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Hyperloop, el proyecto de transporte futurista de Elon Musk que promete revolucionar el mundo

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El futuro, gracias a la tecnología, viene cargado de proyectos realmente prometedores; y como os podréis imaginar la industria del transporte no ha quedado rezagada. Son multitud los planes que en estos momentos están compitiendo para hacerse un hueco en lo que serán los sistemas de transporte masivo futuros: aviones supersónicos, trenes de levitación magnética, naves espaciales, coches eléctricos y, como era de esperar, sistemas de transporte de corte steampunk como los tubos de vacío. Una idea que lleva varios siglos rondando la cabeza de los ingenieros occidentales, pero que en cambio no ha sido implantada aún con éxito. Hyperloop es la propuesta que nos hace Elon Musk, uno de los emprendedores tecnológicos más prometedores de inicios del siglo XXI.

¿Quién es Elon Musk?

Elon Musk es un empresario nacido en Sudáfrica y radicado en Estados Unidos que está poniendo el sector tecnológico “patas arriba”, pues es el cofundador de empresas como Paypal, SpaceX, Tesla Motors, SolarCity, OpenAI o Hyperloop. Responsable de que en estos momentos veamos como algo normal pagar a través de una cuenta de email o de que estemos comenzando a ilusionarnos por viajar al espacio sin tener que recurrir a grandes, pesados y torpes transbordadores espaciales. También es “el creador” del primer coche eléctrico que es económicamente viable: el Tesla Roadster.

Su propósito empresarial y vital es conseguir parar el calentamiento global a través del desarrollo de tecnologías exponenciales capaces de reducir la emisión de CO2 a la atmósfera, haciendo que el calentamiento global pase a ser algo del pasado. Las ideas de Musk (con permiso de Jeff Bezos) también son el eje central de los proyectos más realistas que hay actualmente para mandar turistas al espacio y para colonizar Marte (SpaceX). Una alternativa para evitar una más que posible superpoblación futura que haría que la Humanidad se viera comprometida.

Por otra parte, a través de la Musk Fundation, es uno de los principales filántropos que hay actualmente en el sector de la ingeniería (especialmente en lo que respecta a los ámbitos aeroespacial y energético) y la ciencia en general.

¿Qué es Hyperloop?

Hyperloop es uno de los proyectos más llamativos de Elon Musk; pero, ¿qué es en realidad?

Se trata de un sistema de transporte basado en el concepto de tubos neumáticos existente en el siglo XIX y probado de manera prematura en instalaciones como el Chrystal Palace Pneumatic Train de Londres. Una modalidad de tren -si es que se le puede llamar así- que transportaría pasajeros y mercancía a través de cápsulas metálicas que viajarían a lo largo de extensos tubos de acero situados a pocos metros de la superficie a velocidades cercanas a las del sonido. Digamos que el modelo es relativamente semejante al de los trenes bala japoneses, pero evitando la levitación magnética y recurriendo en su lugar a la variación de presiones atmosféricas y a la propulsión de motores lineales. Un sistema más sostenible energéticamente (en un principio).

El sistema fue presentado en julio de 2012 y desde entonces no se ha parado de hablar de él en los medios de comunicación de todo el mundo. En 2013 se presentó un informe preliminar con datos específicos, mostrando la idea del emprendedor sudafricano de conectar Los Ángeles y San Francisco (560 km) en solo 35 minutos. Sin lugar a dudas una idea revolucionaria, pues en estos momentos se requiere de 90 minutos en avión para completar la ruta o de seis horas para hacer lo propio por carretera.

Rutas previstas para el Hyperloop en EEUU

Rutas previstas para el Hyperloop en EEUU

A través de diversos grupos de trabajo relacionados con el proyecto se han propuesto a lo largo de los años diversas rutas que podrían revolucionar la manera en la que contemplamos el transporte de viajeros: uniendo París y Amsterdam, Helsinki y Estocolmo a través del Mar Báltico, la costa oeste de EEUU con Las Vegas, ambas costas de EEUU, Toronto con Montreal (una manera para descongestionar el basto tráfico que colapsa la autopista que conecta ambas ciudades), etc. De hecho la empresa de Musk recientemente firmó un contrato con el Gobierno de Eslovaquia para realizar pruebas en la zona y poder así obtener datos más fiables de la repercusión del sistema en el medio y en la economía.

De hecho, tal es el interés del proyecto, que a Hyperloop ya le ha salido competencia. Empresas como Hyperloop One o Hyperloop Transportation Technologies están desarrollando sus propias propuestas. Y de hecho la primera ya tiene un acuerdo con el Gobierno de Rusia para estudiar una conexión entre Moscú y San Petesburgo empleando el sistema Hyperloop. ¿El futuro? Sea como sea ya se están haciendo las obras y estudios necesarios para construir un circuito de pruebas de 8 km en el desierto de Nevada (EEUU).

