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Hernia discal. ¿Qué es, cómo se previene y cómo se trata?

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El lumbago causado por hernia discal es una de las mayores causas, no solo de dolor de espalda en el mundo, sino de baja laboral. El sufijo -algia en medicina significa “dolor de”, por lo que tanto la lumbalgia como la cervicalgia quieren decir “dolor de lumbares” y “dolor de cervicales” respectivamente. Como verás, lo que se entiende como un diagnóstico médico en un informe, no deja de ser una nomenclatura inespecífica de un estado funcional de la anatomía humana. Por eso, requiere de nombres y apellidos, así como de la definición de su causa o etiología.

Hernia discal

Es decir, hacen falta, además de un exhaustivo examen médico, pruebas complementarias. Estas ayudan a definir el estado de los elementos estructurales de la parte de la espalda que sufre el dolor o lesión. Por otro lado, se requiere de una anamnesis o interrogatorio médico del paciente que defina las posibles causas. Solo así se podrá pautar un tratamiento conveniente para cada paciente, puesto que cada caso es único y lo indicado para cada caso particular no es un tratamiento estándar.

Hernia discal y disco intervertebral

Aunque el dolor es el síntoma principal, la hernia discal conlleva un daño o lesión del disco vertebral. Ahora bien, ¿qué es el disco vertebral? ¿Y qué es una hernia discal?

La columna vertebral está compuesta por 7 cervicales, 12 dorsales o torácicas y 5 lumbares independientes entre sí, y otras tantas fusionadas a nivel del sacro y el hueso cóccix. Dichas vértebras articulan entre sí para producir micromovimientos cuya suma produce el movimiento global del raquis en los 3 ejes. Estos son flexión-extensión, inclinaciones laterales y rotaciones.

El disco intervertebral es una estructura ubicada entre los espacios de dos vértebras adyacentes cuya función principal es la favorecer el deslizamiento y movilidad de la vértebra superior sobre la inferior. El disco se estructura en dos partes:

  • Núcleo pulposo: parte central y más pequeña, de composición gelatinosa y con alta composición acuosa. Su función es la absorber las fuerzas de compresión intervertebrales.
  • Anillo fibroso: parte externa formada por círculos concéntricos de fibras colágenas que rodea protegiendo al núcleo pulposo. Además, contrarresta la rotación vertebral excesiva para evitar lesiones mayores.

Definición de hernia y subtipos

Una hernia por definición es una rotura o extrusión. En el caso discal, es la pérdida del buen estado de la estructura anatómica vinculada a la incapacidad del organismo para regenerarlo. Parte del núcleo pulposo se aplasta y sale expulsado bien hacia el interior de la columna. A veces llega incluso a rozar el canal medular (este tipo de hernia se llama medial o central). Otras, se dirige hacia la raíz nerviosa que se dirige al miembro superior o inferior, dependiente de si se trata de la zona cervical o lumbar (este tipo de hernia se llama lateral). Esta es la primera clasificación de la hernia discal: por la dirección de su extrusión de materia discal.

Otra es la clasificación de las hernias discales según el grado de afectación o consecuencias en el paciente: sin déficit neurológicos, con déficit neurológico (fundamentalmente de paresias, parestesias y falta de fuerza muscular no acuciante) y con déficit neurológico mayor con afectación a sensibilidad y motricidad profundas.

¿Qué diferencia hay entre una protusión y una hernia discal?

La protusión discal es un abombamiento del anillo fibroso debido a una presión intranuclear del disco. El colágeno de dichas fibras es más resistente por su disposición direccional que por la propia composición química. Por ello, los aumentos de presión del núcleo pulposo se traducen en una deformación del anillo fibroso que sin romperse, de momento, permanece intacta. Los síntomas iniciales son dolor de espalda y, a veces, radiculopatía o dolor de la raíz nerviosa.

La hernia discal conlleva una degeneración y rotura de las fibras del anillo fibroso a través de la cual se proyecta parte del núcleo pulposo, debido a la presión interna. El núcleo pierde elasticidad, firmeza e incluso disminuye el espacio intervertebral, favoreciendo una futura artrosis en ese espacio.

¿Por qué se produce la hernia discal?

El disco vertebral contiene un alto porcentaje de agua, por lo que en edades tempranas, este mantiene su hidratación. Con el paso de la edad, se produce una deshidratación natural que merma su capacidad de amortiguación. Además, las tensiones mecánicas repetidas por las posturas y los movimientos de la columna (a veces fisiológicos, y otras son esfuerzos desmedidos) provocan una presión interna muy elevada del núcleo pulposo, como ya comentamos, que a su vez, se proyecta hacia las fibras del anillo fibroso, provocando fisuras y desgarros de estas, hasta que el anillo se rompe y se libera parte de la materia del núcleo pulposo, rozando de forma perjudicial estructuras nerviosas como la médula espinal o los nervios.

Dentro de la ergonomía y los sobreesfuerzos de la columna, se dan diferentes variantes que se ven incrementados por la cultura del sedentarismo. La biomecánica de la columna está hecha para el movimiento, no para el estatismo, pero tampoco para grandes esfuerzos. Existe una última variante mucho más aguda y son los traumatismos directos por impacto o caídas o accidentes de tráfico.

¿Se puede prevenir la hernia discal?

Sí. Como decíamos, el sedentarismo, la falta de ergonomía principalmente laboral y los esfuerzos desmedidos son la causa principal sobre la que podemos incidir. No podemos evitar la degeneración natural del disco ni las inevitables consecuencias en caso de sufrir un accidente.

