Proceso de Aprendizaje e importancia de las emociones

La frialdad de la educación

La manera de aprender está cambiando. Estamos pasando de un estilo de aprendizaje frío, objetivo y puramente racional a otro más basado en las emociones, en el que es tan importante el contenido como la forma en que adquirimos ese aprendizaje, las sensaciones y sentimientos que lleva asociado e incluso lo que nos transmite aquel que nos ha de enseñar la materia.

Proceso de Aprendizaje e importancia de las emociones

El aprendizaje frío ha sido una tónica en nuestra educación. Los conocimientos tenían que ser absorbidos y trabajar con ellos de una manera analítica y racional, sin dar cabida a nada más. El dicho “la letra con la sangre entra” viene a representar hasta cierto punto esta forma de educar.

Desde siempre se han considerado las emociones como fuerzas caprichosas que manejan nuestra voluntad y ante las que no podemos hacer nada en muchas ocasiones. Es lo que siempre se ha denominado como “pasiones”, esos caballos desbocados que había no solo que controlar, sino que preferentemente había que desensillar de nuestro carro racional para poder tomar las mejores decisiones, pero ¿cómo se va a mover un carro sin caballos?

El papel de las emociones

Hoy en día se está empezando a dar la importancia que se merecen las emociones en el proceso de aprendizaje. Ahora reconocemos que la mayor parte de este aprendizaje es emocional y por tanto tenemos que tenerlas en cuenta a la hora de enseñar y transmitir las bases de un efectivo aprendizaje.

Los estudios más recientes consideran que la memoria es en su mayor parte emocional. Es decir, de todo lo que vivimos y que guardamos en la memoria, la mayor cantidad de la información es emocional con su impronta corporal. Posteriormente, cuando recordamos lo hacemos adjuntando imágenes, sonidos, y otros elementos a esa emoción, como que le vamos dando forma al recuerdo mientras recordamos.

Aquí puedes leer un artículo sobre la importancia de las emociones.

Si tenemos esto en cuenta a la hora del aprendizaje, podemos entender cómo al aprender de una manera que afecte a nuestras emociones vamos a poder obtener un mayor aprendizaje y por tanto mejores resultados. A la larga podemos ver cómo este hecho se manifiesta no solo en resultados académicos sino que los éxitos que obtendremos a lo largo de la vida.

El papel de la razón

Tampoco hay que caer en el otro extremo que también hay veces que llegamos a él por inercia o incluso a veces por interés. Que estemos descubriendo la gran importancia que tienen las emociones en el proceso de aprendizaje no significa que tengamos que infravalorar y dejar de lado la razón.

No debemos olvidar que los procesos racionales, el pensamiento, el lenguaje, el análisis crítico, la toma de decisiones… son productos de la más avanzada evolución de nuestro cerebro. Esta parte racional debemos reivindicarla y hacerla complementaria de la otra parte emocional y que estamos tratando aquí.

La razón nos ayuda a conocer, manejar, gestionar las emociones de las que hemos hablado anteriormente. Esta razón sería el conductor del carro que dirige y controla los caballos normalmente desbocados y los lleva donde quiere que vayan.

Gracias a la fuerza e impulso de los caballos y el manejo junto a la memoria del piloto podemos viajar, proyectar y poner en marcha nuestro proyecto de aprendizaje y así lograr un nivel de aprendizaje de excelencia.

El baile emoción-razón

Como ya hemos planteado anteriormente con el símil del carro, los caballos y el piloto, la conjunción de razón y emoción con base en el cerebro nos permitirá analizar, vivir, sentir, tomar decisiones, ejecutar… aquello que surge de dentro de nosotros y que necesita alguna manera para expresarse.

Nuestro objetivo es trabajar para conseguir una armonía y un ritmo entre ambas partes que nos permita obtener la mayor eficacia a la hora de aprender a distintos niveles, desde el más básico del colegio hasta los cálculos y problemas más complejos tanto filosóficos como vitales que se nos plantean a los adultos.

Un aprendizaje de solo razón nos lleva a una acumulación de datos que podríamos manejar e incluso jugar pero sin un sentido lúdico de disfrute. Solo serían representaciones mentales de realidades que nos ayudarían a conocer quizás “objetivamente” una realidad que no llegaríamos a alcanzar por ausencia de conexión vital con la misma.

Por otra lado, un aprendizaje de solo emoción nos llevaría a la descentralización, desenfoque, falta de análisis crítico y toma de decisiones, lo que redundaría en una forma de actuar en la que no acabaríamos aquello que empezamos, seríamos seres impulsivos y nos quedaríamos sin sentido y con falta de orientación.

Te invitamos a que escuches en este vídeo al profesor Ignacio Morgado dando una charla TEDx sobre emoción-razón:

El futuro de las emociones

El estudio de las emociones y su importancia para nuestra vida y el aprendizaje ya está aquí para quedarse. Cada día surgen nuevos estudios relacionados con las emociones tanto a nivel neurológico, psicológico y moral. Poco a poco se va implantando una nueva metodología educativa en la que el componente emocional es básico; así, hay escuelas en las que se empieza ya a trabajar la inteligencia emocional de los niños. Las diversas formaciones que orbitan alrededor de las emociones ofrecidas tanto a nivel presencial/local como de manera virtual están creciendo exponencialmente. Aquí puedes leer un artículo sobre un caso de implantación de la educación emocional en el colegio.

Como podemos comprobar, el mundo de las emociones está surgiendo de la cueva oscura en la que siempre ha estado instalado y se está haciendo un hueco en nuestras vidas, desde la observación de nuestro estado cuando nos despertamos, el desarrollo de la empatía en nuestra relación con los otros hasta la potencialización que se está haciendo a nivel científico y académico.

Un estado de calma y serenidad mental, junto a una claridad en nuestros objetivos y metas vitales y un alto grado de amor propio nos ayudará a poner más atención y desarrollar nuestra concentración en aquello que queramos aprender, nos permitirá tener una visión más amplia y consciente del contenido y podremos extraer, captar y trabajar los diversos elementos de una manera plena, consciente y altamente exitosa.

Está en las manos de cada uno el dar la importancia que se merecen las emociones a la hora de aprender y explotarlas a nuestro favor siempre con cabeza, es decir, con la otra parte complementaria y necesaria como es la razón.

Originally posted 2016-07-27 06:23:54.

About the Author Carlos Postigo

Psicólogo terapeuta profesional de la salud y el desarrollo personal. Formador y escritor de temática psicológica y de crecimiento personal.

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