Restauración de muebles: 10 trucos low cost

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La restauración de muebles es hoy mismo una de las aficiones que más seguidores tiene. No hay más que entrar en Internet y echar un vistazo a los cientos de blogs, webs y plataformas que hablan sobre cómo renovar los muebles y devolverles todo su esplendor… Aunque en realidad, el concepto de “restauración de muebles” se refiere a la recuperación de las piezas antiguas, de estilo y con muchos años a sus espaldas. De hecho, es una profesión difícil que requiere años de práctica para poderla dominar bien. Pero si lo que quieres es restaurar tus muebles de forma rápida y barata, hoy te contamos cuáles son los 10 trucos low cost más interesantes.

La restauración de muebles como profesión

Antes de empezar con los trucos, ¿te has planteado formarte en restauración de muebles? Si te gustan el bricolaje, la carpintería, la ebanistería y las artes decorativas, puede ser una salida laboral muy interesante para ti. Hace años, muchos muebles antiguos terminaban en los contenedores o los rastrillos; sus dueños preferían comprar muebles nuevos, más prácticos y “modernos”, y dejaban atrás verdaderos tesoros. Pero actualmente la mayoría de las personas son conscientes del valor de esas piezas, fabricadas con maderas nobles como la caoba, el nogal o el roble y con acabados maravillosos que nunca pasan de moda…

Precisamente por eso, la restauración de muebles se cotiza hoy más que nunca. Los profesionales pueden llegar a cobrar sueldos muy interesantes, al tiempo que realizan una labor llena de encanto y creatividad. Si te interesa este sector laboral y estás pensando en informarte, echa un vistazo a nuestro artículo sobre los mejores cursos para restaurar muebles. Encontrarás titulaciones oficiales, masters y formación profesional, así como cursos y talleres para aficionados que te enseñarán las técnicas más atractivas al tiempo que te diviertes.

restauración de muebles10 trucos low cost para restaurar tus muebles

Y ahora, ¡vamos con la práctica! La restauración de muebles no es algo que se pueda enseñar en un post, por extenso y completo que sea. Existen mil técnicas, productos y materiales que es preciso conocer y dominar para poder enfrentarse con cualquier pieza, por antigua o valiosa que sea. De hecho, cualquier restaurador profesional te dirá que hay tantos casos distintos como muebles distintos… Sin embargo, hay ciertos problemas que se presentan de forma habitual en prácticamente todos los muebles de madera. Con estos trucos podrás atajar muchos de ellos de manera eficaz, con la seguridad de que quedarán perfectamente arreglados y durarán unos cuantos años más en buen estado. ¡Toma nota!

Eliminar la carcoma de manera definitiva.

¿Tu mueble muestra unos agujeritos irregulares de los que cae serrín? Entonces, está afectado por la carcoma

  • (anobium punctatum)

. Es un insecto coleóptero cuyas larvas se alimentan de la celulosa de la madera. Para eliminarla tendrás que inyectar un líquido desinsectante en todos los agujeros. Mientras lo inyectas, seca con un paño los goterones y restos de líquido para que no manchen la madera. Cuando termines, aplica más líquido a las partes no vistas del mueble empleando una brocha: interiores de cajones, fondos… Termina envolviendo el mueble en plástico resistente y cierra con cinta de embalar. Antes, deja dentro un gran trozo de algodón empapado en el líquido. Deja que el tratamiento haga efecto durante un mes. Un consejo: si lo haces en primavera, tendrás muchas más posibilidades de erradicar la infestación.

Arreglar un barnizado a muñequilla.

El barnizado a muñequilla o con goma-laca es un clásico de los muebles de estilo. Brillante y cálido, si se cuida puede durar cientos de años en perfecto estado. Pero si se moja o se raya, pierde su lustre… Recuperar un barnizado a muñequilla es una técnica básica de restauración de muebles. Hazlo así: sobre la parte estropeada, deja caer unas gotas de aceite de vaselina. Frota con lanilla de acero nº 000 en la dirección de la veta. Haz una muñequilla metiendo un poco de algodón en un trapo de camiseta blanco y mójala con un poco de alcohol de 96º. Pasa la muñequilla para extender el aceite y ve haciendo pasadas en el sentido de la veta, en zigzag, hasta que el desperfecto vaya desapareciendo. Nunca dejes la muñequilla parada sobre el barniz: si tienes que parar, levántala y apóyala sobre un plato o tapa. Pule hasta sacar brillo, humedeciendo la muñequilla con un poco de alcohol cuando sea necesario.

Renovar un mueble encerado.

Los muebles encerados atesoran todo el encanto de lo rústico. Cuando tus muebles parezcan sucios y sin brillo, tendrás que renovar su acabado. El proceso para la restauración de muebles encerados es el siguiente: en primer lugar, limpia el mueble con lanilla de acero y esencia de trementina (aguarrás puro). Frota con la lanilla y retira el aguarrás sucio con un paño limpio que no suelte pelo. Cambia de lanilla y de paño constantemente para no ensuciar de nuevo la madera. Cuando termines, aplica una mano de cera de anticuario incolora usando una brocha. Extiéndela muy bien y procura que no entre demasiada en las tallas, rendijas, etc. Espera una hora y saca brillo con un cepillo de zapatos envuelto en una media. Aplica otra capa de cera, esta vez aún más fina que la anterior. Espera 24 horas y pule de nuevo. ¡Impresionante!

Encolar el cuadro de una silla.

