Cómo darse de alta de autónomo con tarifa plana

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En estos momentos España se encuentra en medio de un contexto económico que favorece el emprendimiento y la creación de proyectos arriesgados e innovadores. El paro está poco a poco mejorando desde hace ya varios años, la prima de riesgo hace que los intereses se mantengan controlados, el grifo crediticio está volviendo a gotear, y lo que es más importante, la red ha abierto nuevas oportunidades por doquier. ¿Tenéis alguna idea en mente? Pues sabed que podréis aprovecharos de la tarifa plana para autónomos y dejar de lado la monstruosa cuota del RETA por un tiempo. ¿No es interesante? Pues seguid leyendo, que en el post de hoy os cuento cómo conseguirla y cómo es el proceso para convertiros en autónomos.

Tarifa plana para autónomos

Tarifa plana para autónomos

Cinco beneficios de ser autónomo

Ventajas de ser autónomo

Ventajas de ser autónomo

Antes de mostraros cómo conseguir la tarifa plana para autónomos voy a permitirme unos preámbulos para ir animándoos. Vamos a echar un vistazo a algunas de las ventajas de ser autónomo:

  • Libertad horaria y de calendario

    Una de las principales ventajas de ser autónomo es que no hay quien os diga qué tenéis que hacer a qué hora y en qué día. A no ser que seáis falsos autónomos (que no creo) tendréis la libertad de escoger si queréis madrugar o no, si queréis trabajar un día en concreto entre semana o no, o mismamente si queréis “seguir en el tajo” por la noche o continuar a primera hora de la mañana. ¡Vosotros decidís!

  • No hay jefes

    Ni más ni menos; no hay jefes. De hecho creo que es la principal ventaja que tiene darse de alta en el RETA de la Seguridad Social. Si vais a tener que pagar, al menos que sea con gusto; ¿no os parece? Eso sí, tened en cuenta que sí tendréis clientes -o al menos esa es la idea, digo yo-; y eso quiere decir que de cierta manera sí tendréis que ajustaros a las necesidades de este. De hecho, si sois TRADE (“Trabajador Dependiente Económicamente” -un autónomo que trabaja casi en exclusiva para un único cliente-), no os quedará otra.

  • Cotizaréis a jornada completa con la base de cotización que escojáis

    Así es, todos los autónomos cotizan a tiempo completo. Aquí no existe aquello de “trabajador a media jornada” (seguramente porque daría pie a mucho fraude). Y eso quiere decir que cotizaréis a toda máquina. Sin lugar a dudas algo positivo de cara a la jubilación o al paro (que por cierto también pueden disfrutarlo los autónomos que lo necesiten).

    Podréis escoger la cantidad que queráis tributar a la Seguridad Social determinando vosotros la base de cotización que más os interese (algo que los empleados por cuenta ajena no pueden hacer).

    Por ejemplo podréis tener ingresos por 3.000 euros netos mensuales y cotizar sobre la base mínima de 893 euros. No está mal, ¿verdad? Eso sí, tened claro que si hacéis esto estaréis cotizando lo mínimo para la pensión. Con los años conviene ir subiendo esta referencia.

  • Podréis deduciros el IVA

    Los trabajadores por cuenta ajena y los “particulares” no pueden deducirse el IVA soportado porque son consumidores finales; cosa que los autónomos no son. Una situación que hace que estos trabajadores puedan descontar el IVA de las cosas que han comprado al IVA de las cosas vendidas (IVA soportado menos IVA repercutido -obviamente con ciertas limitaciones-). Tiene sentido, ¿verdad? A fin de cuentas los autónomos son empresarios que requieren de mercancía y/o servicios para operar.

    De todas maneras, y a modo de inciso, os recomiendo que a la hora de emprender tratéis de no depender demasiado de un stock, de locales o de costosos servicios. Eso os limitará mucho.

  • Contingencias Profesionales optativas

    Todos los trabajadores por cuenta ajena tienen que cotizar por contingencias profesionales, mientras que en los autónomos es algo optativo. Por un pequeño plus podréis tener esta cobertura en la Seguridad Social. Y que conste que básicamente os servirá para cubriros ante enfermedades y accidentes profesionales; por lo que os será muy útil si sois, por ejemplo, electricistas. Ahora bien, si os dedicáis a la redacción, al SEO o a cualquier otra profesión digital que a lo sumo podría hacer que os quemaseis con el café, quizá no tendría mucho sentido; ¿no os parece? Para cobertura sanitaria general ya cotizáis sí o sí por contingencias comunes.