  • Trabajos sedentarios. ¿Qué hacer? Los trabajos de oficina con ordenador conllevan una hipotonía o falta de tono muscular en la musculatura profunda de la columna, a la vez que se contractura la musculatura más dinámica, que es precisamente la que no debería estar contraída durante tantas horas y que no es la que sostiene las articulaciones vertebrales ni previene lesiones internas. Paradas técnicas para levantarse y beber agua, a la vez que se realizan suaves movimientos de cuello puede ayudar a desbloquear parte de la mecánica cervical.
  • Trabajos que requieren esfuerzos. Hay oficios que requieren mucho movimiento con carga o levantamiento de peso. En este caso, la ergonomía puede ayudar bastante (levantar peso con las rodillas flexionadas y no estiradas, por ejemplo), además del uso de una ortesis o faja protectora (cinturón lumbar).

Diagnóstico de la hernia discal

Como hemos explicado, la hernia discal conlleva un compromiso físico y una alteración de la anatomía del disco vertebral, pero hay hernias discales que son asintomáticas. Por ello, el diagnóstico de la hernia discal siempre se realiza a través de tres pasos, partiendo del síntoma inconfundible y siempre presente, que es el dolor.

  • Anamnesis o revisión de la historia clínica del paciente
  • Exploración y examen físico completo
  • Una o más pruebas diagnósticas

Es el traumatólogo o neurólogo quien debe pedir que te realices algunas pruebas de diagnóstico por imagen. Mientras que los rayos x son útiles para ver si el espacio intervertebral está disminuido, es la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) la mejor prueba. Realmente puede determinar si hay lesión discal o no y definir tanto el grado como su localización. Si además existen síntomas de paresias y falta de tono muscular en los miembros, no está de más solicitar un electromiograma. Este mide la capacidad de respuesta de nervios y músculos posiblemente afectados por la compresión de la raíz nerviosa.

Tratamiento conservador para la hernia discal: fisioterapia

Además de un tratamiento farmacológico consistente principalmente en terapia antiálgica y antiinflamatoria, la fisioterapia puede ayudar mucho a paliar los síntomas de la hernia discal. Evita así el avance hacia un grado mayor. Al igual que ocurre en las patologías reumáticas de la espalda y otras zonas, como en la artrosis o la artritis reumática, donde la fisioterapia es indispensable. En la medida de la posible, siempre es recomendable realizar un tratamiento conservador o no invasivo antes que pasar a la cirugía.

  • Electroterapia: Ultrasonidos, corrientes interferenciales u onda corta son algunas de las técnicas de electroterapia. Producen tanto disminución de la inflamación como mejora del dolor.
  • Termoterapia: infrarrojos o microonda también son técnicas recomendadas para la hernia discal gracias a su efecto analgésico.
  • Terapias manuales: Masoterapia, liberación miofascial, tratamiento de puntos gatillo y punción seca. Alivian la tensión muscular, mejorando el dolor y favoreciendo la recuperación de la movilidad.
  • Estiramientos musculares: la recuperación de la longitud normal de los músculos contraídos favorece la armonía articular. Esta, a su vez, la recuperación del movimiento normal (y no acortado) especialmente de los miembros y de la espalda en su conjunto.
  • Potenciación muscular: La recuperación del tono muscular paravertebral (o musculatura profunda) estabiliza los segmentos intervertebrales. Protege de forma natural que la protusión o hernia discal no avance a grados más severos.

¿Cómo aplicar correctamente la fisioterapia durante una crisis de hernia discal?

Estas técnicas nombradas han de realizarse progresivamente y siempre en función de la evolución favorable o remisión de los síntomas. En caso de empeoramiento, será necesario suspender la fisioterapia y volver al especialista para que valore. En una fase aguda o estadío inicial de la crisis de dolor, prevalecerán las terapias analgésicas y antiinflamatorias. Se dejan los estiramientos para más adelante, y la potenciación muscular para la fase final.

Para estas técnicas es conveniente que la fase aguda de dolor haya remitido, si no en su totalidad, en casi toda. Cuando ya se realizan estiramientos musculares y se comienza con la potenciación muscular para recuperar el tono, se puede combinar con un suave ejercicio aeróbico, como es caminar. La recuperación de la actividad deportiva más intensa será posible o no siempre a criterio del especialista.

Tratamiento no conservador para la hernia discal: cirugía

La cirugía siempre ha de ser el último recurso en cuanto a tratamiento se refiere en un paciente con hernia discal. Salvo afectación neurológica evidente (estenosis del canal medular con grave dolor, secuelas en la vejiga o grave falta de sensibilidad y motricidad de los miembros). Sii no hay dolor, es mejor posponer la cirugía. Si las crisis agudas se vuelven más frecuentes y empeoran en gravedad, es el momento de pasar a la cirugía.

  • Discectomía: consiste en extraer únicamente la parte herniada del disco vertebral. ¿La desventaja? Que el disco se queda deshidratado, perdiendo turgencia y altura fisiológica. Esto sigue mermando el movimiento intervertebral a la vez que favorece aún más la degeneración precoz del cartílago, produciendo artrosis.
  • Artrodesis: consiste en la fijación de las dos vértebras entre las que se ha producido la herniación del disco. Fijando los segmentos óseos se impide el movimiento, por lo que el disco queda intacto. Dañado, pero intacto, y no avanza a grados más graves. Esta técnica se realiza con placas y tornillos que fijan dichos puntos por fuera de la columna.
  • Nucleoplastia o prótesis del disco vertebral: consiste en reemplazar por completo el disco vertebral por una prótesis artificial  y móvil de titanio, totalmente biocompatible. El fin de esta prótesis es que el disco artificial haga las veces de disco que amortigüe el movimiento intervertebral. Se mantiene así intacta la movilidad fisiológica.
  • Ozonoterapia:  consiste en inyectar el gas de ozono en el interior del disco para provocar un aumento de su volumen que contrarreste este por la pérdida de agua.

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Sobre el autor Tery Logan

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