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Medidas correctoras para los potenciales riesgos laborales

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En todo trabajo hay riesgos laborales, no hay duda; y precisamente por ello debéis (debemos) tener todas las precauciones del mundo a la hora de hacer las tareas que tengáis encomendadas. Y sí, da igual que seáis operarios de una metalúrgica u oficinistas, ya que a ambos les pueden pasar accidentes de diversos grados.

riesgos laborales

Pues bien, el asunto es que en esta ocasión vamos a echar un vistazo a cuáles son las medidas correctoras que deberían aplicarse en un puesto de trabajo de oficina cuando haya una situación que potencialmente pueda ser peligrosa.

Medidas correctoras para los riesgos laborales

Evitando caídas al mismo nivel

Esto básicamente hace alusión a todas aquellas situaciones en las que tengamos la posibilidad de caernos en el puesto de trabajo porque el sueldo esté resbaladizo, porque haya algo tirado que suponga un estorbo, etc. Ante este tipo de situaciones básicamente hay que limpiar adecuadamente la superficie sobre la que se transita, y si es necesario poner una lámina protectora adicional que aumente la adherencia, que así sea. Esto último es típico en los suelos con baldosa, donde los resbalones son el pan nuestro de cada día.

No obstante, y si bien a veces es obvio que tener limpio el puesto de trabajo es lo normal, hay que procurar avisar a los responsables de limpieza. Primero para que estén al tanto, y segundo para que apliquen las técnicas necesarias para solucionar este problema de manera adecuada (un objeto pesado debe moverse con la herramienta adecuada, determinados químicos que se hayan podido esparcir pueden ser peligrosos, etc.).

Cuidado con las caídas a distinto nivel

¿Quién no se ha caído o ha tenido un susto con un taburete o una escalera mientras trataba de llegar a ese “recóndito lugar” de la estantería? En almacenes es típico, y además una de las causas de lesión más frecuentes. La solución pasa por asegurarse en primera instancia de que la escalera esté bien fijada y en buenas condiciones (hay cada una que da pena…); y si llega a ser necesario que otro trabajador os eche una mano mientras subís, que así sea.

Por otra parte no tratéis de subir corriendo y/o de malas maneras, ya que tarde o temprano del trompazo no os librará nadie. Y por cierto, si la escalera es muy alta, como podría ser el caso de las telescópicas que utilizan los electricistas, contemplad el uso de arneses. Puede que sean un engorro, pero son mejor opción que romperse una pierna o algo peor, ¿verdad?

Riesgo de golpes contra el mobiliario

Vivimos en una sociedad muy movida, donde quien no corre vuela; por lo que no es extraño ver a los trabajadores en sus puestos yendo de un lado a otro como si no hubiera un mañana. No voy a ser yo quien diga que esto no es correcto, pues de sobra está dicho; pero lo que si diré es que para evitar golpes con mobiliario, esquinas varias y demás, hay que andar con mil ojos. Puede que la cosa se quede en un inocente roce contra una pared de madera de la oficina, pero también podría darse la situación de que un trabajador en un taller se rasgara con una varilla metálica; lo que podría acarrear serias complicaciones.

Las solución aquí pasa, primero, por mirar; y segundo, por señalizar aquellos salientes que puedan ser peligrosos. Por ejemplo este sería el caso de los escalones que por el color o la textura de una moqueta se camuflan, etc.

Por cierto, el orden en este punto es clave, ya que estos golpes no siempre son contra elementos fijos, sino también contra cosas que están donde no deberían.

Riesgos eléctricos

Los riesgos relacionados con la electricidad son muy peligrosos, ya que una “enganchada” puede repercutir en un paro cardíaco y/o en graves quemaduras.

Primero de todo no debéis manipular instalaciones eléctricas si no tenéis la preparación, autorización y necesidad. De hecho no deberíais estar haciendo nada relacionado con la electricidad a no ser que vuestro trabajo esté relacionado con ella.

Ahora bien, a veces las descargas no se dan por andar manipulando, sino simplemente por tocar una superficie metálica que está expuesta a una cables pelados (por ejemplo). Aquí solo cabe hacer una cosa para evitar sustos y desgracias: mantener el equipo eléctrico en condiciones adecuadas y garantizarse de que todo aquello que se conecte a la red tenga toma de tierra. Esto derivará la descarga hacia el diferencial (que debería saltar en estos casos).

En caso de duda consultad con el encargado de mantenimiento de vuestro centro de trabajo antes de tocar nada.

Evitar los incendios es primordial

Obvio, ¿verdad? Pues sabed que muchas veces, de manera consciente o inconsciente, no ayudamos mucho para que esto sea una realidad. ¿Quién no ha dejado por la noche equipos eléctricos conectados?¿Quién no se ha dejado alguna vez junto a una calefacción algo que pueda prenderse? Este tipo de detalles pueden marcar una gran diferencia, ya que en un despiste os podréis encontrar con que surge el fuego de manera completamente inesperada.

