Jornada de 35 horas. ¿Es posible en España?

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En los últimos años ha estado sobre la mesa el debate de la conciliación entre la vida laboral y la vida personal o familiar de los trabajadores. Son muchas las voces que se han hecho eco en todos los estamentos sociales de la posible implantación de una jornada de 35 horas, medida que ya se ha implantado en algunos países europeos.

jornada de 35 horas

De la jornada de 40 horas a la jornada de 35 horas

En España la determinación de la duración de la jornada máxima semanal está en manos de los convenios colectivos. La mayoría de ellos son fieles a lo que determina la ley en esta cuestión y se ciñen al máximo legal de 40 horas de trabajo a la semana.

Los límites legales en esta materia son de máximos. Es decir, ningún convenio colectivo puede establecer una jornada que supere ese máximo de 40 horas a la semana, pero si podrían establecer un límite inferior. Sin embargo, es algo que no suele hacerse en el ámbito privado.

Las Administraciones Públicas si optaron hace unos años por la jornada de 35 horas para funcionarios. Beneficio que fue eliminado con la llegada de la crisis económica y que ha dado lugar a una particular “batalla” entre la Administración central y las autonómicas en los últimos tiempos.

Muchas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos son partidarios de devolver a sus funcionarios la jornada de 35 horas semanales, mientras que desde el Gobierno no terminan de dar el paso para que esta medida se convierta en una realidad. Aunque reconocen que es un tema que está sobre la mesa y que próximamente se negociará con los sindicatos.

¿Pasamos demasiado tiempo en el trabajo?

Comparándonos con nuestros vecinos europeos lo cierto es que en España invertimos más horas en el trabajo que en otros países. La media de horas trabajadas en nuestro país a la semana se fija en unas 37, mientras que en los Países Bajos apenas supera las 30 y en Alemania llega a las 35.

España, Francia e Italia son los países en los que más se trabaja, con medias que superan las 37 horas en todos los casos.

Lo normal aquí es que la jornada laboral sea de 8 horas, a ello hay que sumar los tiempos invertidos en los desplazamientos y el excesivo tiempo de descanso que se establece en las jornadas partidas, que en algunos casos puede llegar a ser de hasta dos horas.

Esto implica que en muchas ocasiones el trabajador pasa entre 10 y 12 horas fuera de casa para poder cumplir con las obligaciones de su jornada laboral.

A los primeros que no les gusta esta situación es a los propios trabajadores. Muchos de ellos preferirían una jornada continua con la que dispusieran de más tiempo libre. Para algunos la medida pasa por limitar el tiempo de la comida a unos 30 minutos y aprovechar el resto del tiempo trabajando y así poder salir una hora o una hora y media antes del trabajo.

Más tiempo no es sinónimo de más productividad

Uno de los principales obstáculos para la implantación de la jornada de 35 horas semanales es que muchos empresarios todavía siguen empeñados en pensar que menos horas de trabajo van a implicar necesariamente menos productividad, pero la realidad nos demuestra que esto no es así.

La mayoría de países de nuestro entorno que tienen jornadas semanales de 35 horas e incluso de menos tiempos son más productivos que España. Lo que ocurre aquí es que al pasar tanto tiempo en el trabajo los empleados están más cansados y rinden menos, de modo que ese tiempo trabajado de más no se traduce en más producción.

El problema del presentismo

Empleados y empleadores han caído en el círculo vicioso del presentismo, en el que el trabajador tiene que estar presente en su lugar de trabajo durante horas y horas aunque realmente no esté haciendo nada productivo.

De hecho, con frecuencia se valora más a aquellos que pasan más tiempo en el centro de trabajo que a aquellos que son capaces de sacar todas sus tareas adelante en menos tiempo.

¿Qué problemas ocasionan las jornadas largas de trabajo?

Como acabamos de señalar, cuantas más horas se trabaja más cansado se está y por tanto se rinde menos. Pero además los especialistas señalan que el exceso de trabajo puede tener importantes efectos perniciosos sobre la salud, tales como el aumento del estrés y la aparición de problemas musculares e incluso un aumento de los casos de insomnio.

En estas circunstancias la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar se vuelve prácticamente imposible y una vez más las principales afectadas son las mujeres, puesto que en la mayoría de los casos son ellas quienes recurren a las excedencias, las reducciones de jornada e incluso a dejar su trabajo para atender a la familia, lo que afecta directamente al desarrollo de su carrera profesional.

Menos horas y más salario

A favor de la jornada de 35 horas, algunos estudiosos han puesto de relieve que si a un trabajador se le reducen las horas de trabajo y a cambio se mantiene su salario se produce de forma inmediata una subida salarial que tiene importantes efectos motivadores.

Pero esta es una situación utópica que es muy difícil que se llegue a dar. La mayoría de los empresarios defienden que no es posible reducir la jornada manteniendo el mismo salario y que en estos casos el sueldo tendría que reducirse en la misma proporción de horas que se van a dejar de trabajar.

