Portada / Blog / Historia de la peluquería: origen de la profesión

20 enero, 2021 - Esteban Canle

Los peluqueros aparecen con la propia civilización, por lo que la historia de la peluquería es tan antigua como nosotros mismos. Se sabe poco sobre los primeros peluqueros de la historia, aquellos que rizaban las barbas de los príncipes sumerios y construían los fabulosos tocados de las princesas egipcias. Si se sabe, que las deidades egipcias incluían un dios barbero.

Las plazas del mercado de las antiguas ciudades griegas incluían barberías, donde la gente podía holgazanear y hablar. Las ciudades romanas también tenían salones de peluquería, visitados principalmente por las clases medias, mientras que los esclavos vestían las cabezas de las mujeres de la clase alta.

¿Quieres saber más sobre una de las profesiones más antiguas? Quédate con nosotros y descubre toda la historia de la peluquería. Un trabajo que sigue en expansión, creciendo, innovando y demandando nuevos profesionales formados y cualificados.

 

Una profesión en desarrollo

Existe historia de la peluquería registrada con el resurgimiento de la vida y la moda urbanas en la Edad Media. Y es que las hordas vikingas y la nobleza de la Edad Media continuaron cortándose el pelo y recortándose la barba. Los pueblos medievales organizaban gremios de barberos-cirujanos que, además de afeitar a los clientes, realizaban otro tipo de tratamientos y funciones, como la extracción de dientes o el tratamiento de forúnculos.

«Las cortes de Carlos II y Luis XIV estuvieron entre los últimos lugares donde los peinados de los hombres eran tan importantes como los de las mujeres.»

 

La profesión de peluquero continuó desarrollándose durante el Renacimiento, particularmente a medida que los tocados de mujeres se volvieron más populares y elaborados. La mayoría de las veces, el peluquero de mujeres era principalmente un fabricante de pelucas. Ya en la era moderna, fueron populares los peinados espléndidos y peinados de celebridades, que surgieron con el desarrollo de la sociedad de la corte en el siglo XVII.

 

Fabricantes de pelucas

En la historia de la peluquería, el siglo XVIII perteneció a los fabricantes de pelucas. Si bien las pelucas de los hombres tenían unas proporciones más modestas, a mediados del siglo XVIII los tocados de las mujeres alcanzaron dimensiones sin precedentes y llevaron a sus fabricantes a un nuevo nivel de popularidad.

«Marie-Antoinette depositó tanta confianza en su peinado que, en 1791, cuando la familia real trató de huir de la Francia revolucionaria, lo envió a Bruselas con una colección de joyas de la corona. Ella y el rey fueron arrestados antes de que pudieran encontrarlo escapar.»

 

La Revolución Francesa acabó por dejar tocados a los peluqueros y a los fabricantes de pelucas porque, a partir de este momento se reprimió el gusto por los peinados extravagantes y las pelucas. Esto fue motivo del aceleramiento de la destrucción de los gremios que actuaban para proteger el monopolio de los barberos sobre el afeitado.

 

La llegada de las máquinas de afeitar y el declive de la peluquería

La historia de la peluquería es antigua y está llena de altibajos. Uno de ellos se produce con el cambio del siglo. Durante el siglo XIX, las modas para los rostros bien afeitados para los hombres y el cabello largo y natural para las mujeres se asentaron, pero por la escasez de recursos de la población, el trabajo de barberos y peluqueros empezó a estar en peligro.

Ya con el cambio de siglo y el paso a los primeros años del siglo XX, tampoco hizo que la cosa mejorara significativamente ya que apareció la primera maquinilla de afeitar del rey Gillette (1903). Esto amenazó con la pérdida de gran parte de los negocios restantes a quienes se habían dedicado al oficio de la barbería y peluquería.

«El siglo de la industrialización y la urbanización no fue espectacular para esta profesión. Los barberos se hundieron para estar entre los comerciantes más pobres y peor pagados.»