    Tenéis más información al respecto en “Cotización por contingencias comunes explicada”.

Requisitos para darse de alta como autónomo ante Hacienda

Agencia Tributaria

Agencia Tributaria

Una vez que ya tenéis hecho el plan de negocio y os habéis preparado mentalmente para dar el gran paso del emprendimiento tenéis que pasar por alguna de las delegaciones provinciales de la Agencia Tributaria a fin de inscribiros en Actividades Económicas. Para ello tendréis que solicitar y rellenar el formulario 036 (o el 037); el “libro blanco” del autónomo.

En este formulario -que es el más importante de todos- tendréis que poner, además de vuestros datos personales, la actividad concreta que queréis ejercer, el régimen de IRPF al que queréis suscribiros, el alta en el Censo de Operadores Intracomunitarios (si es que os interesa facturar sin IVA a países de la UE), etc. La verdad es que es un documento bastante extenso, pero que por otra parte no tiene mayor complicación si tenéis claro qué es lo que queréis hacer. Y bueno, en caso de dudas siempre podréis preguntar a los funcionarios de Hacienda. Nadie mejor que ellos para ayudaros.

Por otra parte, a la hora de rellenar el 036 (o el 037), tendréis que inscribiros en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Un tributo que es gratuito si facturáis menos de un millón de euros por año y que os pedirá que indiquéis las actividades que desarrollaréis seleccionándolas de un listado bastante grande.

Tipos de tributación de IRPF para autónomos

Como os decía en el punto anterior tendréis la posibilidad de determinar la manera en la que tributáis, pudiendo seleccionar diversos regímenes del IRPF según vuestra actividad y las ganas de complicaros que tengáis. Estos son el régimen directo, el régimen directo simplificado y el régimen objetivo. Cada uno tiene sus peculiaridades, así que vamos a verlas:

  • Régimen directo del IRPF

    Este tipo de régimen es, sin lugar a dudas, el más realista y justo de todos. Más que nada porque pagaréis por lo que hayáis ganado; sin más. Se basa en restar los gastos a los ingresos y tributar en base al resultado. Tendréis que presentar trimestralmente el modelo 130 para ir abonando de manera ordenada a Hacienda lo que corresponda. De esta manera, a la hora de hacer la declaración de la renta, no habrá que hacer más que una recapitulación.

    Ahora bien, este sistema lleva adjunta la obligación de ir rellenando una serie de libros de contabilidad. Si sois autónomos inscritos en el epígrafe de actividades empresariales del IAE tendréis que llevar los libros “Ventas e Ingresos”, “Compras y Gastos” y “Bienes de Inversión”. Si sois autónomos inscritos en el epígrafe de actividades profesionales del IAE tendréis que llevar al día los libros “Registro de Ingresos”, “Registro de Gastos” y “Libro de Registro de Bienes de Inversión”. Todos estos pueden hacerse en hojas de cálculo (no es necesario tener libros físicos como antaño).

  • Régimen Directo Simplificado del IRPF

    Este régimen de IRPF funciona de manera similar al anterior; pero eso sí, con una notable diferencia: a la hora de sacar el rendimiento neto hay que aplicar una reducción al del 5% en concepto de “Provisiones y Gastos de difícil justificación”. Voy a poneros un ejemplo para que podáis entenderlo mejor:

    Paco, que está en el régimen directo simplificado del IRPF, ha ingresado este mes 5.000 euros brutos (sin contar IVA, que es otra historia); sus gastos han sido de 2.300 euros. Esto da un rendimiento de 2.700 euros. Ahora toca quitar el famoso 5% a esos 2.700 euros. Nos quedamos entonces con un rendimiento neto de 2.565 euros.

    Digamos que es una manera de tener en cuenta aquellos errores que los pequeños autónomos suelen cometer a la hora de realizar las cuentas. Lo que también quiere decir que si hacéis todos los papeles bien os encontraréis con un 5% más de beneficios.

    Tributan trimestralmente a través del modelo 130 y, como era de esperar, también deben llevar libros de contabilidad: los de “Ventas e Ingresos”, “Compras y Gastos”, “Bienes de Inversión” y los correspondientes al IVA aquellos que ejerzan actividades empresariales. Los de “Ingresos”, “Gastos”, “Bienes de Inversión” y “Provisiones y Suplidos” quienes ejerzan actividades profesionales.