Además, hay que valorar que en algunos sectores reducir el horario apenas tendría impacto, pero en ciertos sectores productivos podría requerir de importantes inversiones para adaptarse a las nuevas condiciones. Por ejemplo, comprando nueva maquinaria que permitiera fabricar en 35 horas a la semana las mismas unidades que actualmente se hacen en 40 horas de trabajo semanales.

Frente a este problema desde algunos sectores se aboga por adoptar la solución francesa, consistente en ofrecen incentivos y subvenciones a aquellas empresas que reduzcan su jornada semanal. De forma que lo que dejan de ingresar por un lado lo recuperen por otro.

¿Una jornada de menos de 35 horas?

Mientras Administraciones Públicas, empresas y trabajadores debaten sobre la viabilidad de la semana laboral limitada a 35 horas, algunos pensadores han propuesto jornadas incluso más cortas.

En 1988 Rutger Bregman apostaba por trabajar un máximo de 15 horas a la semana y la fundación británica New Economics Foundation apuesta por una jornada de 21 horas semanales de trabajo. En ambos casos se destaca que trabajar menos horas nos permitiría vivir con menos preocupaciones, centrándonos en otras cosas importantes como la familia y además poder vivir de una forma más sostenible. Aumentar la conciliación y reducir las tasas de desempleo son otras de las ventajas defendidas por los defensores de esta corriente.

En Suecia no son amigos de las utopías y decidieron emprender su propio experimento. Hace unos años se redujo la jornada laboral de los enfermeros de una residencia de ancianos a 6 horas al día.

Lo cierto es que los trabajadores aumentaron su productividad, estaban más motivados y se redujo el absentismo, pero se tuvo que contratar a 17 nuevos empleados y eso disparó los costes, así que después de dos años se volvió a recuperar la jornada habitual de 8 horas.

¿Se puede ser competitivo trabajando menos horas?

Ya hemos visto que hay argumentos para todo y desde Europa son muchos los países que durante años han defendido que se puede ser igual de competitivo e incluso más trabajando menos tiempo. Sin embargo, parece que la realidad empieza a imponerse.

En países como Alemania se ha abierto la puerta a volver a la jornada laboral de 40 horas. La razón es que en los últimos años algunas de sus empresas han optado por la deslocalización hacia países como China, en los que los costes de producción son mucho menores y además los trabajadores están sometidos a largas jornadas de trabajo.

El resultado es que muchas empresas han considerado que la jornada reducida a 35 horas semanales no les permite ser competitivas a nivel internacional y por eso han buscado medidas alternativas fuera de las fronteras nacionales.

Alternativas para conseguir la conciliación y aumentar la productividad sin reducir la jornada

Está claro que no se trata de un debate cerrado, limitar a 35 las horas de trabajo tiene beneficios pero también inconvenientes y el acuerdo sobre un tema tan controvertido puede llegar a ser muy complicado. Lo que hace verdaderamente difícil pensar que en España podamos ver implantada esta jornada en algún momento.

Sin embargo, existen alternativas que bien aplicadas pueden ayudar a reducir la tasa de desempleo, reducir los niveles de absentismo, aumentar la motivación de los trabajadores y a la vez aumentar la productividad.

Una de las medidas que ya se está usando es la flexibilidad horaria. Cada vez más empresas se olvidan del horario regulado taxativamente y dan a sus trabajadores la posibilidad de tener flexibilidad en la hora de entrada. De esta forma, los empleados tienen más tiempo para llevar a sus hijos al colegio e incluso hacer gestiones sin necesidad de tener que desatender su trabajo.

En otras empresas se está optando por ajustar el horario reduciendo los tiempos de descanso. Los trabajadores no tienen tanto tiempo de descanso durante la jornada, pero a cambio se pueden ir antes a casa.

Otra alternativa es apostar por los contratos a tiempo parcial. Así aquellas personas que por motivos personales no pueden desarrollar una jornada de ocho horas pueden dedicar parte de su tiempo a trabajar sin tener que desatender otras cuestiones.

La desconexión total fuera del trabajo también está creciendo en importancia. Debido a las nuevas tecnologías muchos trabajadores están conectados a su trabajo las 24 horas del día, lo que aumenta el estrés y reduce la motivación. Lo que busca esta desconexión es que el trabajador no tenga que atender emails o llamadas de trabajo fuera de su horario laboral, de forma que pueda desconectar su mente y descansar.

Otra forma de mejorar la flexibilidad es apostar por el teletrabajo. Muchas empresas ya permiten que sus trabajadores trabajen uno o dos días a la semana desde casa, de modo que su tiempo en el centro de trabajo se limite a aquellas cuestiones para las que necesariamente deba estar presente. De hecho, el trabajo online sigue creciendo. Si quieres saber más sobre este tema puedes leer “Los 10 trabajos online que más demanda tendrán”.

Además, algunas empresas están optando por medidas de organización responsable del trabajo. Acabando con las reuniones largas y tediosas que hacen que los empleados pierdan parte de su jornada y que al final tengan que estar más horas trabajando para poder sacar adelante el trabajo que han dejado de hacer durante el tiempo que han permanecido en la reunión.

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Sobre el autor Mayka Jimenez

Experta en Derecho, marketing digital y Redes Sociales. Me encanta escribir ¡y leer!

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