¿Tus sillas “bailan”? Es normal que se desencolen, con el trote que les damos… Pero también es peligroso dejarlas tal cual. Tendrás que encolarlas de nuevo si no quieres que alguien termine llevándose un buen susto. Para ello, marca cada pata con un número (con lápiz) y marca también la parte en la que va encolada. Así no tendrás problemas para saber dónde va cada una. Con un mazo de goma, golpea suavemente las uniones hasta separarlas de las patas. Desmonta el mueble (o las juntas que estén sueltas), y con un cúter retira la cola vieja endurecida. Lija para afinar. Aplica cola blanca abundante y vuelve a unir la silla, golpeando con el mazo para insertar las espigas hasta dentro. Para mantener el cuadro de la silla unido mientras se seca la cola, apúntate un truco que usan los profesionales de la restauración de muebles: utiliza una goma cortada de una cámara de neumático pinchada (las puedes pedir en cualquier taller y cortar tiras con unas tijeras fuertes). Ata el cuadro y enrolla un palo o lapicero a modo de torniquete: la goma presionará las uniones sin estropear la madera. Quita el exceso de cola con un paño húmedo y espera 24 horas para quitar la goma.

Pegar un chapado que se levanta.

Los muebles antiguos y de estilo suelen estar construidos con maderas bastas, revestidas por el exterior con preciosas hojas de maderas nobles. Raíz, palisandro, caoba, marqueterías… El problema que suelen presentar es que con el tiempo la cola se deteriora y las chapas se levantan, con el riesgo de romperse. Para evitarlo, levanta con cuidado la chapa usando una espátula. Aplica cola de contacto en la superficie del mueble y en la cara interior de la chapa. Mantén ambas piezas separadas durante el tiempo que indique el envase, y después presiona para pegarlas.

Eliminar rayones y arañazos en madera.

Es uno de los problemas más habituales que se encuentran los expertos en restauración de muebles. Eliminar los arañazos no es sencillo, y de hecho, muchos muebles antiguos perfectamente restaurados los conservan. Los profesionales no son amigos de lijar las maderas antiguas y noble y prefieren mantenerlas en buen estado, aunque sea dejando las marcas del paso del tiempo. Pero si quieres disimular desperfectos en un mueble, puedes usar rotuladores color madera (los venden en centros de bricolaje y droguerías especializadas). Pintas el rayón, frotas con un paño… Y listo. Los arañazos más profundos se rellenan con ceras de color.

Pintar un mueble en blanco envejecido.

Más que de restauración de muebles, este consejo es sobre decoración o renovación. Si te has aburrido de algún mueble de madera pasado de moda, te proponemos que le cambies el look con un acabado en blanco envejecido o decapado. Limpia el mueble con alcohol y píntalo con dos manos de pintura a la tiza (Chalk Paint) de color blanco. Deja secar y lija el acabado, insistiendo en esquinas, molduras y algunas zonas para sacar la madera que hay debajo. Quita el polvo y aplica una cera de patinar (con un ligero tono sombreado), sacándole brillo transcurrida una hora.

Renovar el tapizado de una silla.

Los muebles tapizados son mucho más frágiles que los que están construidos solo con madera. Las telas y los rellenos terminan por desgastarse, rasgarse o hundirse. Finalmente los sillones y las sillas pierden su prestancia y su belleza. La tapicería es un complemento perfecto a la restauración de muebles, si bien muchos profesionales prefieren derivar este tipo de muebles a los expertos en tapicería tradicional. Pero hay algunas cosas que puedes arreglar tú fácilmente, como por ejemplo los asientos de las sillas. Para dejarlos como nuevos, quita los tornillos que los unen a las patas. Con una pata de cabra de tapicero (a la venta en tiendas de material de tapicería), retira las tachuelas y las grapas para quitar la vieja tela. Cubre el asiento de espuma o crin con un muletón (un tejido esponjoso usado en tapicería) o una gomaespuma de 2 cm de espesor. Corta una pieza a la medida y grapándola con grapadora de pistola. Cubre el muletón con la nueva tela y grápala también, tensando y ajustando las esquinas. En el vídeo sobre este consejo podrás ver el proceso completo, incluyendo el arreglo de las cinchas que van grapadas a la base de la silla. Un trabajo de calidad y bien explicado, que te servirá como guía para restaurar tus propias sillas.

Reconstruir una moldura rota o perdida.

Aunque no sean muebles propiamente dichos, la restauración de espejos y marcos entran de lleno en el campo de la restauración de muebles. De hecho, los auténticos expertos en restauración también lo suelen ser en talla, reconstrucción de piezas y técnicas de dorado y plateado. Recuperar un espejo o un marco antiguo no es fácil, más aún si alguna de las molduras se ha perdido. Sin embargo, si eres un poco habilidoso y te gusta modelar, puedes intentar reconstruirlo con éxito. Para ello, utiliza una pasta para modelar de las que se usan en manualidades (como por ejemplo, esta pasta de papel). Aplica un poco de cola blanca en la zona donde irá la reconstrucción. Ablanda la pasta con las manos húmedas y presiona un trozo sobre la zona encolada. Ve dando forma a la moldura usando los dedos húmedos, espátulas, etc. Cuando hayas obtenido la forma deseada, deja secar la pasta hasta el día siguiente. Entonces podrás tallar la moldura con un cúter y lijarla para obtener la forma definitiva. Ya solo te queda pintarla, teñirla o dorarla. ¡Un trabajo de profesional!

 

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Sobre el autor Marta Sanchez

Soy redactora, editora y estilista freelance especializada en decoración y DIY. Me encantan el arte contemporáneo, el interiorismo y el montaje de espacios.

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