¿Cuáles son los pintores impresionistas más importantes?

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La historia del arte está indisolublemente ligada a la historia de la Humanidad. Desde los tiempos del arte rupestre, la pintura ha sido una de las formas de expresión artísticas más populares e interesantes. Pero si hay una época realmente revolucionaria en el devenir de la pintura, es sin duda la que tuvo lugar entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los pintores impresionistas fueron los protagonistas de un cambio radical en la forma de entender el color, la forma, el arte y la expresión. Hoy te contamos cuáles fueron los más importantes y de qué forma influyeron en los artistas que vinieron después.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, en general la pintura seguía un camino marcado claramente academicista. A pesar del surgimiento de brillantes figuras puntuales, la gran mayoría de los pintores se adaptaba a las exigencias que los movimientos culturales de la época (neoclasicismo, romanticismo…) imponían. Sin embargo, a mediados del siglo XIX el movimiento romántico impulsó una liberación de los corsés académicos que dejaron vía libre al arte de maestros como William Turner o Camille Corot. De hecho, la obra de Turner es fundamental para comprender no solo el arte de los pintores impresionistas, sino de la abstracción que triunfó durante el siglo XIX.

Pintores impresionistas: así empezó todo

¿Cuál fue el punto de partid del impresionismo pictórico? Lejos de seguir las pautas del arte más académico, los pintores impresionistas se adaptaron a las nuevas vías abiertas por los artistas antes mencionados, y por otras grandes figuras como Delacroix o Gericault. El nuevo arte propugnaba una libertad desconocida hasta entonces, tanto en el uso de la pincelada o el color como en la elección de los temas. No hay más que echar un vistazo al célebre (y controvertido) cuadro de Gustave Courbet El origen del mundo

Los grandes pintores impresionistas nacieron a mediados del siglo XVIII y desarrollaron su arte durante entre los siglos XIX y XX. En los años inmediatamente anteriores surge el artista que hoy día es considerado como auténtico precursor del impresionismo: Edouard Manet (1832-1883). Si bien sus obras mantienen aún una estética clásica, el uso de grandes zonas planas de color en sus cuadros, la representación de la luz y la elección de temas nunca utilizados antes en la pintura (hasta el extremo de retratar a una prostituta con su criada, o a un grupo de hombres vestidos de traje junto a unas mujeres desnudas) le convierten sin duda en el “padre” del movimiento impresionista.

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Cuatro artistas de referencia

Tras la revuelta protagonizada por los artistas antes mencionados, el impresionismo explotó como un torrente de luz, color, libertad y modernidad. El arte pictórico ya no volvió a ser el mismo, a pesar de que los pintores impresionistas no fueron precisamente bienvenidos por los estrictos académicos de la época. Sin embargo, la corriente era ya imparable y dio lugar a obras inolvidables, creadas por cuatro artistas imprescindibles para comprender el arte del siglo XX.

Claude Monet (1840-1826)

Es considerado el impresionista por antonomasia. Y es que el nombre “impresionismo” deriva del término impresión: los pintores impresionistas captaban impresiones de momentos puntuales, fugaces. Claude Monet plasmó en sus cuadros distintos momentos captados al aire libre, inmortalizando la manera en la que la luz incidía sobre una catedral o la forma en la que los nenúfares se repartían por la superficie de un lago. Sus cuadros son de una modernidad impresionante, herederos directos de las obras de William Turner.

Auguste Renoir (1840-1919)

Baile en el Moulin de La Galette. Auguste Renoir / Wikimedia Commons

Renoir es un artista con una obra muy especial. Sus lienzos persiguen captar la magia de la luz y del movimiento en un instante concreto, como el famosísimo Baile en Le Moulin de la Galette. Una obra magnífica que muestra un dominio del color y de la pincelada  desconocido hasta entonces. En sus últimos años, Renoir abandonó el impresionismo para abrazar de nuevo el arte más academicista.

Edgard Degas (1834-1917)

Conocido como “el pintor del ballet”, Edgard Degas es mucho más que eso. De hecho, es uno de los pintores impresionistas más interesantes. A diferencia de sus compañeros de escuela, fascinados por el color, Degas apuesta por modernizar el concepto de forma y de movimiento, y deja un poco atrás la preocupación por la paleta cromática. Por otra parte, muchos de sus cuadros tienen un fuerte contenido social que refleja el lado oscuro de la “vida alegre” parisina. Los bebedores de absenta, sin ir más lejos, muestra la tristeza y la desolación con una agudeza desconocida hasta entonces.

Georges-Pierre Seurat (1859-1891)

Célebre por desarrollar el puntillismo (técnica pictórica consistente en componer imágenes mediante la combinación de cientos de pequeños puntos de color, que se funden en la retina cuando se observan desde una distancia determinada), Seurat nos legó lienzos tan fascinantes como el que plasma Una tarde de domingo en la Grand Jatte. Su contribución a la modernidad no contempla solo el descubrimiento de la técnica puntillista: sus formas recortadas y sobrias, separadas por zonas de color sin apenas volumen, anticipan movimientos como el cubismo.

Post-impresionistas: hacia la modernidad

Estos cuatro pintores impresionistas, junto con muchos otros maestros como Alfred Sisley o Maurice de Vlaminck, despejaron el camino del arte de prejuicios y corsés anticuados. Inmediatamente después (y en ocasiones, casi al mismo tiempo) los post-impresionistas elevaron el listón del atrevimiento y la modernidad. En forma de lienzos donde el realismo perdía su primacía, crearon decenas de obras maestras que a día de hoy nos continúan maravillando por su espectacularidad.

Los más destacados y célebres de los pintores post-impresionistas son Vincent Van Gogh, Paul Gaugin y Paul Cézanne. Sus obras se cotizan por millones de euros, aunque en realidad hoy día es difícil encontrarlas a la venta. Vincent van Gogh necesita poca presentación: a su arte alucinatorio, libre, lleno de movimiento y de una modernidad que impresiona, se suman su compleja vida y su tormentosa personalidad. Y qué decir de Paul Gaugin, un artista arrollador que combinó un talento fuera de serie con una experiencia vital digna de una novela… Paul Cézanne, por su parte, no llevó una vida tan aventurera, pero sus magníficos lienzos anticipan la estética cubista y expresionista. De hecho, su influencia se mantiene en el arte de nuestro días.

El comienzo de una nueva era

Los pintores impresionistas se atrevieron a romper con un arte que había dejado de investigar y de evolucionar. Decidieron coger el caballete y los pinceles y salir al exterior, a plasmar la forma en la que la naturaleza se muestra cambiante por segundos. Escogieron dibujar del natural, reflejando la vida de aquellos que menos parecen interesar a la sociedad. En definitiva, convirtieron la pintura en una herramienta de investigación, comunicación y denuncia social. Y aunque fuera solo por esta razón, los apasionados por el arte les debemos un sentido homenaje.

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Sobre el autor Marta Sanchez

Soy redactora, editora y estilista freelance especializada en decoración y DIY. Me encantan el arte contemporáneo, el interiorismo y el montaje de espacios.

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