¿Qué es una smart city?

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¿Quién de vosotros dejaría una ciudad de 400.000 habitantes y todos los servicios para irse a vivir al campo entre cabras y conexiones a Internet que dan ganas de llorar? ¡Presente! La cosa es que a pesar de que esto sea una experiencia gratificante no somos más que cuatro locos los que aguantamos sin tener el bar de turno junto al portal, el autobús a la vuelta de la esquina o el trabajo en el barrio de al lado (supongo que trabajar en la red ayuda con esto último). Las facilidades de las grandes urbes han hecho que cada día que pasa seamos más sedentarios y dependientes del confort y de la vida fácil y cómoda. De hecho es lo que nos ofrece la tecnología que campa a sus anchas allá por donde miremos. ¿No os parece? Las smartcities nos pisan los talones; sin duda.

Smart cities

Smart cities

¿Habéis escuchado alguna vez este término anglosajón? Si no es así dad por sentado que en menos de lo que tarda en cantar un gallo con afonía os lo encontraréis, pues se trata de un concepto que lleva años implantándose de manera progresiva. Hace referencia a la tecnificación y virtualización de las ciudades. Sí, como suena; el hecho de emplear la tecnología para optimizar los recursos de una urbe y de sus habitantes.

Ahora bien, más allá del término dado al asunto no cabe duda de que nos encontramos ante un antes y un después. ¿Quién hubiera imaginado hace apenas 30 años que en estos momentos circularían por nuestra calles autobuses eléctricos, que desde la distancia se sabría qué plazas del aparcamiento están ocupadas y cuáles no, o que se comenzarían a plantear sanciones para vehículos diésel a raíz de sus elevadas tasas de contaminación? Vivimos dentro de un concepto que nos lleva de manera irremediable a la digitalización de la sociedad, al control de lo privado por parte de las autoridades gubernamentales, a lo ecológico por defecto y, como era de esperar, a explotar cada recoveco de nuestro día a día hasta límites insospechables.

Calidad de vida vs. Seguridad

La esperanza de vida se alargará, pues los alimentos que consumimos y necesitamos se alterarán molecurlamente para adecuarlos a nuestro organismo; muchas enfermedades pulmonares y tópicas desaparecerán por la falta de partículas tóxicas en el aire, la automatización será un hecho que nos hará considerar la necesidad de dar identidad a las máquinas (os recomiendo encarecidamente que veáis “Cortocircuito”), la violencia física desaparecerá al incrementarse la seguridad y disminuir las desigualdades sociales, etc. En definitiva, queridos amigos, nos encontramos ante un panorama futurísta en el que los bits, los electrones y las neuronas reproducidas serán la nueva realidad.

¿No os parece increíble que podamos estar pensando en estas cosas? ¡Pareciera que estuviéramos hablando de Minority Report! De hecho, la idea de control social mostrada en “El informe de la minoría” -Philip K. Dick- podría darse en las smartcities sin mayor problema. Quizá no llegando al extremo que se muestra después en la adaptación cinematográfica de Spilberg, pero sí rozando lo paranoico. Y para ejemplo nada mejor que los chips nfc que hace no muchos años comenzaron a implantarse de manera masiva. Un elemento electrónico que nos permite acceder de manera sencilla a miles de servicios, identificándonos a través de un perfil digital implantado y haciendo que el paso a convertirnos en un símil a Robocop esté a la vuelta de la esquina.

Smartcities: una revolución laboral

La dependencia tecnológica en las smartcities será brutal, así que el panorama laboral también cambiará de manera irremediable. Saldrán nuevos oficios y profesiones que revolucionarán todo lo que conocemos hasta el momento, desaparecerán trabajos que hasta ahora habían formado parte de nuestro día a día, muchas tareas se verán controladas por las máquinas, quienes producirán de manera más precisa, eficiente y económica; el sistema educativo dará un vuelco para adecuarse cada vez más a las necesidades de las grandes corporaciones, dueñas de un futuro dependiente del nuevo capital; y en definitiva todo cambiará en el panorama económico de las smartcities; dejando por otro lado lo campestre no en un segundo plano, sino en un tercero o cuarto. ¡A los de provincias no nos tendrán en cuenta! Ups!

¿No os gustaría conocer qué profesiones y oficios serán determinantes en la nueva economía que las smartcities traerán? Pues vamos a echar un vistazo a los más relevantes:

  • Analistas de “Big Data”

    Cada vez hay más medios para tomar datos de los ciudadanos de manera indiscriminada, y los chips nfc no son más que una de las tantas vías. Ahí están los robots que peinan las redes en busca de todos aquellos movimientos que hacemos los usuarios o las aplicaciones que se descargan de los exploradores web para controlar nuestras sesiones. Sea como sea todo este flujo de datos hay que procesarlo, y de las conclusiones que de ahí se saquen se cubrirán las necesidades que la nueva sociedad pueda tener.

    Por ello cada vez más las empresas pedirán expertos en análisis de big data, una profesión que tendrá que manejar el torrente de información obtenida por los sistema automatizados.

  • Programadores de autómatas industriales

    Las smartcities tendrán poca industria, pues la mayor parte de su economía estará centrada en el sector servicios. Pero entonces, ¿quién producirá? Fácil, los robots.

    Las fábricas seguirán con el progresivo e imparable proceso de automatización que están forzando, haciendo que la producción se amplíe y la necesidad de trabajadores se reduzca de manera progresiva. Aunque eso sí, esto requerirá sí o sí de personal especializado en diseño, desarrollo, programación y mantenimiento de robots industriales.

    De hecho hay varias profesiones que se adecuan a este perfil, pero sin lugar a dudas la que será crucial es la del programador de autómatas. Un especialista que a base de código es capaz de automatizar los movimientos de las máquinas para que de manera autónoma puedan producir día y noche. ¿Será posible que estas sean quienes suplanten la necesidad de cotizar a los trabajadores y podamos todos tener una renta generada por las máquinas? Hay voces que han propuesto esta idea.

  • Psicólogos

    No, no es una broma. Los psicologos serán vitales en un futuro no muy lejano. Y la razón es sencilla: las tecnologías están avanzando a un ritmo tal que las dependencias, los desfases laborales, el aislamiento y otras tantas problemáticas derivadas de la conducta y de la no adaptabilidad serán punta de lanza en el sector médico. Aún a pesar de que la vida será más sencilla y cómoda todo hace pensar que el aislamiento social y la dependencia a las tecnologías nos convertirán en solitarios irremediables.

    De hecho todo esto lleva años dándose en sociedades que se han enganchado al carro de las smartcities antes de lo que hubiera sido “sano”. Ahí tenéis a Japón, Singapur o Corea del Sur. Comparad los datos de problemáticas de conducta asociadas a la marginación y las tasas de suicidio en estos países. Entenderéis el porqué de que los psicólogos vayan a ser realmente necesarios.

¿Estáis preparados para el futuro que nos traen las smartcities?¿Queréis vivir la era de la robótica? Os recomiendo que echéis un vistazo a nuestro ebook “¿Hay trabajo en un futuro exponencial?”, donde os decimos todo lo que necesitáis saber sobre la automatización de la economía.

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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