    Por otra parte, aquellos que estén en esta modalidad del IRPF, tendrán derecho a reducir en un 20% los rendimientos netos de su actividad (eso quiere decir que la base por la que tributaréis se rebajará). En el ejemplo de “Paco”, si acaba de comenzar su actividad, tendrá que restar un 20% a los 2.565 euros. Una manera por la cual pagará menos impuestos de la renta.

  • Régimen objetivo del IRPF

    Si os decía que el régimen directo normal del IRPF es la modalidad más realista, nos encontramos con que esta otra opción, la del régimen objetivo, es la que menos precisión ofrece; pero eso sí, la más sencilla de llevar y por la que menos impuestos suelen pagarse.

    Se basa en lo que se conoce como “módulo”, y que no esotra cosa que los empleados que pueda tener el autónomo, la potencia eléctrica contratada, la superficie del local, los metros de la barra del bar, etc. Básicamente pagaréis un dinero concreto por cada unidad que corresponda a vuestro negocio independientemente de que vendáis mucho o poco (hay ciertos límites de facturación para optar a este módulo, pero estaríamos hablando de varios cientos de miles de euros). Digamos que es una especie de “tarifa plana”.

    Ahora bien, no cualquiera puede optar por este sistema, pues está ideado para determinados negocios: agricultura y ganadería, “pesca” artesanal del mejillón, comercio minorista, hostelería, transporte de viajeros y mercancías a pequeña escala (taxis, etc.), peluquería, salones de belleza, autoescuelas, oficios relacionado a la construcción, la industria metálica o la panadería; etc. En general es un régimen adecuado para pequeños empresarios, más no para quienes ofrezcan servicios.

    En cuanto a los libros…¡no tiene obligación de llevar libros de contabilidad! Básicamente tendrán que mantener un registro ordenado de las facturas recibidas y emitidas, además de los justificantes de los módulos. Eso sí, si se está amortizando algún objeto o inmueble hay que llevar un libro de amortizaciones. Lo mismo que sucede con aquellos negocios que fijen sus módulos en base al volumen de operaciones; en cuyo caso tendrán que llevar al día el libro de “Ventas e Ingresos”.

El IVA y los autónomos

En cuanto al IVA se refiere los autónomos también pueden escoger entre diferentes regímenes. Vamos a verlos al detalle:

  • Régimen general del IVA

    El régimen general del IVA es el equivalente al Régimen Directo del IRPF en cuanto a concepto. Básicamente tendréis que restar el IVA soportado al repercutido e ingresar trimestralmente la diferencia a través del modelo 303 (anualmente recapituláis empleando el Mod. 390).

    Os permite mantener un control total sobre este impuesto y, en caso de que un trimestre tengáis resultados negativos, podréis emplear las cifras para compensar otras temporadas que os toque a ingresar. Digamos que se compensan unos trimestres con otros. Y si al final del año, en el modelo 390, os da como resultado a devolver (IVA negativo), la Agencia Tributaria os dará la opción de efectuaros el pago correspondiente o de arrastrar los resultados al primer trimestre del siguiente ejercicio.

    Si escogéis este régimen del IVA tendréis que llevar al día los libros de “Facturas emitidas”, “Facturas Recibidas” y “Bienes de Inversión”. Nuevamente os comento que podréis llevarlos de manera electrónica empleando hojas de cálculo.

  • Régimen simplificado

    El régimen simplificado del IVA está relacionado directamente con el régimen objetivo del IRPF, mediante el cual los pequeños comerciantes y los trabajadores autónomos del campo y la mar tributan (no siempre). El concepto es similar, pues básicamente se toman como referencia los módulos para determinar el IVA devengado. Cada módulo irá relacionado a un importe determinado en concepto de este impuesto, sabiendo así a inicios de año cuánto se pagará en este concepto. Trimestralmente se va adelantando a la Haciendo Pública este dinero.

    A la hora de gestionar este régimen de IVA hay que llevar al día un “Libro de facturas”.

  • Régimen de equivalencia

    ¿Tenéis un pequeño comercio minorista y queréis quitaros de encima el “problema” de tener que hacer declaraciones de IVA? Pues tendréis que seleccionar el régimen de recargo de equivalencia. Un sistema mediante el cual pagaréis un pequeño plus en concepto de IVA a vuestros proveedores y os olvidaréis de lo demás.

