a aquellas actividades en las que estamos motivados y que hacemos por voluntad propia. En este sentido, los videojuegos son la herramienta perfecta: sus historias nos interesan y su formato nos obliga a tomar decisiones desde el primer momento. No estamos sentados en una silla pasivamente escuchando a un profesor, sino que interactuamos con personajes y situaciones de forma activa.

    Esta motivación ha sido identificada por numerosos especialistas como una de las claves del aprendizaje. Tanto es así, que una nueva disciplina científica, la neurodidáctica, intenta situar la emoción en el centro de las actividades que tienen lugar en colegios, institutos y universidades. Los científicos han analizado el comportamiento del cerebro en distintas situaciones y han llegado a una conclusión: el cerebro necesita emocionarse para aprender.

  • Practicar, practicar, practicar

    Todos somos conscientes de que como mejor se aprende es practicando. Muchas de las teorías y filosofías que aprendimos en el colegio o la universidad se han ido al baúl del olvido; en realidad solo nos acordamos de aquellas cosas que hemos puesto en práctica.

    Los juegos serios ofrecen precisamente eso: la práctica de habilidades y la aplicación directa de los conocimientos adquiridos. Esto es especialmente así en el caso de los simuladores de aviación o los videojuegos destinados a médicos y enfermeros. En estos casos, los videojuegos permiten practicar el despegue y el aterrizaje de un avión o practicar operaciones en un quirófano. Todo ello con unos costes muy reducidos y sin riesgos para los pasajeros o pacientes.

  • Mejor memorización y más retención

    Todos los elementos de los que hemos hablado previamente (una historia que nos engancha, las dinámicas de juego, los simuladores, la mayor motivación de los estudiantes y la práctica directa) tienen una consecuencia revolucionaria: gracias a los juegos serios todo lo aprendido se queda durante más tiempo en nuestro cerebro. Esto es así porque los estudiantes están más motivados, tienen un comportamiento activo y su cerebro reacciona con mayor actividad.

    Traci Sitzmann, profesora de la universidad de Colorado, ponía en uno de sus estudios cifras a las mejoras que el game-based learning supone frente a la formación tradicional: los jugadores mejoran sus habilidades un 20% más y su retención es un 90% superior. No sólo eso, sino que los videojuegos conseguían que los estudiantes realizaran un 300% más de tareas.

El aprendizaje a través de videojuegos ya está aquí (y ha llegado para quedarse)

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Los buenos resultados obtenidos por el game-based learning y la creciente evidencia científica han provocado la expansión continua de los videojuegos (y la gamificación) en los colegios, institutos y universidades de todo el mundo. Para aprender a hacer fracciones, por ejemplo, se puede utilizar el videojuego Treefrog Treasure, en el que una rana explora el mundo mientras se enfrenta a retos matemáticos; para aprender a programar, son muchos los ingenieros que lo hacen con Code Combat, donde tendrán que pasar las distintas pantallas del videojuego escribiendo códigos de computación.

También el mundo de la empresa se está volcando con el game-based learning para formar a sus empleados. Sea para reforzar habilidades como la productividad, la atención al cliente, la negociación o el liderazgo, compañías como Adidas, BBVA, Coca-Cola, Ford o LG han implantado programas de formación a través de videojuegos. Es de esta forma como las grandes multinacionales intentan cultivar el talento y preparar a sus trabajadores para el siglo XXI.

El game-based learning se enmarca precisamente en los numerosos cambios sociales, económicos y tecnológicos que estamos viviendo a escala planetaria. En un mundo muy distinto al de hace 10, 20 o 30 años, con miles de cursos online y contenidos educativos al alcance de un clic, parece evidente que no podemos seguir enseñando de la misma forma que hace tres décadas. En el siglo XXI necesitamos nuevas habilidades y necesitamos aprenderlas de otra forma. El game-based learning puede ser una de las soluciones.

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Sobre el autor Daniel Grifol

Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor.

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