 

 

En cuanto a las peluquerías de señoras, la masa de mujeres trabajadoras en las ciudades y en las granjas no tenía necesidad ni dinero para sus servicios. Por otor lado, las damas de sociedad podían acudir a un maestro peluquero para ocasiones especiales, pero la mayor parte del trabajo diario de arreglar su pelo recaía en el servicio doméstico.

No obstante, a finales de siglo, gracias a un estilo determinado estilo definido por Marcel Grateau, se empezó a definir en lo que se convertiría la peluquería contemporánea. El éxito de estas nuevas técnicas de peluquería también reflejó importantes cambios sociales, en particular la creciente independencia de las mujeres y la expansión del mercado de artículos de moda entre las clases populares, especialmente entre las mujeres jóvenes.

«Las peluquerías de señoras se convirtieron en pioneras en la sociedad de consumo masivo.»

 

 

Un mercado en crecimiento

Si hay un punto de ruptura en la historia de la peluquería esto se produce durante la Primera Guerra Mundial. En primer lugar, la autonomía económica y personal de las mujeres, aumentó el mercado de servicios de peluquería. En segundo lugar, al sacar a los hombres de los salones, puso en marcha un proceso que feminizó lo que siempre había sido un oficio predominantemente masculino.

«La moda de los peinados cortos de las mujeres que se extendió por las sociedades occidentales en la década de 1920 aceleró este desarrollo ya que, aunque lo consideraron una amenaza para su arte, las peluquerías de señoras abrazaron la nueva moda radical por los ingresos que traía.»

 

Durante este período, la mayoría de las tiendas siguieron siendo muy pequeñas, pero el número de salones grandes y elegantes se multiplicó. Se trata de una época en la que las nuevas modas y productos brindaban a las peluqueras de mujeres nuevas oportunidades comerciales y artísticas, mientras que la suerte de los barberos continuó de capa caída.

Los cortes de pelo de los hombres, mucho más conservadores, se convirtieron en un terreno estéril para el tipo de servicios con valor añadido que estaba impulsando la peluquería femenina.

«Antes de la década de 1960, la concepción de la masculinidad limitaba drásticamente el mercado de colonia y cosméticos en este sector.»

 

 

La peluquería en la actualidad

Desde los años sesenta hasta la actualidad son muchos los cambios y las modas que han ido invadiendo la historia de la peluquería. Te contamos algunas de las más importantes para que entiendas cómo ha evolucionado esta profesión en la última mitad del siglo XX y en las dos décadas que llevamos del XXI.

A partir de Jacques Dessange en 1976, los peinados más conocidos comenzaron a poner sus nombres no solo en los productos, sino también en los salones de estética y peluquería. La profesión empezaba a diversificarse y a exigir no solo personal capaz de peinar, cortar y lavar, sino también gente que supiese abordar el estilismo general de las personas que acudían a los salones.

«Los estilos de moda de Vidal Sassoon y el «corte caniche» hicieron de Londres la segunda capital de la peluquería durante el final de la década de los 50 y principios de los 60.»

 

En las décadas de 1980 y 1990, la práctica se extendió rápidamente y, a principios de la década de 2000, el sector de la peluquería se ha convertido en un mercado parcialmente franquiciado.

Es en los últimos años, tras la última crisis económica cuando explota el mercado de las peluquerías low cost y se experimenta un resurgimiento de las barberías masculinas, enfocadas al cuidado del hombre y a la estética masculina.

 

¡Fórmate como peluquero!

Ahora ya conoces toda la historia de la peluquería, un breve resumen de los hitos más importantes de esta profesión. Un recorrido lleno de obstáculos que ha servido para que el sector siempre sepa como reinventarse a sí mismo, evolucionar y adaptarse a los cambios. Algo que asegura su supervivencia a largo plazo.

De hecho, estamos ante un sector que está creciendo en los últimos años. Cada vez se requieren más peluqueros/as formados en las últimas técnicas de coloración y corte para dar respuesta a las demandas de los clientes.

¿Buscas una formación que te habilite para trabajar como peluquero/a? Un buen curso de peluquería y estilismo te ayudará a conseguir las aptitudes profesionales y la titulación reconocida para poder ejercer.

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