    Estos porcentajes varían dependiendo del tipo de mercancía de la que estemos hablando: 5,2% para los artículos que llevan un IVA aparejado del 21%, 1,4% para los objetos que graven con un IVA del 10%, un 0,5% para los que manejan un IVA súper-reducido del 4% y un 0,75% para el tabaco (estancos, gasolineras, etc.).

    Pongamos un ejemplo, que así se entiende mejor:

    Antonio tiene una tienda de golosinas y en Enero ha hecho pedidos a su proveedor por valor de 2.000 euros netos. Antonio tendrá que pagar la siguiente factura: 2.000+10%+1,4%. Es decir, los 2.000 euros con un IVA del 11,4%. A cambio se libra de tener que presentar declaraciones por este impuesto.

Alta en el RETA de la Seguridad Social

Alta en el RETA

Alta en el RETA

Como bien sabréis los autónomos cotizan a la Seguridad Social a través de un régimen especial denominado “Régimen Especial de Trabajadores Autónomos” (el famoso RETA). Así pues, tras pasar por Hacienda, tendréis que ir a la oficina más cercana de la Tesorería General de la Seguridad Social en un plazo no mayor a 30 días desde la presentación del Alta Censal (modelo 036) en la Agencia Tributaria.

Una vez en las oficinas de la SS básicamente os pedirán el DNI, el 036 sellado por Hacienda (037 si procede) y una cuenta bancaria. Además, claro está, de el formulario de inscripción en el RETA -por lo general es algo que rellena ahí mismo el funcionario de turno-.

El asunto es que a la hora de inscribiros en el RETA tendréis la posibilidad de escoger la base de cotización que más os interese (en base a esta se determinará vuestra cuota de autónomos y la cotización para la pensión), la Mutua que os cubra de manera paralela a la Seguridad Social, y lo que es más importante aún, las coberturas de contingencias profesionales y cese de actividad (estos dos son los que os cubrirán en caso de caer enfermos por motivos laborales y si se da el caso de que tengáis que cerrar; teniendo así derecho a una prestación contributiva).

Una vez hayáis rellenado todo os pedirán que echéis una firma y nada más salir de la oficina de la TGSS.

¿Y la tarifa plana para autónomos?

Tarifa Plana para Autónomos

Tarifa Plana para Autónomos

Después de haber visto cómo es el procedimiento para darse de alta os preguntaréis cómo hacer para beneficiaros de la tarifa plana para autónomos, ¿verdad? Bueno, pues no tiene mayor misterio: si es la primera vez que os inscribís en el RETA la Seguridad Social os asignará automáticamente la cuota correspondiente a la tarifa plana para autónomos. No tenéis que pedirla, se otorga “de oficio” (aunque eso sí, aplican ciertos requisitos)

La tarifa plana para autónomos tiene sus limitaciones temporales; no siempre se pagarán 50 euros. El sistema funciona así:

  • Las seis primeras cuotas del RETA os las pasarán por 50 euros.
  • Desde la séptima cuota hasta la doceava pagaréis el 50% de lo que os correspondería por vuestra base de cotización. Por lo general os tocará abonar algo cercano a los 133 euros mensuales.
  • Desde el treceavo mes hasta decimoctavo tendréis una reducción del 30% sobre lo que os correspondería pagar según la base de cotización seleccionada. La cosa andará entorno a los 187 euros.
  • Una vez pasado el año y medio tendréis que hacer frente a la cuota normal del RETA.

Ahora bien, como os imaginaréis también hay ciertos requisitos para optar a la tarifa plana para autónomos:

  • Durante los cinco años anteriores al alta tenéis que haber sido trabajadores por cuenta ajena, desempleados o cualquier otra cosa que no sea autónomo.
  • No podéis ser administradores de una sociedad mercantil para beneficiaros de la tarifa plana para autónomos.
  • No podéis haber recibido anteriormente una bonificación de la Seguridad Social para autónomos; independientemente de que hayan pasado cinco años o no.
  • No podéis ser autónomos colaboradores (un régimen especial para autónomos que ayudan en negocios familiares).

Hasta hace no mucho no podían acceder a esta bonificación los mayores de 30 años o aquellos que tuviesen empleados. Hubo muchas quejas al respecto (sobre todo con el tema de la edad) y el Gobierno decidió dar marcha atrás.

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Sobre el autor Jon Sainz

Programador industrial, blogger profesional y Coordinador de Contenidos de Cursos.com.

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