Cifras del Hyperloop

Un proyecto de estas características acarrea datos no menos llamativos:

  • El sistema Hyperloop alcanzará una velocidad de crucero de 1.120 km/h. Apenas inferior a la velocidad del sonido (1.234,8 km/h). Se ha proyectado así para evitar las problemáticas asociadas a las velocidades supersónicas.
  • En un principio las cápsulas llevarían en un interior un máximo de 40 personas.
  • El viaje entre Los Ángeles y San Francisco se realizaría en apenas 35 minutos. La ruta entre Madrid y Barcelona llevaría apenas 30 minutos.
  • Entre cápsula y cápsula habría un intervalo de 2 minutos y 37 kilómetros.
  • El precio medio por pasaje rondaría los 20 dólares.
  • En 2019 comenzarán las operaciones con carga.
  • La instalación entre San Francisco y Los Ángeles tiene un coste estimado de 6.000 millones de dólares.
  • Las cápsulas tendrán 30 metros de largo y 2,7 metros de ancho.
  • Se estima que en la línea LA-SF viajarán entorno a 7,4 millones de pasajeros por año.

La empresa española que fabricará el Hyperloop

Hyperloop está delegando la construcción y el estudio del sistema de transporte en 60 compañías de ingeniería a lo largo del mundo; y precisamente una de las partes más importantes del conjunto, las cápsulas, ha sido delegada a la empresa andaluza Carbures. Una compañía especializada en estructuras de fuselaje y materiales compuestos que ha firmado un contrato para la construcción de las primeras cinco cápsulas operativas. Se estima que serán entregadas en 2018 en el centro de I+D de Toulouse, donde hay un centro de desarrollo desde el que se proyectará la implantación de Hyperloop en Europa.

Llegados a este punto también sería interesante comentar cómo entre los centros asociados a Hyperloop nos encontramos también con la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), donde han creado un equipo de estudiantes dedicado a colaborar en el diseño del sistema de transporte. De hecho ganaron dos premios en el concurso de proyección organizado por SpaceX (empresa de Musk que fraguó los inicios del proyecto): el de mejor diseño conceptual y el de mejor sistema de propulsión.

Lectura recomendada: «Proyecto Participativo: de GAIA al Hyperloop«.

De Madrid a Barcelona en 30 minutos

Para que os hagáis una idea de lo revolucionario del proyecto tened en cuenta que, de implantarse en España, permitiría conectar Madrid con Barcelona en apenas 30 minutos (tened en cuenta que en avión se tardan 90 minutos -además del tiempo empleado para llegar al aeropuerto y demás-). ¿Veremos este tipo de transporte en España a lo largo de los siguientes años? Por el momento es algo prematuro, pero todo hace pensar que de una u otra manera el Hyperloop accederá a territorio nacional cuando el AVE haya sido completado en todas sus líneas (aún faltan años).

Los problemas del Hyperloop

Como era de esperar un proyecto de este tipo acarrea sus problemáticas; y ya han salido voces comentando que el plan, y en general el sistema de transporte, se enfrentará a diversos contratiempos que o bien no han sido planteados o bien se han subestimado:

  • Claustrofobia

    El hecho de viajar en una cápsula sellada y sin ventanas por el interior de un tubo de acero, a velocidades cercanas a la del sonido, y encima en posición semitumbada, podría ser motivo más que suficiente para que se presentaran problemas de seguridad relacionados con la claustrofobia. Y si a eso le sumamos el hecho de que no podría evacuarse el vehículo en caso de emergencia la cosa se complica.

  • Ruido

    A pesar de que los ingenieros estén trabajando en ello se estima que Hyperloop, por causa directa del sistema de aire comprimido que le permitirá “levitar” sobre la superficie del tubo de acero, generará fuertes ruidos que podrían resultar incómodos para el trayecto. De hecho a lo largo del viaje habría continuas vibraciones y acelerones que emborronarían la experiencia y tornarían aún más compleja la claustrofobia del punto anterior (tampoco se podría andar por el interior de la cápsula).

  • Evacuaciones

    Tal y como os he comentado más arriba, en caso de accidente o necesidad de evacuación urgente, no existiría la posibilidad de parar y auxiliar a los pasajeros. Tendrían que llegar a la parada más próxima y/o emplear un sistema de remolque que además de dañar la estructura generaría fuertes atrasos. En este punto es donde más problemas se están encontrando los diseñadores de Hyperloop.

  • Mantenimiento

    El uso continuado de las cápsulas generaría suciedad en los túneles, por lo que habría que realizar un mantenimiento periódico (además de por propia seguridad, claro está). Esto podría hacer que los trabajos llegaran a paralizar el sistema. Aunque está claro que esto podría ser solucionado a través de sistemas robóticos diseñados para tal función.

