¿Qué hacen los viticultores?

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Los viticultores se encargan del trabajo de la uva. Por lo tanto, desempeñan un papel fundamental para la elaboración del vino, uno de los productos que se encuentran más arraigados a España y a sus costumbres. El oficio del viticultor, por lo tanto, tiene mucha importancia y peso específico dentro de los tejidos empresarial y económico de nuestro país. El ámbito de la uva y el vino mueve varios millones de euros todos los años y por eso el papel de los viticultores es destacable para el desarrollo y crecimiento de muchas empresas (Post relacionado “Cómo ser apicultor. Requisitos, sueldos y cursos”.).


La ciencia de la viticultura es una que no existe como tal dentro del ámbito educativo español, lo que supone que una persona con interés en convertirse en viticultor no pueda acudir a una universidad a formarse específicamente en este ámbito. Sin embargo, sí que existen cursos formativos que ponen la lupa en la viticultura y aportan a sus alumnos una serie de conocimientos que resultan muy útiles para que después puedan desarrollar su labor como viticultores.

En estos cursos los estudiantes reciben nociones en campos diversos como la agricultura y la producción vinícola, cuestiones que es muy habitual que tengan que poner en práctica si de dedican a la viticultura porque les aportarán conocimientos sobre, por ejemplo, cómo sacar el máximo rendimiento a la uva y los productos que se pueden lograr con su trabajo.

El oficio del viticultor

Para entender mejor en qué consiste el oficio del viticultor y cuál es el papel que acostumbra a desempeñar, es interesante conocer qué es la viticultura, es decir, la ciencia a la que se dedicarán estos profesionales. La viticultura es la disciplina que pone el acento en el cultivo de la vid con el objetivo de emplear sus frutos, las uvas, para la elaboración de productos como pueden ser el vino.

La viticultura se encuentra dentro de la rama de la fruticultura. El trabajador que se dedica a cultivar la uva es el viticultor. Este perfil desarrolla su labor a lo largo de todo el año para que los estándares de calidad del vino que produzca con su uva sea lo más elevados posibles. Del viticultor dependerá en gran medida el resultado final del producto elaborado, aunque también existen otros profesionales como los enólogos y los agricultores que también tienen su cuota de importancia en el proceso de realización.

El viticultor también se puede encontrar a expensas de agentes externos que pueden influir para bien o para mal en su trabajo. Por ejemplo, las temperaturas y las lluvias influirán en la calidad final que presente el vino que elabore. A lo largo de todo el año, el viticultor debe estar pendiente de sus cultivos para que todas las fases de elaboración se cumplan y no se merme la calidad final del producto.

Junto a su equipo de trabajo, el viticultor se encarga de realizar la vendimia y la uva y la posterior vinificación del producto recogido. También se encarga de abonar el terreno en el que se encuentran sus cultivos para que tengan los volúmenes de minerales y nutrientes suficientes para evitar que las viñas no ofrezcan el nivel de cosecha esperado. Además, en aquellos lugares en los que el invierno es especialmente crudo, los viticultores tendrán cuidado con que las heladas no dañen las viñas.

Entre las funciones que están presentes en el oficio del viticultor, se encuentra igualmente mezclar los líquidos procedentes de las uvas que han sido fermentadas. Este trabajo es habitual que lo lleve a cabo con la supervisión del enólogo. De igual manera, el profesional debe preparar el terreno para cuando tenga que realizar la poda. Para ello, es importante que guíe a la viña con el objetivo de que crezca por los cauces que desea.

Lo cierto es que el trabajo de la poda es uno de los más extensos que tiene que realizar el viticultor y también uno de los más trascendentes porque de la poda dependerá, en gran medida, que las viñas sigan el recorrido esperado para que ofrezca cultivo de buena calidad. Además, las ramas y todo lo que sobra del proceso de poda es normal que se emplee después para abonar la tierra en la que se encuentran los cultivos.

Conforme pasan los meses desde que realizó la poda, el viticultor debe tener la capacidad suficiente como para amoldar su trabajo a la velocidad de desarrollo que presenten sus cultivos, así como las condiciones del tiempo del lugar en el que tenga las viñas y que también influirán en los cuidados que necesiten las vides para dar fruto.

La importancia del clima

 

Precisamente, en función del tiempo que exista en el lugar donde se encuentren los terrenos, el viticultor deberá trabajar el terreno en el que estén las viñas para eliminar las malas hierbas y evitar así que éstas puedan dañar los cultivos. Después de este trabajo, llega el momento en el que el viticultor tendrá que seleccionar las ramas que sirvan de mejor manera para crear uva y vino de alta calidad. En este punto, el crecimiento de los cultivos se produce a muy alta velocidad y el viticultor debe estar atento para regular que su desarrollo se lleve a cabo de forma ordenada.

Cuando el verano se encuentra a las puertas, el viticultor debe cuidar que el proceso de floración de las viñas se realiza en condiciones. La importancia de este paso se debe a que coincide también con el ciclo reproductivo de los cultivos y si no se realiza correctamente puede influir negativamente en la calidad de la uva. Además, en ese periodo se lleva a cabo también la polinización y, en caso de producirse fuertes precipitaciones, se puede estropear el producto.

La finalización de la floración acostumbra a permitir al viticultor tener una estimación bastante aproximada de cuando podrá realizar la vendimia, por lo que es importante que se encargue de proteger los viñedos del ataque de hongos u otros seres que aparecen durante los periodos de buen tiempo y que pueden provocar enfermedades en la uva que propicien una reducción en la producción. El viticultor tiene que proteger los cultivos con la aplicación de productos fitosanitarios específicos y sin incurrir en el exceso porque estos productos también pueden llegar a dañar las viñas.

Cursos de viticultura

Universidad de La Rioja

Uno de los cursos más interesantes para viticultores que existen en el mercado es el que organiza la Universidad de La Rioja bajo el nombre “Experto en Viticultura”. Se trata de una enseñanza presencial cuyas clases se desarrollan en las instalaciones que tiene el centro en la ciudad de Logroño. Este título tiene un precio de 1.300 euros y presenta una duración estimada de 4 meses en los que los alumnos reciben 375 horas de formación.

ESAH

Otro curso interesante para los interesados en tener una toma de contacto con la viticultura es el que organiza Estudios Superiores Abiertos de Hostelería (ESAH). Tiene el nombre de “Curso de Viticultura” y presenta una duración de 200 horas. Esta enseñanza se desarrolla en modalidad online. En cuanto al precio, es una cuestión que los interesados en este título tienen que abordar directamente con la organización del curso. De la misma manera, ESAH ofrece libertad para el inicio de las clases y los alumnos no se deben limitar a unas fechas determinadas.

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Sobre el autor Alberto Gomez Aviles

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