¿Cuándo hay que ir a urgencias y cuándo no?

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Antes de acudir al servicio de urgencias debemos preguntarnos si nuestra afección es realmente grave o no. Actualmente, la mayoría de las consultas de urgencias podrían ser resultas por las consultas externas. Además, debe hacerse así para no saturar este servicio de salud tan crítico.

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Muchas veces la falta de información o la angustia hacen que consideremos nuestra afección como grave.  Por lo tanto, somos más proclives a acudir a urgencias, para recibir información sobre nuestro estado y un tratamiento rápido.

Cuándo no acudir a urgencias

Teniendo en cuenta lo anterior, te diremos cuándo no acudir a urgencias. Muchas veces la angustia o el miedo hacia los síntomas hace que estos se magnifiquen; precisamente por prestarles atención. Sin embargo, hay veces que la gente acude a urgencias por otros motivos, como buscar información, adelantar una cita con el especialista, etc. A continuación, te presentamos algunos casos en los que no deberíamos acudir a urgencias:

  • Intentar adelantar una cita con el especialista: Hay quien se impacienta por los elevados tiempos de espera en el sistema sanitario. Si nuestro médico nos pide una prueba específica y esta tarda, hay quiénes pretenden acelerar al trámite yendo a urgencias. Por desgracia, no les servirá de nada. El sistema sanitario tiene su sistema de plazos y procedimientos. Se debe seguir un orden.
  • Curar un resfriado: En primer lugar, un resfriado no tiene cura. Solo se pueden paliar sus síntomas. Además, estos suelen desaparecer espontáneamente en pocos días. Por lo tanto, un resfriado no es motivo para acudir a urgencias. No obstante, si el resfriado se complica con dificultades respiratorias o cardíacas, si es necesario ir a urgencias.
  • Dolores de muelas: Aunque sus síntomas son muy molestos, no hay justificación para acudir al servicio de urgencias hospitalarias por eso. Lo mejor de todo es acudir a su centro de salud y pedir una cita urgente allí.
  • Gastroenteritis: Sus síntomas, vómitos y diarreas, pueden llegar a ser muy incapacitantes. Sin embargo, desaparecen espontáneamente. Además, cortar de golpe estos síntomas puede ser, incluso, más perjudicial. No obstante, se sobreentiende que si una gastroenteritis se complica con otros síntomas como infecciones, cambios en la tonalidad de la piel, etc. Entonces, en esos, casos sí debería acudir a urgencias.

Cuándo acudir a urgencias

De la misma manera que hemos comentado cuándo no hay que hacer uso del servicio, ahora vamos a comentar de verdad cuándo acudir a urgencias:

  • Casos en los que nuestra vida corre peligro y se requiere una rápida respuesta
  • Dolencias que, aunque no pongan en peligro nuestra vida, sean muy incapacitantes para el paciente
  • Dolores fuertes y persistentes: Sobre todo prestar especial atención a los dolores en el pecho, abdómen o cabeza. Además, hay prestarles un especial cuidado si van acompañados por dificultades respiratorias, vómitos o pérdidas de la consciencia.
  • Agravamiento repentino de una enfermedad crónica
  • Accidentes que impliquen traumas, heridas que no se cierran o fracturas
  • Problemas de pérdida de conocimiento repentinos, que cursan con debilidad, disminución del nivel de conciencia, confusión y dificultad al hablar
  • Sangrados: Como, por ejemplo, vómitos con sangre, sangrados rectales o de alguna parte del cuerpo por la que no es normal sangrar. También aplica a sangrados que no pueden ser contenidos por los métodos habituales

A modo de conclusión

A modo de conclusión, podemos ver que hay circunstancias que justifican el ingreso a urgencias y circunstancias que no. Probablemente, el miedo y la falta de información inmediata nos hagan tomar la decisión precipitada de acudir a este servicio indicado para casos graves.

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Por encima de todo, debemos tratar de no perder nunca la calma y ni el control sobre nosotros mismos. Así que es mucho mejor respirar, tomarse las cosas con calma, distanciarse un poco de la situación, para evitar que nuestro juicio quede nublado por unas emociones confusas. De esta manera, analizaremos la situación de una forma mucho más racional y objetiva.

Para finalizar, debemos concienciarnos que hacer uso del servicio de urgencias solo está justificado para casos urgentes y graves. De esta manera, si acudimos con una afección leve, tal vez podamos entorpecer la intervención de alguien que necesite el servicio de verdad. Además, haremos perder un tiempo y unos recursos muy valiosos al hospital y a los profesionales sanitarios. Por eso, y ante, todo debemos hacer uso del sentido común.

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Sobre el autor Bernardo Peña Herrera

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