  • Problemas cardíacos

    El hecho de que los viajeros tengan que someterse a fuertes aceleraciones, a situaciones claustrofobóbicas y a demás problemáticas, haría que aquellos que tengan dolencias cardíacas pudieran tener serios problemas a la hora de viajar en el Hyperloop. Está claro que quienes están diagnosticados no utilizarán el medio, o al menos lo harán con las debidas precauciones; pero, ¿qué pasa con aquellos que teniendo una salud aparentemente fiable sufran un infarto, se desmayen o tengan un ictus? Pasará, pues de hecho sucede con relativa frecuencia en medios de transporte como el autobús, el tren o incluso el avión.

    En el caso del Hyperloop sería muy compleja la asistencia sanitaria urgente, pues las capsulas estarían automatizadas y no habría tripulación. Eso dejaría en manos del pasaje solucionar el incidente. Cierto es que podría haber máquinas desfibriladoras en el interior, pero además de que se necesita cierta formación para emplearlas el momento no sería el más cómodo y adecuado (el movimiento, los acelerones, etc.).

  • Terrorismo

    Lamentablemente en los últimos años estamos viendo cómo el mundo se enfrenta a una oleada terrorista a lo largo y ancho del mundo; y no solo por parte de grupos religiosos, sino también por parte de fundamentalistas políticos y demás “fauna”. Esto hace que una estructura como la del Hyperloop se convierta en un objetivo muy claro y accesible que generaría una fuerte repercusión en los medios de comunicación en caso de atentado. La seguridad en este punto es sin lugar a dudas una de las grandes chinas en los zapatos de Elon Musk.

  • Equipaje

    Las cápsulas de Hyperloop son pequeñas, y encima los pasajeros irán medio apretujados. Así pues, ¿qué hay de las maletas? Se estima que habrá un pequeño “maletero”, pero, ¿será suficiente? Este hecho puede hacer que en los primeros diseños haya problemas en este aspecto. Pero nada que no pueda solucionarse a medio plazo.

  • Costes

    Se calcula que el trayecto inicial entre Los Ángeles y la bahía de San Francisco tendrá un coste estimado de 6.000 o 7.000 millones de dólares. No obstante estas cifras han sido puestas en entredicho por especialistas varios, pues consideran que el monto final será mucho más elevado; haciendo peligrar todo el plan. De hecho no son pocos los que han advertido que la tecnología necesaria para semejante empresa aún no está lo suficientemente desarrollada; hecho que también podría incrementar los costes y los tiempos estimados de implantación.

    Para que os hagáis una idea, el profesor Michael Anderson, del departamento de Economía de la Universidad de Berkeley, estimó que el coste real se acercaría a los 100.000 millones de dólares. Una cifra insoportable para las arcas de cualquier empresa (a no ser, claro está, que se haga una unión entre las grandes compañías tecnológicas y financieras en pro del futuro).

  • Contexto político

    En California se ha apostado recientemente por los trenes de alta velocidad, por lo que con mucha seguridad el lobby ferroviario se opondría a los planes de Hyperloop. Hay demasiados intereses mezclados en este campo. Y si encima tenemos en cuenta que la situación económica en California es realmente delicada la cosa se complica aún más. De ahí que en Texas hayan tendido una mano a Elon Musk ofreciéndole ir a su Estado. Una región con menores trabas políticas para el emprendimiento y las grandes inversiones.

  • Propulsión

    Los diversos sistemas de propulsión que requerirá este sistema de transporte hacen que la energía necesaria sea ingente. El plan oficial indica que será obtenida por las placas solares que habrá instaladas en la superficie del túnel del Hyperloop, pero no son pocas las voces que dudan de ello; siendo una de las más destacables la del profesor Roger Goodall, quien dice que habrá que recurrir a la red general o a plantas de generación propias. ¿Será suficiente la energía obtenida a través de los paneles solares?

  • Problemas sísmicos

    El hecho de que el trayecto inicial del Hyperloop esté ubicado en los alrededores de San Francisco acarrea un problema de compleja solución: se trata de una zona de riesgo sísmico a raíz de las fallas y las características geológicas del área. Y bueno, teniendo en cuenta que una simple desviación de 1 mm podría generar graves problemas de fricción en el túnel, no me imagino el panorama que se presentaría en caso de haber un temblor. Y no es que lo diga yo, sino que ya han sido varias las voces que desde la geología académica lo han indicado.

Un futuro prometedor

Se nos presenta un futuro realmente prometedor, donde la tecnología exponencial dará mucho de qué hablar y en el que la manera de contemplar el día a día cambiará bruscamente. ¿Podremos viajar en un Hyperloop viable sin los riesgos y problemas que se han planteado?¿Seremos capaces de adecuar los diversos medios de transporte que tenemos en la actualidad a las energías renovables?¿Seremos capaces de evolucionar siendo respetuosos con el planeta Tierra? El tiempo lo dirá.

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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