Uno de los casos más conocidos esta relacionado con el apartado anterior, el de los riesgos eléctricos. Me refiero a cuando uno va y se encuentra con que en un ladrón han conectado aparatos que consumen demasiado, o que incluso se ha conectado un ladrón a otro para meter más equipos. Sabed que estos dispositivos tienen una corriente máxima con la que pueden lidiar, y que a partir de ahí puede pasar cualquier cosa. De hecho muchos incendios en viviendas se dan por esto.

La solución pasa por evitar este tipo de situaciones. ¿Cómo? Planificando una instalación eléctrica proporcionada a las necesidades reales del punto de trabajo.  También ayuda mucho el hecho de que seáis ordenados y limpios, ya que por un descuido podríais tirar algún material inflamable sobre una fuente de calor.

Una cosa más: nada de fumar en los centros de trabajo. Y especialmente si manejáis sustancias inflamables, explosivas o corrosivas. Por imprudencias de este tipo ha habido que lamentar muchos daños.

Cómo reaccionar ante un incendio

Independientemente de que hayáis tomado medidas para evitar los incendios, estos podrían darse. Y especialmente si estamos hablando de entornos de trabajo donde haya materiales inflamables, hornos y similares elementos de riesgo. Ante esta situación hay que tener conocimiento de lo siguiente:

  • ¿Donde se encuentran los extintores?
  • ¿Son adecuados los extintores para el tipo de fuego que podría originarse (eléctrico, etc.)?
  • En caso de que haya tiempo para reaccionar, ¿qué máquinas deberían apagarse para mitigar riesgos?
  • ¿Cómo es el plan de evacuación de edificio y donde está el punto de encuentro?
  • ¿Quién es el encargado de llamar a los bomberos?

Tened también en cuenta que ante la necesidad de evacuación de un edificio hay que ser doblemente previsor y seguir los puntos que hemos ido viendo anteriormente a modo de prevención. Es decir mucho ojo con el desorden; y especialmente si es con productos inflamables o explosivos. De hecho un mero mueble mal ubicado o una mancha de aceite en el suelo podría provocar un contratiempo en una situación de emergencia.

Puede que parezcan cosas simples y obvias, pero a la hora de la verdad somos muy imprevisibles y pocas veces tenemos esos temas en cuenta; provocando que ante una situación de alarma por incendio se agrave el momento a raíz de imprudencias o mala planificación.

Riesgos por fatiga ocular

Aquellos puestos de trabajo en los que se requiere que el operario esté fijando a vista de manera continuada tienen un riesgo añadido: la fatiga ocular. Que en esencia viene a significar que los ojos se cansan y secan, haciendo que el cerebro poco a poco se vaya fatigando y ponga menos atención en lo que se está haciendo.

Si el trabajo en cuestión es el de un administrativo (por ejemplo), no habría mucho riesgo, pues a lo más que os enfrentaríais es a que algo quede mal en el algún archivo. Pero si trabajáis como gruista, conductor y similares, el riesgo es muy real. Un fallo en estas situaciones puede provocar pérdidas humanas, heridos y graves daños materiales.

Para evitar que esto pueda pasar hay que tomar una serie de pequeños descansos a lo largo dela jornada laboral. Por ejemplo cinco minutos cada hora harían que rindierais más y de manera más segura al “refrescaros”. Aprovechad también para tomar líquidos de manera frecuente y, si fuera necesario por el ambiente, para remojaros la cara con agua fría.

También tenéis que tener en cuenta que una buena iluminación y una zona de trabajo adecuadamente aclimatada y aireada son esenciales.

¿Qué es el túnel carpiano y por qué hay que prevenir que se inflame?

Probablemente conozcáis a alguna persona que sufra del túnel carpiano, ¿verdad? Se da especialmente entre administrativos, diseñadores y, en general, entre aquellos que tengamos que emplear un ordenador de manera intensiva para realizar nuestras tareas. Básicamente es una inflamación de los tendones que pasan por una cavidad existente en la base de la mano (el túnel carpiano). Una problemática que en muchos casos acaba en un quirófano.

Para evitar esta situación lo más adecuado es escribir y/o hacer las tareas necesarias en el ordenador posando la muñeca en una superficie. Es decir, que nada de mantener la muñeca a pulso sobre un teclado o ratón; es importante que se encuentre sobre un firme a fin de que no haya presiones en los tendones.

Fatiga muscular

Estar largos ratos trabajando en la misma posición, y especialmente sentados, puede hacer que el riesgo sanguíneo se vea afectado y aminorado en determinadas partes del cuerpo. Esto puede conllevar, además de en fatiga muscular, en músculos adormecidos y problemáticas más considerables si se mantiene la costumbre durante un tiempo prolongado y/o si se sufre de determinadas dolencias. De ahí que sea importante tomar descansos periódicos para estirar los pies, relajar la vista y tomar algo de líquido.

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Sobre el autor Mónica Neva

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